Tu aplicación sobre Facebook o como widget

facebookSeguimos con la serie de nuevas arquitecturas de diseño de aplicaciones web que empezamos con Servicios como una plataforma o tu aplicación sobre APIs de terceros y Tu aplicación sobre los Amazon Web Services (EC2, S3…). Hoy le toca a una opción de la que hemos hablado mucho por aquí, que nuestra aplicación esté disponible en la red social Facebook o como widget para que los usuarios los coloquen en blogs y otras redes sociales.

De entrada podemos estudiar la posibilidad de nuestra aplicación en Facebook como un complemento al servicio que damos desde nuestra propia página o apostar por que esté disponible únicamente en ella. Este punto es importante a la hora de considerar el modelo de negocio y el funcionamiento de la aplicación, en el primer caso el tráfico redirigido puede ser suficientemente atractivo como para justificar el desarrollo, mientras que en el segundo caso deberemos pensar en cómo vamos a hacer dinero dentro de Facebook.

Un punto clave a entender antes de decidirnos es tener en cuenta que apostar por Facebook tiene sentido sólo si estamos dispuestos a externalizar nuestra red social. El registro de los usuarios será de ellos, las red social de los mismos, también. Ese es precisamente el punto fuerte de este modelo, el potencial de llegar a millones de usuarios registrados, activos y con contactos, nada de tener que convencerlos de que se registren en un sitio nuevo . La gestión de los mismos y los costes asociados (desarrollo, mantenimiento) no es problema del desarrollador. Hacer una aplicación sobre Facebook que quiera mantener una red social externa o que no tenga sentido como aplicación social es arriesgarse a que no consiga lo primero ni tampoco acabe de propagarse entre los usuarios.

Otra ventaja es la viralidad de la plataforma, de la que nos podemos aprovechar. Hacer que nuestros usuarios inviten a sus contactos, hacer viral una aplicación de Facebook sin que llegue a ser agobiante es un arte y, ojo, no hace milagros. Si el servicio no es bueno e interesante, nadie va a seguir utilizándolo.

No hay que olvidar que este modelo no es excluyente con los otros, es más, precisa de una infraestructura externa en la que alberguemos los datos de la aplicación. De hecho, en Facebook andan preparando un servicio a lo Amazon S3 (allfacebook) y acaban de crear un fondo para desarrolladores (facereviews, Catalejo). ¿El objetivo? Developers, developers, developers… y maximizar el acoplamiento de las aplicaciones con la plataforma.

Los riesgos:

Si en algún momento tiene sentido la analogía con un sistema operativo en la web, puede que sea con Facebook. Ofrece un entorno a los desarrolladores sobre el que éstos pueden crear sus aplicaciones – en esto se parece más a Microsoft que a Google – pero se reserva mucho más poder sobre ellas en el caso de Facebook. Si miramos sus condiciones de uso encontramos perlas como que

«Podemos limitar en cualquier momento las llamadas que se hagan a la plataforma Facebook o prohibir una aplicación a según consideremos bajo nuestro propio criterio»

Podemos aventurar que Facebook no va a sancionar una aplicación que no haga «cosas raras» porque perjudica a sus usuarios e, indirectamente, a si misma, pero no vamos a contar con la seguridad de que es así.

Otro posible riesgo es la posibilidad de que la propia Facebook incorpore una funcionalidad que compita con nuestra aplicación. En ese momento, tenemos todas las de perder, como cuando Microsoft llevó Explorer a Windows o Google creó aquello de «Mis mapas» sobre Google Maps.

Otras plataformas:

El mundo de las aplicaciones sobre páginas de terceros no acaba en Facebook, pero en otras plataformas mantenemos los riesgos (véase el caso photobucket – myspace) y perdemos la ventaja de acceso a la red social de usuarios. Aún así, hay un montón de buenas ideas y proyectos alrededor del negocio de los widgets: Last.fm, poptopus, Amazon… Casi siempre como refuerzo de un servicio o aplicación ya existente y como medio para darle mayor visibilidad/presencia/accesibilidad.

Se trata de una tendencia – la de los widgets y la de las aplicaciones Facebook – que prácticamente acaba de eclosionar como gran industria. A su enorme atractivo inicial lleva aparejado no pocos riesgos y concesiones respecto al modelo de aplicación web en nuestros servidores

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