Anki Drive, los videojuegos hacia el mundo real

Anki Drive

Desde que apareció en una keynote de Apple llevo siguiendo las noticias del proyecto de Anki Drive, que por fin ha empezado a venderse en Estados Unidos.

Su propuesta la explicaron muy bien en Xataka: el scalextric puesto al día a través de coches con sensores que no siguen una vía a la que están fijados sino que pueden moverse con mucha más versatilidad por el circuito. Para hacerse una idea nada mejor que verlo en vídeo

Quien creo que mejor ha diagnosticado lo que supone Anki Drive es Penny Arcade: lo diferenciador es la transposición de tecnologías de los videojuegos como la inteligencia artificial de los contrincantes a un entorno no virtual. Más allá de los cientos de sensores y los miles de inputs de información procesados por segundo, Anki brilla porque los coches que no conducimos los jugadores tienen su «personalidad» / táctica / forma de conducir y capacidad de evolución y mejora en el tiempo.

En las primeras reviews (ej CNet) se está constantando la buena experiencia con Anki Drive, pero también alguna limitación: la integración de estas tecnologías de los videojuegos a juguetes no virtuales se hace a costa de mucha menos diversidad y variación que cuando uno enchufa la consola y se pone a jugar al Forza. Y, hablando de diversidad, de momento sólo se puede manejar con iPhone, nada de Android u otros sistemas.

Sus creadores dicen que son el primero de muchos proyectos que tienen entre manos sobre robótica de consumo. Otros intentos – como el dinosaurio Pleo – han tenido poco recorrido en esta tendencia por llegar a compromisos (en el caso de Pleo, sobre todo la autonomía) y por el alto precio. Anki empieza en 200 dólares (bastante más que un scalextric, pero sin irse a algo desorbitado si provoca muchas horas de juegos) y su mayor compromiso parece ser que la experiencia está demasiado acotada. La suerte es que siendo un proyecto gobernado por software debería ser posible ver pronto nuevos circuitos y habilidades en los coches.