Alquiler de libros o tarifa plana como modelo digital

Comentan en Engadget que Amazon está probando en Estados Unidos la opción de alquilar libros digitales y cobrar en función del tiempo que se mantengan accesibles mediante su sistema de control sobre lo que puedes leer basado en DRM. Ya lo planteó hace un par de años para libros de texto, pero esta vez aplicaría también a todo tipo de obras.

Por aquí hemos reflexionado varias veces sobre la tolerancia al DRM en el libro y sobre su no conveniencia para la educación, pero también que el modo en que consumimos libros hace que puede ser que aceptemos mejor el DRM ahí que en otro tipo de contenidos.

En todo caso, ahora mismo estamos en la etapa de «digitalización» de la industria del libro pero todavía no en el de su transformación en la convergencia con internet. Mi duda es, cuando esta llegue, qué tipo de propuesta se va a imponer: hay quienes llevan tiempo apostando por la tarifa plana (24 symbols), que parece conveniente para lectores muy intensivos que quieran predecir exactamente el gasto; Amazon parece apuntar mucho más al alquiler, que encaja en el patrón de lectura de la mayoría de libros: leo y ya no vuelvo a él, o lo uso como herramienta durante unos meses.

A bote pronto, casi diría que me encaja más el segundo si no trajera consigo todas las pegas de las tecnologías DRM: control de qué se lee y desde donde, «locking» de proveedor, dependencia tecnológica. Eso sí, al menos se le llamaría como lo que es y no como ahora, que llaman «comprar un libro» a algo que sólo es «conseguir permiso para acceder y leer un libro en determinadas circunstancias».

2 comentarios en “Alquiler de libros o tarifa plana como modelo digital

  1. Este debate es complementario de otro no menos apasionante: ¿cuántos gadgets va a tener el consumidor promedio de libros? En Apple apuestan por más de uno y ahí su propuesta de sincronización vía iCloud aporta valor, mientras que el DRM sería un lastre.
    Si en cambio todo lo que leo lo consumo desde mi Kindle, y además Amazón me regala amablemente una copia de seguridad en la nube, el DRM no lo voy a notar.

    Saludos.

  2. A mi, en cambio, me parece mucho más apasionante y trascendente este debate, porque supone una transformación de la relación entre lector y libro y control de la cultura descomunal… si la piratería no lo impide. Hubo un tiempo en que hubiera dicho y sin dudar: «y lo impedirá». Hoy no las tengo conmigo, aunque no dudo de que la habrá. Es decir, el mismo punto de absurdo que se alcanzó con el MP3, el iPod y la proclamación de Jobs: «no sirve para nada». Pero entonces no se accedía vía nube.

    Las bibliotecas eran préstamo, una forma de alquiler pero… a precio cero o virtualmente cero y con notable trascendencia para cualquiera que investigue. ¿Va a ser necesario en pocos lustros tener que estar en un espacio físico para seleccionar, esperar y consumir libros cuya conservación y almacenamiento tienen costes monstruosos? Técnicamente, no tendría por qué ocurrir. Un mundo de DRM generalizado es todo lo contrario a la justificación del copyright: el estímulo a la cultura. Y todo esto puesto en paralelo con el acceso cerrado a los Journals científicos. Simplemente, es lo que no iba a ocurrir. «Information wants to be free» es ese viejo lema para los tiempos que corren que ha desaparecido del ruido de las conversaciones digitales masivas porque ya no es un producto de techies y early adopters. Y a mi se me antoja que el ruido, ese que hizo que cuatro chalados pararan el canon (para un resultado no demasiado bueno, después de todo) es difícil que vaya a existir con el usuario tabletizado.

    En fin, como otras veces hemos hablado, la masificación de herramientas digitales centralizadas ha terminado (o ha oscurecido) el sueño hackerista. Qué raro resulta hoy releer La Catedral y el Bazar y ver lo ingenuo de algunos aspectos de los que se alardeaba en la cultura de los programadores.

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