Adolescente evita la cárcel tras hackear central nuclear

Joseph James McElroy, británico de dieciocho años ha sido condenado a doscientas horas de trabajos comunitarios por el delito de modificación de datos de forma no autorizada y por deteriorar el rendimiento de un equipo informático integrado en el sistema de desarrollo de armas nucleares y de abastecimiento de energía de los Estados Unidos. Lo más llamativo es la poca entidad de la pena impuesta, sobre todo comparada con otros casos. El bueno de Joseph había burlado la seguridad de 17 equipos de el Fermi National Accelerator Laboratory, en Chicago durante el verano del 2002, cuando aún no contaba con la mayoría de edad. Estos ordenadores contenían información clasificada secreta, pero el sólo los usaba para almacenar películas, software y juegos pirateados para que sus amigos se los pudiesen decargar, aprovechando la gran cantidad de espacio libre y el inmenso ancho de banda con que contaban.

Las autoridades estadounidenses comenzaron a notar «algo raro» cuando las copias de seguridad eran cada vez más lentas en realizarse. En investigación con Scotland Yard, descubrieron que el muchacho había dejado un correo electrónico al descubierto y pudieron atraparle.

Por mucha paranoia colectiva alrededor del terrorismo, parece que el hacking en Estados Unidos es, al menos, no muy inusual. Hace poco sabíamos del hacking a la Nasa por grupos contra la guerra de Irak, y ahora un sistema relacionado, que no clave, con la energía nuclear…