¿Un iPad en cada pupitre de clase?

iPad Air

En Labor notes:

Los maestros dicen que el dinero podría ser gastado mejor en la reducción de grandes cheques por software y tecnología a las grandes corporaciones. Sospechan que el plan iPad es un caballo de Troya traído para aumentar la confianza en plan de estudios estandarizado y pruebas…

Los iPads cuestan 800 dólares cada uno, 200 más que el precio de la tienda ya que vienen preprogramados con materiales de Pearson y software de pruebas estandarizadas. Los dispositivos también pueden necesitar los teclados, un costo extra, para que sirvan a los estudiantes mayores. El distrito cuenta con contratos de tres años con Apple y Pearson, por lo que habrá otra ronda de costes para el distrito para reparar los dispositivos más allá de su garantía y actualizar el software.

El artículo describe bien los puntos de fricción: idoneidad del tipo de dispositivo, fijación en la herramienta y no en el modelo, no transformación del libro de texto, la homogeneización de la enseñanza, la pérdida de protagonismo del profesor, la administración del dispositivo en clase, la búsqueda de un papel para él en que aporte verdadero valor y, desde luego, una pequeña dosis de resistencia al cambio.

2 comentarios en “¿Un iPad en cada pupitre de clase?

  1. Yo sueño con que llegue ese día. No por el dispositivo en si, más bien por las posibilidades educativas que pueda conllevar, sobre todo si se deja de lado a las editoriales y se da protagonismo a materiales y apps que puedan hacer profesores y alumnos.

    Siempre he pensado que el “cuaderno digital” es el futuro. Un cuaderno en la nube donde alumno y profesor puedan acceder desde cualquier dispositivo y se puedan realizar tareas, actividades, correcciones, comunicación profesor-alumno y viceversa… Se podría tener un feedback del aprendizaje in situ si los cuadernos están algo automatizados en cuanto a evaluación o incluso propiciar un descubrimiento guiado de las soluciones en actividades.

    El problema de estos dispositivo en clase puede ser lo que en Andalucía ha ocurrido con los “portátiles para todos”: la baja velocidad de conexión en el aula, que hace insufrible hacer cualquier actividad. La pérdida, robo y deterioro de los equipos, que ya te deja colgado a algún alumno para trabajar con esta metodología. Y, algo no menos importante, la nula formación que se le da al profesorado para que empiece a trabajar, que no juguetear, con estos dispositivos.

    Tiene mucho más valor lo que pueda llevar dentro el iPad y sobre todo lo que el profesor y el alumno puedan desarrollar/hacer con él que el dispositivo en sí.

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