Slack y la cultura de trabajo y colaboración en la oficina

Slack

Tiene Slate una buena pieza sobre Slack, el software de chat interno para empresas con gran usabilidad y toques de Twitter del que hemos hablado varias veces por aquí y del que somos usuarios intensivos en Weblogs SL.

Me ha interesado mucho – al igual que el comentario en The Awl – porque es de los primeros análisis en el terreno de los cambios que introduce en la cultura de trabajo y colaboración en la oficina: de cara a la empresa añade una herramienta de comunicación con un valor diferencial (como cuando debatíamos hace años sobre Twitter para el gran público: una extraña mezcla de sincronía y asincronía que añade limitaciones a las comunicaciones perfectamente síncronas o asíncronas, escribes y no sabes quien de tus “followers” lo lee, el mensaje se puede perder en el hilo,la persistencia es la funcionalidad que lo hace de pago…; para los siempre conectados esto puede no ser un problema, pero para el resto sí), y es a la vez un elemento distractor y “ludificador” del trabajo, hace más divertido estar trabajando y conectado a lo que pasa en la organización.

La segunda derivada de análisis es todavía más interesante: Slack es un potenciador de la apariencia de estar trabajando. Mandar muchos mensajes, tener mucha actividad, conectarse a muchas horas para dar apariencia de compromiso y productividad, cuando puede ser todo lo contrario. En esto es un avance respecto al correo electrónico en tanto en cuanto añade mucha más visibilidad a cada mensaje.

Soy un gran partidario de Slack, pero a la vez empiezo a tener la impresión de que el entusiasmo que tenemos los medios online por lo bien que encaja con nuestro trabajo se está extrapolando de una forma un tanto acrítica y que, como con el correo, toca una reacción de moderación, buenas prácticas y debate de cómo y cuándo usarlo.

Por último, entrevista a Stewart Butterfield, cofundador de Slack para redondear la foto sobre el proyecto.

Enlazar en los tiempos del canon AEDE

Kiosko de prensa

Dos días de iRedes dan para mucho: desde evolución de medios y nuevos emprendimientos, a moda, a youtubers, a…. bueno mejor miren en su web.

En mi caso me tocó moderar una mesa redonda sobre “Enlaces y agregadores tras la nueva ley de propiedad intelectual”, en la que participaron Borja Adsuara, Ricardo Galli y Alejandro Toruiño. Mi primera pregunta fue, ¿podemos dar por muerto el canon AEDE toda vez que su objetivo político de traspasar rentas de Google a los medios tradicionales ya no parece factible tras el cierre de Google News?

Por aquí un montón de piezas sobre Canon AEDE

Foto: Carlos Carreter

Google no es un buscador

google-news-gaza2

De la disputa entre la Unión Europea y Google – que ya veremos si se salda con multa descomunal o vamos incluso a palabras mayores – lo que más me ha llamado la atención es que sea por un tema hasta cierto punto menor.

Y digo menor porque que Google lleva mucho tiempo jugando a ser juez y parte, distribuidor del tráfico y destino, buscador y a la vez cada vez más añadiendo palancas para cambiar la experiencia de búsqueda con la que empezó: darte el enlace con el que satisfacer tu demanda de información y que salgas de los dominios de Google lo antes posible.

En estos casos conviene regresar a esta pieza de Danny Sullivan que ya en 2012 hacía un fenomenal repaso al cambio de Google. Desde entonces esta tendencia no ha hecho más que acentuarse.

Google no es un buscador. O al menos, ya no es lo es más. O, siendo más precisos, no es un buscador como era en su origen: enfriado el crecimiento por la vía del modelo de publicidad asociada a la búsqueda, su dirección ve el negocio asociado a que el usuario pase mucho más tiempo en sus dominios.

Relacionado: Peter Thiel y el elogio del monopolio tecnológico

Causas y azares 60

bruno-barbey

Llega este “Causas y azares” a su edición número 60 como recopilatorio (casi) semanal de enlaces con las mejores lecturas que uno ha encontrado y compartido en twitter, la página de Error500 en google Plus o en los tres magazines en Flipboard.

  • El precio de una vida, temazo en New Yorker sobre gente inocente condenada años en prisión y la imposible compensación que realiza el estado para con ellos.
  • Internet y la era de la madurez,Yamil Salinas hace una reseña elogiosa de los libros críticos de Morozov.
  • Perfil estupendo de Toni Morrison en el NYT, de esos que invitan a adelantarla en la lista de lecturas pendientes.
  • Cuento a Bruno que La Tierra chocó con planeta para crear Luna hace 4.5 mill años me dijo “guau ¿tu habías nacido ya?” En Es Materia.
  • Aeon tiene una pieza estupenda sobre New Age y el pensamiento mágico de Silicon Valley y parte del mundo tecnológico.
  • Amantes de los juegos de mesa, aquí una historia de los mismos que se remonta a hace 7000 años.
  • “Entendiendo la penetración de internet en Latinoamérica”, en TechCrunch; sobre la región también Jaime Villasana, “¿México como potencia tecnológica o sólo manufacturera?”
  • Sobre Juego de Trono quien se “ha pasado” ha sido el Wapo y esta guía ilustrada a las 456 muertes de las cuatro primeras temporadas. FastCo tiene una conversación con las cuatro personas clave que lo convirtieron en serie.
  • Cómo cuatro jóvenes de Elche facturan 15 millones siendo expertos en hype, Hawkers en El Confidencial.
  • Ending Narco-Politics : análisis muy crítico con el modelo de estado en México en Jacobin Magazine.
  • Llego tarde a esta entrevista a Montserrat Domínguez en Jotdown, pero merece la pena siempre escucharla.
  • Buenas sensaciones con el programa económico de Ciudadanos, Alejandro Nieto y Senserrich hacen sendos análisis.
  • “El mercado de los DVD está muriendo” según el productor de ‘Los Simpson’ y las cifras le dan la razón. En Xataka.

Hoy la música la pone “El Niño de Elche”, cantando por Miguel Hernández (que descubrí gracias a los viejos amigos de Hipersónica)

La fotografía la pone hoy Bruno Barbey

Un mes con un “smartwatch”, un mes con el Moto360

Moto 360

Dentro de los “análisis tras un mes de uso” que estamos haciendo en Xataka me ha tocado uno al que “tenía ganas”: el de uno de esos llamados “smart watch”. Ha sido con el Moto 360, que de esta generación es el que más me ha gustado, con el que he intentado comprobar el balance “racional”: funcionalidades que se obtienen (sobre todo si con él uno conseguía mirar mucho menos el teléfono) frente a nuevas obligaciones, como la de cargar cada poco tiempo, llevar un cargador extra en los viajes, etc…

Mi impresión tras un mes es que si no hay una conquista por la vía emocional, del diseño y la conexión de uno con el dispositivo, no hay smartwatch en el mercado que justifique hacerse con él. Y lo dice uno al que el Moto 360 le ha gustado mucho.

Trackdown: haga públicas sus donaciones

trackdons

Ayer conocí y probé por primera vez Trackdons, una plataforma ideada para que la gente glose las donaciones que hace a organizaciones, servicios online, proyectos culturales, etc… la idea es que además se puedan compartir por redes o correo (se me ocurre que poder ser embebidas en otras webs tendría sentido).

Hay un debate primero sobre lo de hacer públicas las donaciones: si uno lo hace público se asume que en parte está “pervirtiendo” el objetivo original desinteresado por obtener reconocimiento. Es un planteamiento del que es difícil escapar en la dialéctica habitual sobre la virtud: si lo mantienes en secreto también puedes estar motivado por el hecho de sentirte mejor que los demás.

Por otro lado está el hecho de que compartir donaciones ayuda a dar visibilidad a los proyectos y animar a otros a hacerlo. Siendo así, siempre es más eficiente donar y contarlo que no hacerlo.

En todo caso, el punto de fricción que más me ha interesado con Trackdown es el que aparece en su acerca de:

¿Imponéis algún tipo de control editorial sobre los proyectos que pueden ser registrados? (por ejemplo, ¿qué ocurre si alguien está registrando donaciones en algo que tú consideras horrible?)

Todavía no lo sé. Si algún proyecto quiere obtener dinero para luchar en contra del matrimonio del mismo sexo, o para defender a los que matan violentamente animales como en los toros no sabría aún qué haría.

Es imposible, me temo, no tener una visión ideológica y unos límites de lo que uno tolera en su casa a la hora de plantear una plataforma, pero es importante en todo caso ser transparente y dejarlo claro. Al menos con este proyecto, siendo software libre, siempre existirá la posibilidad de montar un clon con otras reglas.

Menos asimetría de la información y el cerrajero en internet

fontanero

Hace unos días me interesó mucho una pieza sobreEl fin de la asimetría de la información” y cómo los cambios legislativos (uso del cuentakilómetros) y tecnológicos (la solución que lo posibilita, por ejemplo, o el desarrollo de mejor “inteligencia artificial”) están impulsándolo.

A la vez el sector de los “marketplaces” de servicios profesionales tipo “el fontanero o cerrajero que necesito en casa” se está calentando con la entrada de Amazon y la plausible de Google.

Llevo usando uno de estos servicios, Etece, y en parte he valorado mucho la disminución de la asimetría de la información con el sistema de reputación: ahora es más fácil saber el histórico del profesional en cuestión y si no lo tiene, sospechar; por otro está el tema del precio, que en Etece es “por subasta”: pongo mi tarea y un precio que estoy dispuesto a pagar por ella, que puede ser igual, mayor o – como suele hacerse – menor que el que sistema apunta como habitual para la tipología de trabajo. Los interesados en hacerlo al precio marcado, se ofrecen y uno elige entre ellos.

Se articule el “marketplace” bajo esa lógica o bajo la del precio fijo por tarea (que es la que menos me gusta, no permite competir a los que todavía no tienen reputación) o precio fijo por ofertante (un fontanero pone su precio y es lo que hay), estas plataformas me interesan mucho en tanto en cuanto introducen una fuerte eficiencia en la economía: en muchos casos el cliente se sentía prisionero al contratar un servicio así, perdido sin garantía de la calidad del proveedor y asumiendo un precio alto por la dificultad de comparar.

Supongo que es inevitable que poco a poco muchos sectores vayan cada vez a este modelo en el que el cliente gana poder en la relación al tener mucha más información y competencia a su alcance. Es probable que los profesionales que antes entren a este modelo tengan mucho que ganar: más trabajo al recoger la demanda que busca en internet y una reputación construida antes de que llegue la gran masa, pero también que a la larga esta eficiencia será un techo para los márgenes de toda la categoría.

Llamadas de Whatsapp donde no han triunfado Skype, Viber, Hangouts…

Whatsapp en el móvil

Llevo un par de semanas utilizando las llamadas por Whatsapp y, como glosan la mayoría de “reviews” que circulan por ahí, los resultados han sido irregulares: calidad del audio variable, muy dependiente de la calidad de la conexión, pero aceptable en la mayoría de ocasiones.

El caso es que se está viendo este tema de las “llamadas de Whatsapp” como un nuevo intento de un over the top por liderar la VoIp en el móvil y rascar del negocio de la voz de las telecos. Un escenario en el que los Viber o Hangouts han conseguido muy poco y Skype algo más, pero en el que ninguno ha logrado desde luego una posición relevante cuando hablamos de llamadas en movilidad sobre redes móviles.

La pregunta es si con Whatsapp es diferente. Y yo creo que sí, que lo va a ser. Whatsapp tiene algo que los otros no, y es el interfaz del usuario para las comunicaciones en movilidad. La mensajería es Whatsapp en muchos mercados y va a conseguir muchas llamadas del caso de uso “empezamos con texto y acabamos hablando”. El estar en esa misma pantalla a un click de distancia, el tener el panel de llamadas junto al de chats es un arma que ninguno de los competidores tenía.

Cuando lo de la compra con una valoración brutal por Facebook apunté a que parte de esa cifra habría que verla desde la perspectiva de que Whatsapp podría llevarse gran parte del negocio de Skype. A poco que ejecuten de forma solvente, creo que acabará siendo así.

Causas y azares 59

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Llega este “Causas y azares” a su edición número 59 como recopilatorio (casi) semanal de enlaces con las mejores lecturas que uno ha encontrado y compartido en twitter, la página de Error500 en google Plus o en los dos magazines en Flipboard.

  • UPyD o cómo romper un partido en cuatro pasos. Por Jorge Galindo.
  • No va de vender: mi vida como autor autoeditado. Por JJ Merelo.
  • Economist tiene un especial sobre educación superior y su “retorno”: a más pobre el país más diferenciador es haber tenido una.
  • En busca de un por qué que tal vez no exista, Arcadi Espada sobre Lubitz.
  • ¿Boicot publicitario? La industria del cine se enfrenta a varios medios por publicar alternativas a The Pirate Bay. En Hoja de router.
  • ¿Por qué no hemos ido todavía a Marte? Por Marina Such.
  • Cómo la élite tecnológica pretende abordar el cuidado de los mayores. En Forbes.
  • Recordando un crimen que no has cometido, en New Yorker.
  • “Europa debe prepararse para la ‘uberización’ de la industria”. Entrevista al presidente de la ICANN en El País.
  • Enseñando la evolución en la universidad de Kentucky, en Slate.
  • Dossobre Ley mordaza, reforma del Código Penal y cómo afecta a Internet: El Español y Xataka.
  • Historiaca muy chula en The Kernel sobre uso de “los glitch” en el arte.
  • Universidad, corrección y búsqueda de espacios que proteja de “ideas perturbadoras”. En NYT.
  • Si viajar en avión es lo más seguro, ¿por qué le seguimos teniendo miedo?. En Xataka.
  • Por qué hace bien la RAE en dejar de considerar enfermedad al síndrome de Down. En Bebés y más.
  • Hernán Cortés en la pantalla: lo visto y lo que está por llegar. Jotdown.

La fotografía es de Man Ray, el surrealista que convirtió la fotografía en arte

Siete libros del primer trimestre de 2015. Biblioteca Error 500

Nostalgia-Mircea-Cartarescu
Uno se había conjurado compartir las lecturas en el blog, por aquello de que obligarte a volver sobre las obras, repensarlas para intentar una glosa o acaso una crítica, es leerlas mejor. No he llegado a artículo por libro – en parte porque con la mayoría tengo la certeza de no estar a la altura – pero vamos a intentar hacer un balance trimestral que además espero que sea oportuno para recomendar lecturas de cara a Semana Santa y lo que queda antes de verano.

Ahí van mis siete libros del primer trimestre de 2015:

  • El ruido de las cosas al caer, de Juan Gabriel Vásquez. Una novela que llegó en el momento oportuno, justo cuando buscaba algo fácil de leer, digerible sin acabar siendo una golosina vacía. Con Vásquez uno pretendía un nuevo acercamiento a la literatura colombiana sin caer en mis lecturas de joven (García Márquez, claro, también la Restrepo) y he acabado encontrándome con un colombiano que escribe con prosa europea. Aunque a más de uno le pueda hastiar la falta de adorno, yo me he sentido muy cómodo con la ausencia del “soniquete” de la prosa propia de la región.

    La historia además ayuda a entender el trauma de la sociedad colombiana (dibujada en el protagonista), con la superposición de dos generaciones – la primera que ve emerger el narco, la segundo que sufre la violencia cotidiana unas décadas más tarde – de dos accidentes de avión y de dos historias de fracaso amoroso y personal. Realismo sin magia para una novela que puedo recomendar sin pudor. En Amazon está a un precio muy asequible tanto para Kindle como en bolsillo.

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