Telecinco contra Pablo Herreros

Contaba hace un par de días el diario El País que ha sido admitida a trámite la querella interpuesta por Telecinco por supuestos delitos de amenazas y coacciones contra Pablo Herreros, el gran impulsor de la campaña del caso La Noria, con la que se consiguió que los anunciantes abandonaran el programa.

No puedo estar de acuerdo con Pablo ni en el fondo ni en las formas. En el fondo porque intelectualmente me parece muy difícil aceptar que se intervenga para evitar la presencia en los medios de familiares de presuntos delincuentes, de los presuntos de delincuentes o incluso de ciudadanos condenados en firme. Me parece excelente que se informe de ello, que se critique y que luego cada uno decidamos si consumimos esa rara combinación de televisión moralista, crispada, mórbida y carente de la mínima inteligencia.

En la forma también discrepo porque el método por el que grandes grupos de usuarios presionan para que desaparezca lo que a ellos disgusta con las marcas como vigilantes de la corrección del contenido no es una expresión de la democracia ni del poder del pueblo, sino de una imposición innecesaria y que hace disminuir la libertad de expresión: lo que interesa a una minoría pero molesta a una mayoría es penalizado y perseguido, y eso no es más democracia, es imposición. Generalmente es el tipo de mecanismo que satisface cuando se persigue algo que uno detesta, pero que da miedo cuando el objetivo es silenciar algo que uno comparte.

Dicho esto, me resulta inconcebible que en el caso Telecinco contra Pablo Herreros se plantee que la acción del segundo es condenable. Los ciudadanos tenemos derecho a organizarnos y a exigir coherencia y un comportamiento ético a las marcas y a los medios, por mucho que uno no comparta la visión de Pablo y de tantos miles que han adherido a su iniciativa.

18 comentarios en “Telecinco contra Pablo Herreros

  1. Creo que no has entendido nada. Pablo no critica eso que dices que critica. De hecho está tan a favor o más que tú de la libertad de expresión. Lo que se critica, y yo me incluyo, es que pague a un delincuente. Si esa misma persona hubiera ido voluntariamente hubiere sido muy distinto. Sería reprobable y criticable, pero dudosamente censurable. Pero no fue así. Esa persona se ha lucrado con la muerte de otra persona. De verdad que esto te parece aceptable? En serio?
    Bajo el palio de la libertad de expresión no vale todo. Antes que la libertad de expresión está la libertad de las personas por vivir. Y no te quieras escudar en este hecho. Aquí no se habla ni de censura ni de libertades, sino de que una persona haga negocio con la muerte de otra. Es así de claro y llano.
    Tú piensa y cree en lo que quieras, obviamente, pero hay barreras que no pueden traspasarse si queremos seguir manteniendo nuestra dignidad como seres humanos.

  2. Bueno, esto es como correr en todas las direcciones al mismo tiempo: no llegas a ningún sitio. No he leido un artículo mas templa gaitas que éste. Acabas de perder a un seguidor antiguo gracias a tu templanza.

    1. Puedes hacer lo que quieras, faltaría más, pero no veo la templanza: estoy radicalmente en desacuerdo con Pablo y con una posible condena si la hubiere (lo digo por si quieres llamar templanza a no estar de acuerdo contigo)

  3. Uhmmm tema delicado. No obstante hay un concepto que se pierde en el derecho de expresión: el límite.
    ¿Dónde está ese límite? Para Pablo estaba en el dinero que ingresaba la familia de un violador y asesino gracias al espanto de su delito (y a que para evitar una condena mayor negó el paradero del cadáver impidiendo que la familia de la víctima pudiera vivir darle descanso).
    La libertad de expresión no ampara cualquier idea. Ni cualquier testimonio. Pero ¿dónde se pone el límite, en un tema tan subjetivo? Yo creo que en algunas ideas básicas: respeto a la vida, respeto a la igualdad de género. Al menos a mí me parece claro que una persona que defiende o representa valores contrarios, no debe tener acceso a medios de difusión de su idea. Y si esos medios le dan difusión por morbo, audiencia ergo publicidad y dinero, merecen que se les indique que han traspasado un límite.
    Lo ideal es que lo hiciera algún organismo de autorregulación, pero a falta de uno, me parece razonable lo que hizo Pablo.
    Que unas marcas busquen ventas a través del morbo de un programa que proporciona audiencia está en zona roja, si ese programa trae a cualquier delincuente o representante de delincuente, otra. Si además el delito es de sangre, violación, asesinato, ensañamiento y de una crueldad que ha ocupado portadas y portadas alguien que inicie un movimiento para desincentivar esa fórmula para ganar audiencia y dinero (y ventas por parte de las marcas) me parece perfecto.
    Ese desincentivo cambia contenidos de programas (es más efectivo el temor a pasarse de la raya y perder los anunciantes que cualquier normativa que ya vemos que se saltan sin el menor remordimiento). Y es frutó del mismo poder de las redes sociales que unas veces impide aprobar la ley Sinde. Otras consigue marcar una raya muy clara entre amarillismo y falta de escrúpulos y respeto a la familia de la víctima.

    Todas las ideas no son iguales, ni merecen la misma libertad de expresión o de difusión. El límite no es una cuestión moral o de moda, sino en mi opinión, de defensa de ideas básicas irrenunciables.

    1. y esos – ojo – familiares de un presunto delincuente (ni condenados ellos, ni sus parientes) ¿pueden tener un blog? ¿pueden ejercer su libertad de expresión? ¿dónde pueden hablar? Si a Pablo lo condenasen ¿lo podemos entrevistar? ¿puede hablar Mario Conde en un medio?

      yo lo veo muy diferente a estar en contra de una ley, tampoco defendí que atacaran con DDOS la web de la SGAE y machacar así su libertad de expresión

      1. No todos los delitos son iguales, entiendo lo que dices pero no es lo mismo un delito tan salvaje como el cometido como yo qué sé, el Dioni. Y era algo tan instintivo como difícil de explicar, pero que revolvía las tripas. Hasta en la guerra hay una diferencia entre matar y ensañarse o matar sistemáticamente a la población de una etnia o religión. No es un tema fácil, y está abierto a naturales puntos de vista diferentes. Y una cosa tb es la presunción de inocencia y otra que sean inocentes. Casos como el de Rocío Vaninkof también vienen a la mente. Pero no por una excepción (persona inocente que incluso llego a ser condenada) está bien ser en todo momento imparcial, aunque sea por consideración a la víctima y la familia. Ahora, que se hacen verdaderas barbaridades con los shows de TV con delitos tan graves por crueles (matar es matar, pero la crueldad es un agravante capital) pero difiero, y creo que pararle los pies a T5 ha servido para establecer un límite por parte de la opinión pública. Y creo que está bien, no creo que eso límite la libertad de expresión de las ideas por controvertidas que sean y dentro de unos límites (el nazismo es una idea o amanecer dorado también tiene ideas, y darles “legitimidad” o espacio es medios de comunicación no parece que sea bueno, ni una limitación negativa). La libertad de expresión tiene límites, dónde están es un pedazo de debate muy sujeto a muchos puntos de vista.

        1. No me refería a que no haya que ser imparcial, me eye expresado mal, me refería a ese equilibrio entre los derechos de unos y otros que es más garantista del lado del imputado que del lado de la víctima y su familia, no en referencia a tu post, sino a la forma de expresarse en ese sentido de la gente en ese tipo de situaciones. Pr ejemplo corrupción política etc.

          1. Muy buenos puntos Ferrán y me haces dudar la verdad… yo siempre he partido del precepto de que, ante la duda, que haya libertad para que cada uno en conciencia haga lo que cree que debe hacer y no someterse a mi criterio (que en este caso sería por supuesto no entrevistar a esta gente, no hacer negocio ni convertir los asesinatos en shows mediáticos)

  4. Ya te lo han comentado, pero la clave está en que cobró dinero gracias a un asesinato. Es como si yo mañana me cargo a una y vendo la historia luego con todo tipo de detalles. Que obviamente podría montar un blog o escribir un libro. Pero quien me de soporte y me pague estaría “subvencionando” el asesinato. Hay un límite y los medios (offline y online) deben respetarlo.

    Por curiosidad, ¿ese dinero no iría a la familia de la víctima?

    1. He leído por ahí que el juzgado bloqueó el dinero para la indemnización, pero no sé como ha acabado la cosa

      Para mi la pregunta no es si esto es asqueroso – que lo es – sino el principio de que estos mecanismos al final actúan como reguladores: lo que la mayoría ve como correcto es lo único que se puede emitir, si se le molesta, el mensaje acaba siendo perseguido. Y eso es malo

      Subvencionar el asesinato me parece una lectura incorrecta, pero en todo caso ¿cuál es la propuesta? Si lo hicieses ley ¿cómo sería? ¿los familiares de imputados en x delitos no podrían salir en medios? ¿tampoco pueden poner publicidad en los contenidos que traten sucesos?

  5. Y además siendo precisos no se ha cortado en ningún momento la libertad de expresión de La Noria. Si quisiese podía haber seguido emitiendo. Sin anunciantes, sí, pero nadie le prohibió seguir emitiendo.

    1. Siendo precisos, yo diría que se ha buscado su desaparición por la vía de cortar la financiación. Si no, ¿para qué se pedía salir a los anunciantes ? ¿porque esperamos un modelo de cadena privada sin anuncios? Hombreee….

  6. Leo tu crítica a Herreros, igual que otras que he visto en otros lugares y no puedo estar de acuerdo con ninguna. La razón es que en todas ellas asumen que pedir a un anunciante en una cadena que deje de patrocinar un programa de televisión (independientemente del motivo, harto justificado en este caso en particular), es “coaccionar al anunciante” o “coartar la libertad de expresión de la cadena”. En mi opinión son afirmaciones claramente erroneas. Pedir a una empresa que no se anuncie en un medio no es coaccionarla, sino que depende de la misma hacerlo o no. Tampoco impide a la cadena seguir emitiendo el programa. Se le ha “atribuido” a Herreros en este asunto un poder que no tiene: él solo ha hecho una petición que otros muchos firmaron. Pretender a eso llamarlo “coacción”, “boicot”, “atentado contra la libertad de expresión” es a mi juicio acercarse a la conocida falacia del “hombre de paja”.

    1. No estamos de acuerdo, defender la libertad de expresión es, sobre todo, defender que gente que no nos gusta pueda decir cosas que no nos gustan. Y esto se puede hacer de muchas formas, una es buscando su prohibición, otra es por la vía de cortar la financiación… pero sin duda el objetivo de estas iniciativas es que desaparezcan mensajes y personas que no nos gustan, eso desde luego yo no lo asocio a defender la libertad de expresión

  7. Antonio, qué interesante es ver que los posts se vuelven polémicos. Aunque en cuanto crece la amplitud de la polémica, siempre aparece lo extemporáneo. Pero es así. Es incómodo pero es parte de la gracia.

    Como sabes, yo en el origen de la polémica y ahora he mantenido una postura parecida a la tuya. Lo expliqué en puntos que pueden ser contradictorios, pero la verdad o las verdades tienen muchos ángulos:

    A)entrevistar a la madre de un criminal no es entrevistar a un criminal B) una madre y la madre del criminal tienen todo el derecho del mundo a poder dar su versión de los hechos, sólo faltaría C) Es materia de derecho el regular cómo se indemniza o compensan los daños de un delito… si hay condena D) Pagar por salir en televisión es normal. Si la entrevistada hubiera dicho que el dinero lo dedicaba a una ONG de lo que sea, todo el mundo hubiera aplaudido. Es decir, el dinero es lo de menos en realidad. E) El boicot comercial de acuerdo con tus ideas y valores puede no ser una causa inteligente en según que casos, pero es legítimo que los consumidores presionen a sus proveedores en estos casos en los que son, además, titulares de licencias públicas y que ejercen una actividad protegida de la competencia por el mero hecho de disfrutar de una licencia. F) Si quitas la palabra boicot y hablas de campaña para que tu periodismo sea más fino, o para que los envases de leche sean más verdes, es muy legítimo. Como lo es que no escichen y no comprar.

    No obstante, el boicot puede tener al matonismo: como no me gusta que salga gente desnuda en la tele o que sean gays, una iglesia puede promover que sus fieles presionen a los anunciante dejando de comprar sus productos. Y esos anunciantes se lo pueden pensar: de ello depende la cuenta de resultados. Presión legítima y censura tienen una línea muy tenue.

    A todo esto: es editorialmente interesante conocer la versión del criminal. Si la forma de hacerlo es mediocre, sensacionalista o, por el contrario, inteligente, es casi cuestión de gustos. Y el cambio de canal está a un dedo de distancia. Como tu lo está tu ereader en la mesilla enfrente de tu sofá.

    Simultáneamente: Telecinco es asombrosamente competente en hacer que la gente la odie. Una explicación razonada de lo que hace hubiera cambiado el debate y hubiera dado puntos de apoyo a los anunciantes para estar. Aunque, me temo, esos anunciante le tenían ganas a telecinco… ser dueño del 40% de cuota de mercado en un mercado donde con el segundo se suma más del 80 te permite ser muy, pero que muy irritante.

    1. Aquí voy a tener que poner botón de +1 a los comentarios porque no añadiría ni una coma a lo que has dicho Gonzalo

  8. Como se ha comentado aquí, lo criticable es que el asesino o sus familiares obtengan algún tipo de beneficio económico.
    Acabo de firmar en change.org el apoyo a Pablo Herreros (lleva ya 150.000 firmas) y no puedo estar más de acuerdo
    http://www.change.org/es/peticiones/pide-a-los-anunciantes-de-telecinco-que-retiren-su-publi-lavozdepablo
    Es legítimo pedir a los anunciantes que se retiren. Ellos son libres de hacerlo o no. Pero si 150.000 firmas lo piden es porque impera el sentido común

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