Hacer un Rowling en el libro digital es tan fácil y tan difícil como «hacer un Radiohead»

portada libro potterPara todos los que seguimos y analizamos el desarrollo del libro electrónico, la iniciativa Pottermore de J.K. Rowling resulta irresistible por lo que supone de ruptura con las pautas establecidas en negocio y distribución de libros en formato digital. Lo que ha hecho la autora de la saga de Harry Potter sólo se puede comparar al experimento de Radiohead, sólo que ella parece ir bastante más en serio.

Hay tres elementos que destacaría ante todo en la iniciativa de la Rowling:

  • Venta directa desde plataforma propia, que no sólo tiene vocación de comercio electrónico. La apuesta es doble, desintermedia a los distribuidores habituales de libros electrónicos y a la vez busca articular la comunidad alrededor de los libros en su propia web. Esto debería facilitarle el crear una relación a largo plazo con esos lectores y abrir la puerta a más negocios además de la venta del ebook.
  • Compatible con todos los lectores… renunciando al DRM. De hecho lo que han montado es de lo más interesante, porque tampoco han renunciado a las posibilidades que ofrece tener el libro en sistemas como Kindle, que permite la sincronización entre dispositivos o almacenar y compartir las notas. Si compramos la versión ePUB vendrá sin DRM (aunque sí con marcas de agua), si compramos la versión para Kindle o Nook, sí que se aplicará el DRM típico de estas tiendas.

    Algo sorprendente es que la propia Amazon redirige a sus clientes a la web de Pottermore para que puedan comprar los libros de Harry Potter. Apple, por cierto, se ha quedado fuera del trato.

  • Apuestan por precios competitivos por debajo de los 10 euros, lo que encaja dentro del algoritmo definitivo para la compra de libros en edición electrónica. Donde «cojea» en su aproximación global es en la disponibilidad por idiomas, de momento sólo inglés aunque apuntan a que estará en español y otros próximamente. Hasta donde conozco, Rowling tiene los derechos para publicación en digital, por lo que no se trataría de un problema de llegar a acuerdos con las editoriales que mantienen los derechos de explotación.

La independencia de los concentradores de demanda en el libro electrónico, capaces de condicionar el precio y tendentes al monopolio, pasa por tener plataforma propia y renunciar al DRM. De hecho, esta es una las decisiones más difíciles de entender y asumir por parte de editores y escritores, menos control en el libro electrónico, es más: sin DRM pueden ofrecer una buena experiencia de compra a sus clientes, ser compatibles con más dispositivos y no estar sometidos a los dictamines de Amazon, Nook o Apple.

La parte menos bonita del «cuento» empieza cuando asumimos otro parecido con el caso Radiohead, hacer esto se encuentra al alcance de muy pocos, casi podríamos decir que sólo Rowling y Harry Potter se lo pueden permitir. Una inversión fuerte para crear Pottermore (de momento sólo una tienda, la parte de comunidad verá la luz en Abril) y una capacidad de negociación todavía mayor como para forzar a Amazon a que mande sus clientes a «comprar en otra web».

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