La verdadera noticia de privacidad en Facebook no está en tu muro

Api social Google

Paradójicamente Facebook ha tenido una crisis viral y social en la que muchos usuarios han creído ver mensajes privados colgados en su timeline más o menos abierto. Tras mucho investigar y depurar en Genbeta concluímos que no era cierto que haya habido un problema de seguridad de este tipo (indicando los mecanismos para que cada uno pueda contrastarlo) pero el mal está hecho y la torpeza y lentitud de Facebook en comunicar no han ayudado.

Pero este no es un artículo sobre lo difícil que es contrastar la información y cómo se distribuyen cierto tipo de contenidos que la gente está muy predispuesta a compartir (con el agravante en este caso que los grandes medios han dado por cierta la historia, que además a primera vista parecía muy verosímil, y lo tendentes que somos tantas veces a denunciar a una empresa grande y una alarma de seguridad), sino sobre una noticia – esta sí conformada – que creo que introduce una variación muy relevante respecto al valor y uso que hacen las empresas de servicios de redes sociales con nuestros datos

Básicamente Facebook se dispone a cruzar la información que tiene con bases de datos externas ligadas a actividades offline. El primer acuerdo del que informa CNN consiste en comprobar con la empresa Datalogix – que almacena información de compras de unos 70 millones de estadounidenses procedentes de las tarjetas de fidelización – para poder medir la efectividad de campañas de publicidad y otras acciones dentro de Facebook.

Refuerzan que los datos pasan por un proceso previo de «anonimazión y agregación», de forma que ningún tercero o siquiera Facebook tendrá la información concreta de un usuario, pero supone un paso más en la línea que indicaba el anuncio de su plataforma publicitaria en el móvil: poner en valor los datos personales que es capaz de captar del usuario, con el añadido en esta ocasión de integrar la «vida offline» con la «vida online» dentro de la red social.

Podemos discutir si esto es un paso inevitable o una aberración para la privacidad, pero creo que hay un aspecto en el que las políticas de Facebook siguen siendo execrables: la ausencia de petición previa al usuario para que su información se utilice en sistemas de este tipo. Seguro que en sus términos y condiciones contempla el uso de datos con el requisito de agregarlos y hacerlos anónimos, pero eso es tan cierto como que la expectativa de los usuarios no es que su perfil e información será sumado al análisis de Fnac sobre la efectividad de su publicidad entre los hombres de 35 años de la provincia de Málaga que han dicho que les gusta la literatura.

Por último, una vía para librarse de este examen es utilizar correos y teléfono diferentes para Facebook que en el resto de sistemas. Así se hace imposible que puedan cruzar la información.

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