«Internet» como daño colateral

Cory Doctorrow en The Guardian:

…casi todo el mundo que propone una solución a las guerras de derechos de autor está preocupado por los ingresos de los artistas, mientras que yo estoy preocupado por la salud de la internet.

…El punto es que cuando dejamos que se defina como marco del problema «¿Cómo conseguimos pagar a los artistas?» nos encontramos con soluciones a mis problemas, los problemas del 0,0000000000000000001 por ciento, y dejamos atrás los problemas del mundo entero.

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5 comentarios en “«Internet» como daño colateral

  1. 1000% de acuerdo en cada letra y cada coma del artículo. Ha descrito exactamente lo que pienso sobre esta cuestión, y el último párrafo del final es una descripción exacta y precisa de lo que hacen entidades como la SGAE y similares en España.

    Que alguien se lo haga llegar a Rajoy y Cía, por favor. El gobierno no debe proteger intereses empresariales de negocio por encima de los intereses de bienestar de los ciudadanos.

  2. Si no es posible defender los derechos de autor tal y como se venía haciendo hasta ahora, porque la tecnología no lo permite y no es posible mantener negocios alrededor de las copias, a menos quizás que se limite al mínimo el derecho a la privacidad, pues habrá que cambiar o matizar ese derecho a la propiedad intelectual, qué remedio.
    Lo que me sorprende es en estos años ha surgido toda una generación que ve la propiedad intelectual maligna de por sí, y esto porque van en contra de su «costumbre de toda la vida» de compartir una obra, la haya comprado o la esté «recompartiendo». Lo ven como un derecho natural, y lo disfrazan además de «derecho al acceso a la cultura», aunque se trate de compartir un disco de Justin Bieber o la última temporada de «Juego de tronos». El mismo argumento de «cultural» que usa la SGAE pero al revés.
    El problema está en que la gente, o muchos, comparten o remueven cielo y tierra para encontrar esa fuente gratuita. Pero qué se lo va a hacer, ahora las cosas son así. ¿Pagarían si la oferta fuese más asequible económicamente?, parece ser que no. ¿Es posible otras formas de negocio que sigan incentivando que haya producción de contenidos de calidad (o interesantes, al menos)?, pues no se sabe, aún no se ha demostrado.
    A pesar de que el acceso a los medios sea mucho más fácil ahora, y menos costoso, esto sólo significa que es más fácil descubrir talentos, que los editores, discográficas o representates no tienen que imaginarse qué puede tener éxito, lo comprueban directamente a partir de la reacción de la gente en la red. Sin embargo el talento sigue siendo escaso, muy escaso, como no podría ser de otra forma. Y menos incentivos para hacerse una carrera profesional artística significará menos arte, o entretenimiento, disponible.
    Y a éstas alturas nadie encuentra el remedio para los artistas. Y tal vez no haya: al fin y al cabo no merece la pena limitar tanto el derecho a la privacidad, libertad, etcétera. A los artistas e intelectuales no parece importarles el menoscabo de los derechos fundamentales, pero ¿porqué a los que ningunean los derechos de autor no les preocupa el incentivo a la producción de contenidos?¿porqué dejan la solución y la responsabilidad en manos de otros, «los responsables políticos corruptos» y «las arcaicas industrias culturales»?¿porqué les da igual?¿porque desprecian a los autores, esos de dónde toman las obras?¿por qué quieren matar la gallina de los huevos de oro?.
    Tal vez es posible conseguir que los autores sigan encontrando rentable e interesante crear, y a la industria cinematográfica hacer películas, o series de televisión, o tal vez no. La gracia es a que los que se mueren por tener todo eso gratis, y lo considera un derecho, parece darles igual. Dios, o el Estado, proveerá.

  3. No me parece un razonamiento adecuado. No se puede olvidar a los actores minoritarios en ningún escenario porque, en ese caso, casi seguro que estamos tomando decisiones injustas. Existen decenas de ejemplos que lo clarifican y seguro que todos hemos/tenemos alguna experiencia en la que estamos en el sector olvidado simplemente por tratarse de una minoría.

    1. Para mi lo primero es definir derechos ¿hay derecho al secreto de las comunicaciones? ¿libertad de expresión? y ver como se plasman. Los mecanismos que luego se articulen para fomentar la creación (realmente el argumento a favor de los artistas es porque nos beneficiamos todos de la cultura, no porque se beneficien ellos, si fuese eso también habría que limitar el comercio electrónico que perjudica a los tenderos o la información online porque lo hace con los periódicos), se tienen que discutir luego y en función de lo primero

  4. Por añadir otras ideas, venidas por inspiración de ciertas lecturas: tal vez los creadores sólo están interesados en un medio social-económico-político que les permita expresarse y vivir de su arte. Al fin y al cabo su medio natural son las subvenciones, echan la culpa al gobierno de turno de ser atacados, y ser atacada la cultura, cuando no hay subvenciones (esto expresado así hace poco por el grupo «Hombres G» en una entrevista a raíz de una prevista actuación). Un ecosistema dónde no se sientan protegidos para ejercer su misión «superior» no les resulta interesante, no pueden considerarlo siquiera «civilizado». No les preocupa tanto la libertad de expresión como su libertad de expresión y la expresión de su arte.

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