¿Hay que replantearse los servicios de suscripción de música?

Nuevo last fm

Cuando aparecieron los primeros servicios de suscripción de música fui de los que puso el grito en el cielo: sistemas con DRM que no sólo limitaban cuándo podías escuchar las canciones sino también desde qué sistema. Fue Microsoft quien articuló la tecnología de varios servicios que siempre quedaron en segundo plano frente a otras alternativas para obtener música. Sin embargo, con la aparición de sistemas basados en streaming y no en descarga + DRM, creo que merece la pena repensar si los servicios de suscripción con cuota mensual pueden merecer la pena.

El tema es interesante porque, como puso en evidencia el recién finalizado Ficod, ante el gratis en el P2P convivirán dos tendencias: la que buscará el apoyo del poder político para criminalizar a los que comparten y los que planteen servicios que ofrezcan una mejor experiencia. Y en ese segundo escenario es donde podemos empezar a considerar la posibilidad del negocio de la música digital en España, servicios de suscripción que desde cualquier dispositivo conectado permitan escuchar cualquier canción en cualquier momento.

El requisito es unir la facilidad de uso con la calidad de sonido y un catálogo que lo tenga todo. En los últimos tiempos tenemos varias apuestas que se van aproximando a este concepto, con Yes.fm, Deezer y Last.fm (mi preferido), como ejemplo de ello. Otro paso importante es el de lala que añade un giro interesante, acceso gratis a la música que ya tenemos desde cualquier equipo conectado.

No es por tanto un modelo para «matar al P2P», sino para complementarlo, asegurando que siempre se ofrece más valor. Permite modelos gratuitos basados en publicidad y otros freemium (gratis con limitaciones, de pago sin ellas), además de contemplar servicios de valor añadido como hace Last.fm con su radio personalizada. ¿Cuánto queda para que podamos ver esto en marcha? Los actores del sector no deberían dormirse, el 2009 se perfila como el año de la sincronización y eso significa el acceso a mis datos (incluida la música) desde cualquier equipo.

¿Tanto he cambiado de opinión para renunciar a tener mis ficheros de música descargados y en en un formato abierto para escucharlos cuando quiera y donde quiera? No exactamente, un servicio de suscripción de música debe partir siempre del escenario de que debe ofrecer mucho más valor añadido que la simple escucha, de que la música no es más un producto y que hay ir más allá de lo que me puedo gestionar yo mismo con Rapidshare. ¿Esperanzas de verlo en España? Muy pocas, la industria y unas gestoras de derechos plantean modelos desfasados como su particular adaptación a los nuevos tiempos y, tras su lógico fracaso, desvelar como ven realmente el futuro: con un gobierno y unos proveedores de internet cómplices en la tarea de espiar y criminalizar a los usuarios que intercambian. Dentro de un par de años, que nadie se extrañe que ese servicio de suscripción de música ubicuo y completo haya salido de cualquier otro lugar porque a quienes montan un servicio alrededor de la música digital en este país no les han dejado.

Os dejo con un vídeo en Youtube (la verdadera gramola universal hoy por hoy), con Portishead y sus Magic Doors:

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