El futuro del libro electrónico

Papel enrollable

Para cerrar la serie sobre el libro electrónico y los dispositivos que usamos (o más bien usaremos) para leerlo, algunas notas sobre propuestas de futuro que nos pueden ayudar a vislumbrar lo que va a suceder en los próximos años. ¿Se generalizarán los dispositivos especializados como el Papyre u optaremos por máquinas multipropósito? O, incluso cabe preguntarse antes, ¿hay posibilidad de que estos libros electrónicos sustituyan aunque sea parcialmente al objeto-símbolo de la cultura? Algunas claves de por donde pueden ir los tiros, a continuación:

Papel electrónico enrollable

La idea es buscar una experiencia similar a la del papel tradicional. Poder enrollar el dispositivo, que sea flexible y transmita menos la sensación de artefacto, además de permitir tamaños mayores que lo que tenemos en lectores de ebooks actuales. El año pasado puede ver una demostración de Readius – algo verde de momento – y se está investigando mucho alrededor del tema (Xataka), llegando a introducir color (Clipset)

Conexión a internet

El lector de libros electrónicos del futuro tiene que estar conectado a internet, permitir el acceso a la biblioteca universal, a la prensa, a la web. Sin duda fue el gran hallazgo de Amazon Kindle que, aunque pecaba de cerrado, traía esa idea en su interior de que la experiencia de la lectura hoy en día está ligada a internet.

Social

Muy ligado a lo anterior, es interesante observar la apuesta de dispositivos como iLiad. La idea es que ya no leemos “sólo” un libro, leemos también las notas y apuntes que nuestros contactos han dejado en él, una lectura social similar a la que permite Google Reader con las noticias.

Táctil

Para poder subrayar, añadir notas, pasar la página. El valor de un dispositivo especializado estará en acercar la experiencia a lo que supone leer un libro y ello incluyen ser “de entrada/salida”.

Multimedia

Porque el libro evoluciona y se integra con otras formas de expresión como la imagen, el vídeo y la música. Cosas como el flash en los PDF son un ejemplo de lo que nos depara el futuro: guías de viaje con vídeos embebidos, biografías musicales que incluyen la discografía del protagonista, libros que vienen con banda sonora…

DRM, nuevas licencias, nuevos modelos

“Todo lo digitalizable será digitalizado, haciendo las obras cada vez más fáciles de copiar y más difíciles de vender”. Son palabras de Krugman sobre el futuro del libro electrónico. A buen seguro que tendremos un debate sobre el uso de DRM para evitar que se compartan libros, de hecho Amazon Kindle se quiere configurar como un iTunes/iPod de la literatura.

Pero, por otro lado, asistimos a otros fenómenos como la explosión del uso de nuevas licencias y modelos. Cory Doctorow consiguió colar una novela con licencia Creative Commons en la lista de los más vendidos del New York Times (CC). En la transición es de esperar fórmulas del tipo “ebook gratis, libro físico de pago” y el crecimiento de herramientas para la autoedición y publicación como Lulu o Bubok, que permiten de una tacada ofrecer libro electrónico y tradicional.

Conclusiones

El libro electrónico lleva siendo demasiado tiempo “una promesa cuya llegada es inminente”, tanto que se ha desarrollado una suerte de escepticismo sobre él. Sea como fuere, los dos años próximos van a ser decisivos en lo que al futuro del libro respecta: las propuestas comerciales empiezan a ser serias (Amazon no es un actor menor precisamente), la digitalización de obras es imparable y empezamos a observar las batallas por imponer sistemas DRM. Junto a todo ello, la incertidumbre de como evolucionará la literatura en su integración con internet: como a la prensa, a la televisión o la radio, le ha llegado su momento.

Los comentarios están cerrados.