El día en que los dinosaurios dejaron de dominar la tierra

El gran error de la industria musical viene de una correspondencia falsa: "algo que no tiene coste es algo que no tiene valor". Muchas industrias, entre ellas la del software, ha demostrado lo absurdo del planteamiento, pero las multinacionales discográficas no aprenden.
Lo grave no es que no lo hagan ellos, sino que tampoco lo tengan en cuenta los propios artistas, que parecen más interesados en seguir tocando mientras el Titanic se hunde que en irse a buscar los botes salvavidas... o los nuevos transatlánticos (que los habrá, claro que sí). Quien más preparado esté para el cambio brutal que llevamos un tiempo viviendo, mejor podrá salir adelante.
Soltemos lastre, pues. Gente como Sheryl Crow se quedará fuera. Frases como "es triste que la gente sienta que la música debería ser gratis, que nuestro trabajo no tiene valor" la dejan en evidencia, a ella y a todos los que han dicho algo similar.
Internet ha demostrado que se pueden dar servicios y contenidos gratuitos que generen dinero. Dave Allen, miembro de los míticos Gang of Four, está empeñado en gritarlo al viento en su blog. No hace mucho recogía las distintas formas de negocios gratuitos 'con valor'. Hay quien va más lejos: Gerd Leonhard tiene en Youtube una completa guía de consejos para los músicos desorientados.
Porque lo que comenta Leonhard en su vídeo es lo que Sheryl Crow y otros muchos se niegan a ver. Ahora mismo es cuando el creador, la idea, ha vuelto a ser el centro de atención. Ya no importa quién te lo venda (la marca, la discográfica), ni cómo te lo venda (el formato, que tan buenos dividendos dio a las discográficas en los 90, con la aparición del CD): sólo importa el oyente y el músico. Y, además, la gente va a darte beneficios, directa o indirectamente.
Me molesta que se trate a los aficionados a la música como ladrones, como personas sin escrúpulos. La RIAA, como la SGAE en España, insiste en equiparar la piratería musical al tráfico de armas, de drogas o al terrorismo. Ya no es sólo que se sigan manteniendo los argumentos de hace ¡siete años!, sino que su postura ha superado a las propias parodias, como la de Weird Al Jankovic en Don´t Download This Song.
No es broma, si cualquier día aparece una leyenda similar al cartel de 'Cuando los dinosaurios dominaban la tierra', me parecerá el siguiente paso lógico. "La SGAE advierte: con la piratería entras en una era de terrores desconocidos, rituales paganos y sacrificios de vírgenes"
Sí, me molesta que a los aficionados se nos criminalice, pero aún me molesta más que sean los propios músicos los que tomen esos argumentos. Lo malo de los dinosaurios es que no ven llegar el fin del mundo mientras tratan de pisar a los pequeños animales insignificantes para ellos. Lo bueno para nosotros, pobres insectos, es que al mundo de la música les sobran unos cuantos de esos dinosaurios.
(Probertoj es editor de Hipersónica, además de mantener El Ruido de la Calle)
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Comentarios
Yo no soy ningún pirata
Comparto tus ideas, y, sin embargo, creo que la palabra piratería sobraba en el texto, puesto que yo, y como yo mucha gente, creo, no soy ningún pirata. Y no han conseguido convencerme de otra cosa.
Cuando escucho música en Internet, de la misma forma en que lo he hecho en la radio, no tengo la sensación de estar robando nada a nadie. En absoluto. Ni remotamente se me pasa por la cabeza algo así.
Escucho música como lo he hecho en la radio muchas veces; la escucho de la misma forma en que lo hacía con la que grababa en cintas de casete, cuando era un niño.
Alguien llegó a decir que la vida sin música sería un error. Y yo estoy absolutamente de acuerdo con esto. Y nadie, pero que nadie, podrá convencerme de que estoy robando cuando escucho la novena sinfonía de Beethoven.
Gracias a Internet he accedido a contenido audiovisual como al que probablemente jamás podría haber accedido de otra forma. Yo soy la prueba viviente de que la música que escuchas, las películas que ves, etc., no son las que dejas de comprar.
Lo hago siempre a título personal, no me lucro con ello, pero sí me aprovecho personalmente por cuanto acceder a todo ese universo cultural no puede dejar de beneficiarte. ¿Y quién es nadie para decir que lo que pasa es que eres un pirata?
No tienen categoría moral para decir algo así. O no saben lo que dicen, cosa poco probable, o son unos sinvergüenzas sin escrúpulos, cosa que me cuesta creer, pero, que, no es improbable.
Así que lo dicho, que veo que me enrrollo más que las persianas, que considero que la palabra pirata sobraba en el texto, sencillamente, porque no soy ningún pirata, ni creo que lo sea por hacer lo que yo hago.
Por lo demás, y creo que hasta en esto, me parece que no podríamos estar más de acuerdo. ;)
Piratas y corsarios
Hola, Dec:
Obviamente, la piratería es la palabra que ellos utilizan y por eso la he sacado a colación al texto. Me parece importante dejar claro que, aun viéndonos como piratas, el error de base sigue siendo el suyo. Así que, por seguir con el simil del dinosaurio, los meteoritos les pegan en la cabeza y lo van a seguir haciéndolo.
"O no saben lo que dicen, cosa poco probable, o son unos sinvergüenzas sin escrúpulos, cosa que me cuesta creer, pero, que, no es improbable".
Yo creo que es una mezcla entre la opción a y la b, especialmente en el caso de los artistas.
Dinosaurios no tan lejanos
Es curioso que durante miles de años la música ha sido gratis, y los músicos tenían que ir de pueblo en pueblo, de ciudad en ciudad, ganándose la vida. Sólo hace unos pocos años, menos de 100, que los músicos "tocan una vez y cobran por la música ya grabada". Ese modelo no se mantiene por frágil, y ahora les toca volver a lo que la música ha sido durante milenios.
"una era de terrores
"una era de terrores desconocidos, rituales paganos y sacrificios de vírgenes"
Desde aqui me ofrezco a salvar a todas las virgenes que lo necesiten de su condicion, para que no sean susceptibles de sacrificio ritual
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