«Ya no eres independiente, no dices siempre lo que pienso»

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Me he acordado de este artículo de Jabois con la cita, «Ya no eres independiente, no dices siempre lo que pienso» al leer esta pieza de Cervera como defensor del lector en El Diario. Merece la pena leer los comentarios, los ataques y la defensa de la línea del medio de su director, Ignacio Escolar.

Mi impresión es que, en algunos casos, el peligro de que «los anunciantes y acreedores» condicionen la línea editorial del medio se ha exagerado y el de que la propia comunidad exige más sectarismo y posturas que continuamente reafirmen sus prejuicios y visión del mundo se está infravalorando. Tengo la sensación de que las redes sociales han fortalecido el uso del medio para la reafirmación ideológica: ahora cumplen además el rol de ser el instrumento con el que comunicamos nuestra identidad, a quién y qué apoyamos, contra quien estamos. Cuando el medio se abre, recoge posiciones diferentes, realiza una crítica contra «los suyos»… entonces es cuando se viene la catarsis de comentarios que podemos englobar en el patrón «Ya no eres independiente, no dices siempre lo que pienso».

Sucede en todos los ámbitos, sea en la política sea cuando criticas al proveedor de informática de alguien. Ese contexto en el que alguien descubre que un periodista, columnista o bloguero discrepa de su visión del mundo, identifica el hecho invariablemente con «tiene que estar vendido porque si no lo estuviera, coincidiría conmigo, que sé la verdad sobre esto» y luego deja un comentario anónimo acusando de engañar se ha hecho tan cotidiano que a los que escribimos en internet hace años que ha dejado no ya de escandalizarnos, sino de siquiera sorprendernos.

Gráfico / ilustración: Remoquete

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2 comentarios en “«Ya no eres independiente, no dices siempre lo que pienso»

  1. Mira, me has hecho pensar con el artículo que enlazas.

    La cuestión es que, para tener juicio crítico, hace falta escuchar todas las voces, y hay personas que no quieren escuchar todas las voces.

    El problema que veo es que, muchas veces, da la sensación de que el volumen del altavoz para algunas voces discordantes es mayor que para el pensamiento general y, otras, no.

    Sin ir más lejos, hoy mismo emitían en La 2 «uno de esos documentales que todos dicen ver» sobre los dragones de Komodo. En este se trataba de desmitificar que la mordedura del dragón de Komodo lo que hacía era transmitir un cóctel de bacterias, que en realidad era veneno, todo basando en el empeño y las investigaciones de un grupo de científicos en contra del pensamiento general sobre el dragón de Komodo.

    Pero, contra todo pronóstico, la idea del cóctel de bacterias sigue siendo fuerte y, en este caso en particular, tal vez el altavóz no tenía el volumen necesario.

    A lo que voy es que, al final, hay que escuchar todas las voces sí o sí y que lo único cierto es que no hay nada cierto, así que no queda otra que valorar todas las opciones, siempre. Aunque cuesta mucho.

    Pero es de agradecer, al menos el sentido de autocrítica del primer párrafo del artículo. Los medios dan voz, o demasiado voz, a algunos temas. Con razón, o sin razón.

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