Razones para la cuantificación personal

Fitbit Flex

Me ha interesado mucho el artículo de Javier Penalva, «Sí, yo me cuantifico y funciona: ésta es mi historia» porque expone muy bien las razones de gran parte de esta primera generación «early adopter» de la cuantificación personal

Y me ha interesado doblemente porque tras varias semanas usando Fitbit Flex – el dispositivo muy bueno por cierto – mis reflexiones van por otros derroteros muy diferentes… aunque todavía tengo que darles forma

Cuantificación personal y futuro del trabajo

A partir de un artículo en Fast Co sobre «el futuro del trabajo» – en el que apuntan al «Yo cuantificado» llevado a la empresa tendría un papel protagonista en él – surgió un interesante debate que recoge José Alcántara en Cartograf.

Mi primera reacción es que ese escenario que apuntan en el artículo original de «cuantificar» todo lo que hace el empleado para medir e introducir a posteriori técnicas de «gamificación» es que me sonaba entre mal y regular. Ya existe en determinados ámbitos – desde algunas factorías hasta los teleoperadores – y el caso es que cada vez más será posible llevarla a ámbitos donde se trabaja con herramientas digitales.

Más allá del planteamiento ético al que apunta José, creo que hay además un aspecto meramente utilitario: en todos los trabajos en que he estado era bastante sano una buena dosis de improductividad en forma de compartición y adquisición de información «no formal», de despeje y desconexión de la tarea principal y de ensayo y error de «no soluciones». Justo lo que un excesivo celo en cuantificar podría acabar desincentivando.

¡Cuantifíquese!

Fitbit Flex

Recopilan en Xataka los gadgets punteros en esa tendencia del «yo cuantificado«. Servidor sigue reticente más allá de usar aplicaciones para medir el ejercicio, pero echando un vistazo si me lanzase a probarlo creo que empezaría por el formato pulsera y por Fitbit Flex que sale esta primavera.