Elogio de la desconexión. Tendencias 2012

Facebook tiempo real

Hace apenas cuatro años hablábamos de la tendencia del «siempre conectados», sobre todo centrados en los aspectos de la conectividad y el dispositivo y con un halo de optimismo: tener siempre conexión a la red en todo momento se debía celebrar como una puerta abierta a un montón de posibilidades.

Para un segmento de la población cada vez más numeroso – aspecto refrendado por la tasa de adopción de smartphones y tarifas de datos – es una fase ya superada y estamos en el momento de analizar el impacto personal y colectivo de este escenario. Y lo que creo que va a marcar este debate en 2012 es que, más allá de posturas tecnófobas o tecnoutópicas, es una exigencia por recuperar tiempos de desconexión.

Del siempre conectados al siempre interrumpidos

Este es el trailer de la película Connected, que empieza con una confesión personal de su directora: en una ocasión fingió tener que ir al baño durante una cena con una amiga para poder comprobar su correo electrónico en su teléfono. Para los que estamos muy conectados no es un escenario irreal, lo llamativo no es llenar un espacio aburrido con un tiempo de conexión (esa espera del transporte público revisando Twitter o blogs), sino el interrumpir un espacio interesante offline con una conexión para recibir nuestra ración de actualizaciones, de pequeños impactos de información y compensaciones en mecánicas de juegos (más enlaces, más seguidores, más retuiteos, más comentarios, más megustas). Al final hablamos de necesidades muy viejas (la conexión con otros, el sentimiento de pertenencia, la autoestima gracias a la aceptación y valoración de otros) a través de mecanismos nuevos que están optimizados para ello.

Creo que lo más interesante del debate es conseguir alejarlo de maximalismos simplistas, tanto los luditas («la tecnología nos hace antisociales siempre») como los tecnoutópicos (toda adopción tecnológica es genial y toda crítica a la misma es neoludismo). El paso a analizar es el de estar siempre conectados y las posibilidades que esto ofrece, a estar siempre abiertos a la interrupción, que es algo bastante diferente. Aquí entran en consideración temas de protocolo social (que esté aceptado que uno saque su móvil para consultar otras comunicaciones en medio de una reunión de amigos o estando en casa con la familia) pero también de adquisición del conocimiento y de la velocidad y superficialidad de los contextos online tipo Twitter.

Desconexión, productividad y creatividad

Cada vez son más populares las técnicas para la productividad en entornos digitales, muchas de ellas – como la técnica Pomodoro – se basan en evitar las interrupciones, tanto del entorno como de la web/correo/servicios sociales. En otro sentido, aumenta la preocupación en el mundo corporativo respecto al uso y abuso del correo y de la invasión del tiempo personal, como ejemplifica la decisión de Volkswagen de limitar el acceso al correo en horarios no laborales.

Hay una dimensión adicional a la de la productividad y es la búsqueda de «pausas creativas» (sobre pensamiento y duchas). El caso es que muchas de ellas antes eran forzadas por la situación: estamos esperando en una sala a que nos atiendan, en el baño, el tiempo antes de dormir… momentos todos que ahora podemos llenar gracias a estar siempre conectados.

Samsung galaxy S2

Buscando un espacio para la tecnología y la conexión o para estar sin ellos

Todo esto se enmarca dentro de un debate mayor que gira entorno a ponderar internet y las tecnologías digitales / de información en su justa medida, donde y cuándo aportan valor frente a situaciones en las que distraen de lo verdaderamente importante. Movimientos como el del cole de Sillicon Valley que repudia la tecnología empezarán a sonar más, aunque a buen seguro que lo harán menos que aquellas iniciativas que se postulen como «tecnológicas» por el uso de dispositivos, aunque lo deseable es que sobre estas últimas cada vez seramos más exigentes en cuanto a fines y no en cuanto a medios.

Un signo de madurez en el debate sería pasar a discutir más sobre competencias digitales y menos sobre aparatos, sobre todo en entornos educativos. Otro sería que esa gran parte de la vieja guardia intelectual abandonara la trinchera nostálgica del siglo XX y empezase aportar a este debate con más rigor; si ya la clase política fuese capaz de un discurso menos oportunista y barato y los tecnólogos se olvidasen de etiquetar como ludita cualquier postura que no sea completamente entusiasta respecto a adoptar tecnología, creo que tendríamos las bases para que esta tendencia se acercarse a lo que creo que debería ser: un debate inteligente sobre como la adopción de tecnologías aporta valor pero también viene con trade offs.

En cualquier caso, muchos ya estamos negociando con nuestro entorno y con nosotros mismos ese espacio de desconexión.

El año de la realidad para el coche eléctrico. Tendencias 2012

Nissan Leaf

Al coche eléctrico se le espera con ganas pero puede decepcionar a muchos en función de las expectativas. 2012 está marcado a fuego en la agenda de las marcas que más fuerte han optado por ser pioneras en este tipo de vehículo y por ello el coche eléctrico inaugura la típica serie de posts de Error 500 sobre tendencias a seguir para el año que viene.

Para hacerse una idea de donde estamos recomiendo leer atentamente las piezas de Javier Costas en Motorpasión sobre su experiencia con Nissan Leaf es una especie de «road blogging». Se trata de pasar 24 horas con el coche eléctrico de Nissan (parte 2) expuesto a las limitaciones y problemas cuando uno intenta hacer recorridos no previstos con él. Las conclusiones del experimento no son otras que aquellas a las que llegaría cualquiera que haya dedicado tiempo a seguir la información alrededor del tema: una autonomía bastante limitada y puntos de recarga escasos que hacen que salirse del trayecto habitual con recargas planificadas (ej noche en casa, uso para ir y venir del trabajo todos los días) resulte desagradablemente emocionante, pero también una conducción y potencia que no desmerecen frente a vehículos con hidrocarburos.

El espacio del coche eléctrico

Su espacio está en que optimiza un patrón de uso: recorridos previsibles, conocidos, habituales de menos de 100 km. Y lo interesante es que ese tipo de viajes son la amplísima mayoría de los que hacemos, con lo que se da una propuesta de valor que tampoco hay que desechar a priori: no vale para viajes grandes, para salirse de la normalidad, pero optimiza lo que hacemos más habitualmente.

Y ese es su espacio, para familias con dos coches que encaje con el patrón de muchos recorridos (generalmente diarios) que entren dentro de ese margen de los 100 kilómetros resulta una opción perfecta para ahorrar energía y por tanto también en costes. El problema está es que para la mayoría, plantearse que el vehículo único de la familia venga con estas limitaciones se hace muy cuesta arriba: se asume que para viajes largos o imprevistos se alquila otro o se utiliza necesariamente el transporte público.

En definitiva, la realidad que vamos a afrontar en 2012 con el vehículo eléctrico es que no es de entrada un sustituto del vehículo de gasolina/gasóleo, que por tanto no servirá a muchos y que todo esto va a ser necesario explicarlo y entenderlo bien antes de que queden enterrados bajo el estigma del «con estos no se puede ir a ninguna parte».

Toyota Prius en motorpasion

A medio camino hacia el coche eléctrico

Si uno quiere acercarse a algunas de las ventajas de los eléctricos sin cargar con todos los inconvenientes hay opciones muy interesantes en el sector para este año entrante. Tenemos por un lado los coches híbridos enchufables, segmento en el que van a entrar marcas como BMW o Audi, pero en la que sigue llevando la voz cantante Toyota con Prius. De hecho mi actual automóvil es un Prius «híbrido puro», que tiene dos motores: gasolina y eléctrico, cargándose este último con la energía eléctrica generada por el propio coche y el otro motor. En uno «enchufable» esta batería puede cargarse directamente, por lo que tenemos la autonomía de un coche gasolina y la ventaja de poder cargarlo de energía para funcionar bastante más con el eléctrico. Eso sí, tienen más peso por ser dos motores por lo que son menos eficientes que un coche de gasolina de igual gama cuando usan sólo este combustible.

En este artículo además tenemos una comparativa de híbridos, enchufables y rangos extendidos, siendo el mayor exponente de la ultima tipología el Opel Ampera. Se diferencian de los híbridos enchufables en que el único motor que mueve las ruedas es el motor eléctrico.

Conclusión: el coche eléctrico puede decepcionar o entusiasmar en función de las expectativas. Estamos en cualquier caso en la primera generación competitiva en el plano comercial y en uno de los años con peores expectativas para el mercado del automóvil. Entendiendo sus limitaciones mi impresión es que tiene un espacio en el mercado, pero mucho van a tener que trabajar las marcas en explicarlo bien para que no se venga una gran decepción con él.

Más información: en Coches eléctricos en Motorpasión Futuro, también interesante el artículo de Ricardo Galli sobre eficiencia de los motores y baterías eléctricas frente a los de combustión, la prueba del Leaf de Javier Moltó, el espacio ZE sobre coches eléctricos de Renault.