Intel hacia el mercado de smartphones Android

Intel con Android

Los movimientos de placas tectónicas de los últimos tres años ha dejado a varios grandes de la industria en «fuera de juego» mientras que algunos actores han cobrado un gran protagonismo. Hemos asistido así a un ARM capaz de amenazar el dominio de Intel permitiendo atacar «desde abajo» a numerosos fabricantes, a Hp desmarcarse de Windows, a Microsoft «bajando» Windows a arquitecturas ARM para tablets… un baile en el que Intel se mantiene rey del ordenador pero bajo cero en movilidad.

Pero eso era hasta 2012, en el que vamos a tener Android sobre plataforma Intel (Medfield), con prototipos circulando y expectativas de anuncios en el CES. Aunque las pruebas las están haciendo con Android y en el artículo hablen de optimización para este sistema, es probable que los planes de Intel pasen por ofrecerse para todos aunque a algunas fiestas lleguen muy tarde, tanto iOs como Windows 8 es poco probable que los tengan en sus planes.

En todo caso, después del gatillazo con Meego, está claro que Intel tiene que reaccionar si no quiere que la era post pc le pase por encima. Potencia y fiabilidad se le presuponen, la duda está en la gran asignatura de los smartphones actuales: la eficiencia energética.

LG Optimus 2x, en ocasiones el hardware todavía importa

LG Optimus 2x

Hubo un tiempo, en la era en la que el PC era el rey de la electrónica de consumo, en la que las especificaciones hardware marcaban la diferencia. Benchmarks, comparativas de Megabytes y Megahertzios, atributos puramente racionales que copaban las revistas del sector. Estos tiempos han pasado a la historia, primero porque hemos pasado a una era – la post Pc – en la que los atributos más «emocionales» (diseño, marca, interfaz amigable) se han impuesto y en la que la experiencia de usuario se antepone sobre las cualidades técnicas de una máquina. Son las dos claves del éxito de Apple con iPod, iPhone y con iPad, favorecido por la integración perfecta de sistema operativo y hardware y anteponiendo siempre la usabilidad y el buen funcionamiento sobre el tener una máquina super potente.

Claro que hay un mundo fuera de Apple en el que siguen vigentes algunas «leyes del pasado». Conforme Android va convirtiéndose en el Windows de los smartphones los fabricantes que apuestan por él tienen poco margen para competir entre ellas: o desarrollar experiencias personalizadas sobre la plataforma o pelear con una mejor máquina en características hardware. En esa pelea está el LG Optimus 2X que he estado probando una semana, la de la generación de Androids de primer semestre de 2011 con procesador de doble núcleo. ¿Conclusión? Es la experiencia esperada de un terminal Android y se nota la potencia que hay detrás: todo va mucho más fluido que en cualquier otro teléfono con este sistema que haya probado.

Dos bolas extra: por un lado tenemos que esta generación de teléfonos que graba vídeo en alta definición va camino definitivamente de cargarse a las videocámaras más sencillas (como ya hicieron con el reproductor MP3 y van camino de hacer con las cámaras de fotos compactas); por el otro, LG parece salir de su letargo como fabricante de teléfonos y se pone las pilas después de haber quedado a leguas de Samsung.

LG Optimus One, Android en smartphones de gama media

LG Optimus One

Dentro de poco tiempo probablemente la clasificación ya no será «smartphones y teléfonos normales», sino más bien «Smartphones de gama alta, media y baja», siendo los móviles básicos un mercado que pierde las gama de usuarios medios. Esto viene porque llevo probando durante una semana el LG Optimus One, el que probablemente sea el primer teléfono de LG que veo bien resuelto desde hace bastante tiempo. La filosofía del terminal es la de utilizar una plataforma para smartphones como Android, para apalancarse en la buena experiencia, el mercado de aplicaciones y que ahora mismo vende mucho y ajustar bastante la parte hardware para que el precio del terminal no se dispare demasiado.

El resultado final en el caso del LG Optimus One es bastante positivo. Si bien se paga un precio en forma de algunos sacrificios en el rendimiento: no tiene la soltura de «bichos» como el Galaxy S o el Desire, ni mucho menos la pantalla (320×480 píxeles de resolución en 3.2 pulgadas) y la cámara también es normalita. Pero todo eso va en el precio, luego la experiencia con un Android 2.2 es bastante buena y, aunque no he encontrado una personalización del mismo que me haya convencido del todo, en el caso de LG no es demasiado agresiva y trae un «recomendador de aplicaciones» interesante. No es de extrañar que con este terminal LG empiece a levantar cabeza en el sector móvil.

Con móviles como este LG Optimus One y otros como el HTC Wildfire, Android tiene una gran puerta de entrada en un público muy interesante: quien desea un smartphone y quiere que con la subvención del operador le salga gratis o casi. Son los que en la siguiente compra de terminal, seguirán avanzando de gama y ya tienen una experiencia con una plataforma. Ha sido siempre una de las grandes bazas de Nokia, que debe estar observando el fenómeno con atención – ya cayeron fuerte en la gama alta y ahora esto – y algo con lo que Apple no ha querido competir.

Samsung Galaxy S, el campeón en teléfonos Android del año

Samsung Galaxy S

Si en 2010 tenemos que hablar de un campeón entre los teléfonos Android, tenemos que hablar del Samsung Galaxy S: más de 7 millones de unidades vendidas, consiguiendo llegar a smartphone más vendido en Japón durante algunas semanas (9to5mac).

Si bien la marca que se ha erigido en líder en teléfonos Android es HTC (y en Estados Unidos también Motorola), Samsung es quien se puede apuntar el haber puesto en el mercado a la referencia de su gama, con una ligera ventaja sobre HTC Desire y Nexus One. Lo interesante es que parte del argumento de venta de estos terminales es el sistema Android y la competencia por posicionarse como el fabricante de referencia en la plataforma va a ser una constante en 2011: HTC, Motorola, Samsung, LG, Sony Ericsson, Dell, Acer… y todo esto sin entrar en terreno de los tablets.

Relacionado: Samsung Galaxy S, uno de los mejores Androids para el verano

Motorola Defy, un teléfono Android «de guerrilla»

Motorola Defy en el agua

Ayer estuve probando el Motrola Defy durante su presentación en España. La propuesta de valor con este terminal es su «resistencia» al polvo, los arañazos, los golpes y el agua, lo que le convertiría en un «teléfono de batalla«. A priori no estoy muy seguro de que estos parámetros sean decisivos en la decisión de compra para la mayoría de usuarios que compra un smartphone, pero en la pugna por diferenciarse en el mercado de los terminales Android, quizás Motorola encuentre buena acogida en dos perfiles: los que pasan mucho tiempo en entornos «hostiles» (campo, playa, casas con niños de dos años tendentes a meter el teléfono en vasos de agua) y aquellos que llevan dos teléfonos encima (algo cada vez más habitual) y con uno de ellos quieren tener garantías de disponibilidad.

Más información en Xataka, Motorola Defy con Vodafone, primeras impresiones del móvil blindado de Motorola

HTC, Samsung y la monogamia en dispositivos móviles

Windows Phone Series 7
Con el último trimestre llegarán los primeros teléfonos con Windows Phone 7 Series, el nuevo sistema operativo de Microsoft y el momento de entender si son capaces de atraer fabricantes toda vez que Android se está reforzando como plataforma capaz de asumir el rol de «Windows en dispositivos móviles«.

Los casos más interesantes van a ser los de Samsung y HTC. Samsung es el segundo fabricante mundial de teléfonos – sólo superado por Nokia – y mantiene una estrategia de «diversificación total». Con sus terminales basados en Windows Phone 7 Series serían tres las plataformas por las que apuestan en la gama de smartphones (ya tienen sus terminales Android como el Samsung Galaxy S, pero también su propia Bada que estrenaron con Wave). HTC es el gran líder del mercado de teléfonos Android, gracias a lo cual presentaron unos números excelentes en el segundo cuatrimestre (crecimiento del 66% en ingresos, Digitimes), pero también ha sido uno de los grandes aliados históricos de Microsoft en el mundo móvil. Ambos tienen planes para lanzar teléfonos con el nuevo sistema Windows como nueva línea propia en smartphones.

Diversificar tiene sus ventajas, permite entrar en varias plataformas y tener terminales y conocimiento de ellas para cuando el mercado deje claro cuáles van a prevalecer, todo vez que la fragmentación actual no parece muy sostenible. Ahí podemos pensar en el ejemplo de Nokia, que apostó por Symbian y ahora le está costando años rectificar. Además tenemos la «no dependencia» de una de ellas toda vez que el control de la misma es externo y las decisiones sobre hacia donde orientar el sistema operativo son de otros. En el caso opuesto tenemos la ventaja de ofrecer un sólo sistema, todos los usuarios saben qué experiencia de usuario van a tener con una Blackberry y refuerza la identidad de marca. Y luego tenemos el caso Apple, que no sólo tiene un único sistema sino que sólo ofrece un terminal, renovándolo cada año. Hasta ahora les ha ido muy bien, pero la complejidad de los requisitos de usuarios en el mercado de la telefonía hace que quien quiera ser el líder del sector tenga que ofrecer una gama y no sólo un teléfono.

Android arrasa, pero Google necesita arreglar su market

Google Nexus One
En un año, Android creció un 886% en todo el mundo según datos de Canalys, mientras que en Estados Unidos Nielsen lo sitúa como la plataforma con mayor crecimiento en los últimos seis meses. Unos datos espectaculares para llevar apenas un par de años en el mercado y haber alcanzado la madurez con su segunda versión y la generación de móviles del último año que han traído, sobre todo, HTC, Samsung y Motorola.

Al final tenemos que en el mercado móvil hay muchos perfiles de usuarios (quienes quieren un teclado físico, quienes compran por la cámara, quienes quieren el más ligero posible…) y la filosofía de un sistema para muchos fabricantes permite que se acceda a un mayor porcentaje que con un único tipo de terminal. De ahí que aunque el iPhone sea «más deseado» según Nielsen, en ventas la plataforma Android sea quien está mejor posicionada para repetir la historia de Windows.

A pesar de estos número, Android tiene que afrontar varios retos: la fragmentación entre distintas versiones, la adaptación que cada fabricante hace de su interfaz y los problemas que esto añade a los desarrolladores y, sobre todo, las suspicacias que hay en torno al Android Market. Aquí tenemos denuncia de aplicaciones que «espían a los usuarios» (Venture Beat), problemas de seguridad (Geek.com)… pero persisten a su vez las críticas ante el control de Google y su actuación borrando aplicaciones del teléfono de los usuarios, el ya comentado debate entre más control o menos por parte de Google en Android.

Pero donde más se están aplicando es la protección anticopia de las aplicaciones para los desarrolladores que así lo quieran. Con un ojo puesto en la AppStore de Apple, el reto aquí es conseguir un ecosistema donde los que crean software y enriquecen la plataforma tengan el máximo número de vías de negocio: por publicidad, por pago, por suscripción… es donde Apple está construyendo su «efecto red» particular y a donde el resto de plataformas intenta llegar con más o menos fortuna.

En todo caso, el siguiente capítulo de Android es ver hasta qué punto Google es capaz de convertirlo en negocio más allá de integrar dos o tres servicios y que los beneficios por venta de terminales se los lleven otros.

Samsung Galaxy S, uno de los mejores Androids para el verano

Samsung Galaxy S

Aunque son otras compañías las que suelen copar las publicaciones de tecnología, Samsung es probablemente quien más peso tiene hoy día para decantar la balanza en la competencia entre plataformas. Es el segundo fabricante mundial y el primero de los que no sólo apuestan por un sistema operativo propio como hacen Nokia, RIM o Apple. De hecho la noticia de que lanzaban Bada en Samsung Wave hacía que quienes cuentan con el apoyo del fabricante coreano (Android y el futuro Windows Phone Series 7) tengan que empezar a plantearse un futuro en el que sean una opción secundaria para Samsung.

No es el caso del terminal que hoy nos ocupa, tras haberlo podido probar, el Samsung Galaxy S se presenta como uno de los «tres Androids» más potentes del mercado en la modalidad «intento de iPhone Killer». Si en algo destaca Galaxy S es en una pantalla, tanto por calidad (Super AMOLED) como por tamaño (cuatro pulgadas), que lo diferencia del resto de competidores en su gama. Tal como mueve el sistema, entra dentro del «top 3» de móviles Android junto al HTC Desire y al Nexus One, en lo que podemos considerar los terminales más interesantes del momento a la espera de los lanzamientos de cara a la campaña de Navidad. Poco más respecto al Galaxy, un gran pedazo de hardware y una buena experiencia de Android (2.1 de momento, eso sí), que intentan reforzar preinstalando varias aplicaciones con vistas a aportar más valor al perfil de comprador de Samsung (que típicamente viene de gamas más bajas). También me reafirma en que para el iPhone 4 diferenciarse sólo en hardware no es suficiente, la carrera frente a un montón de distintos fabricantes tiende necesariamente a igualarse y el Galaxy S es un ejemplo de ello.

Fin de la aventura de Google como vendedor de teléfonos con el Nexus One

Google Nexus One

Google abandona la venta directa del Nexus One, poco después de anunciar que no habrá Nexus «Two». En definitiva, su aventura como vendedor de teléfonos ha terminado, al menos de momento. Lejos quedan las expectativas de «revolucionar la comercialización» que quedaron en la venta directa del terminal libre (como otros muchos fabricantes) y de posicionar a Nexus One como alternativa de mercado al iPhone.

¿Fracaso? Depende de cuáles fueran sus objetivos reales. Ciertamente se han encontrado con problemas que no han sabido manejar (soporte) y comercialmente ha quedado por detrás de otros Android como Milestone. Donde sí ha funcionado bien el movimiento es a la hora dinamizar y hacer buen marketing de la plataforma Android, que sí que puede competir con Apple como sistema que va en decenas de teléfonos, más que convertir a Google en un fabricante. En España lo seguirá comercializando Vodafone.

Sony Xperia X10, a Sony también le salva Android

Sony X10 Mini

Hay un conjunto de fabricantes a los que Android ha permitido competir en la primera línea de mercado y hasta, en algún caso, prácticamente resucitar. Tenemos el caso de Motorola, de Samsung… y también de Sony Ericsson que tras mucho tiempo cuesta abajo vuelve con los Xperia X10, una gama con varios tamaños que en Mobile World Congress de Barcelona demostró lo que muchos ya no esperábamos ver: Sony Ericsson con un terminal competitivo como no habíamos visto desde los tiempos del T610 (y ya ha llovido desde entonces).

En Xataka hay una revisión del modelo más interesante, el Sony Ericsson Xperia X10 Mini que ejemplifica las virtudes y defectos del ecosistema Android: permitir a cada fabricante diseñar un terminal para un público objetivo diferente (en este caso quienes quieren un terminal diminuto) y que éste pueda pasarse por el forro (craso error) actualizar a una versión en la que el sistema empezó a ser decente (que no es la 1.6 que trae este X10 Mini)