Busca las diferencias entre estos dos grupos vigilantes de la corrección en internet

Marcos Quinto Coca Cola

El caso actual de Hazte Oir Vs Marcos de Quinto, presidente de Coca Cola España, en el que la asociación conservadora amenaza con boicot a las marcas que se anuncien en Campamento de verano.

El caso de hace un año, el de la Noria, Pablo Herreros y Telecinco, otro grupo de ciudadanos pidiendo un boicot análogo a las marcas que se publicitasen en otro programa de Telecinco, en este caso por entrevistar y pagar a familiares de presuntos delincuentes.

Es un test estupendo para valorar si uno rechaza que grandes (o no tan grandes en el caso de Hazte Oir) grupos de usuarios presionen para que desaparezca lo que a ellos disgusta con las marcas como vigilantes de la corrección del contenido. Si uno valora que eso no es una expresión de la democracia ni del poder del pueblo, sino de una imposición innecesaria y que hace disminuir la libertad de expresión o simplemente uno está a favor cuando se hace desde un grupo ideológicamente afín y el cierre de programas lo celebra cuando el objetivo es el que me disgusta a mí con una campaña lanzada por los míos.

Y, como hace un año, uno está con la postura de Marcos. Estas dinámicas en la red promueven organizaciones e individuos atemorizados e impersonales, constantemente preocupados por la corrección y por no molestar a nadie, que sólo se rocen con medios y programas blancos e inmaculados. Me gustó que su firmeza a no ceder al chantaje de tener que anunciarse sólo en las cadenas y programas a los que Hazte Oir otorgue su bendición. Tengo muchas dudas de que el gran apoyo que recibió lo vaya a mantener cuando el mismo envite moralista y censor lo promueva un grupo de la ideología de enfrente

Telecinco contra Pablo Herreros

Contaba hace un par de días el diario El País que ha sido admitida a trámite la querella interpuesta por Telecinco por supuestos delitos de amenazas y coacciones contra Pablo Herreros, el gran impulsor de la campaña del caso La Noria, con la que se consiguió que los anunciantes abandonaran el programa.

No puedo estar de acuerdo con Pablo ni en el fondo ni en las formas. En el fondo porque intelectualmente me parece muy difícil aceptar que se intervenga para evitar la presencia en los medios de familiares de presuntos delincuentes, de los presuntos de delincuentes o incluso de ciudadanos condenados en firme. Me parece excelente que se informe de ello, que se critique y que luego cada uno decidamos si consumimos esa rara combinación de televisión moralista, crispada, mórbida y carente de la mínima inteligencia.

En la forma también discrepo porque el método por el que grandes grupos de usuarios presionan para que desaparezca lo que a ellos disgusta con las marcas como vigilantes de la corrección del contenido no es una expresión de la democracia ni del poder del pueblo, sino de una imposición innecesaria y que hace disminuir la libertad de expresión: lo que interesa a una minoría pero molesta a una mayoría es penalizado y perseguido, y eso no es más democracia, es imposición. Generalmente es el tipo de mecanismo que satisface cuando se persigue algo que uno detesta, pero que da miedo cuando el objetivo es silenciar algo que uno comparte.

Dicho esto, me resulta inconcebible que en el caso Telecinco contra Pablo Herreros se plantee que la acción del segundo es condenable. Los ciudadanos tenemos derecho a organizarnos y a exigir coherencia y un comportamiento ético a las marcas y a los medios, por mucho que uno no comparta la visión de Pablo y de tantos miles que han adherido a su iniciativa.

La responsabilidad de identificar el uso de contenidos, del propietario de los derechos

Vídeos patrocinados en Youtube

En estos momento se está celebrando la victoria de Youtube frente a Telecinco en los juzgados en la demanda de 2008 por «difusión de contenidos» propiedad de la cadena de televisión. Lo más relevante de lo que explican en el blog oficial de Google es que la responsabilidad de identificar el uso de contenidos queda en el propietario de los derechos al proveer Youtube de herramientas para detectarlos y eliminarlos de la plataforma.

Con esta sentencia se repite el caso Viacom y las plataformas de contenidos de usuario consiguen un respaldo legal imprescindible para poder operar.

El País Plus y Telecinco, más fórmulas de cobro por contenidos

Sin tetas no hay paraíso

2010 se presenta como el año de la vuelta del cobro por contenidos en el caso de los periódicos online y de la búsqueda de alternativas al «gratis por publicidad» de las televisiones, donde probablemente veremos a Hulu concluir que sólo con publi no se mantiene el show». En lo que queda de 2009 asistimos a la explosión de la rumorología sobre nuevas fórmulas y a la presentación de algunos «ensayos», pruebas de fórmulas para ir afinando métodos de pago, curvas de demanda y hojas de excel para intentar anticipar futuros resultados. En los últimos días hemos tenido dos ejemplos, El País Plus y Telecinco cobrando por ver sus series online (Vaya Tele).

La propuesta del medio de Prisa consiste en:

«Un servicio de alertas exclusivo a través del teléfono móvil que incluye las noticias más importantes del día, los temas que serán noticia a lo largo de la jornada, editoriales, tribunas destacadas, las viñetas de Forges, Peridis, El Roto, Erlich, Romeu y Ramón, y un bloque de información confidencial disponible sólo para los usuarios de este boletín»

Se comercializará al precio de 1,5 euros a la semana, funcionará con envío de MMS diario y cuenta con aplicación en Vodafone 360. A priori no parece una propuesta «arrebatadora», lo único que parecen dar como valor añadido respecto a visitar la web es el recibir un resumen en forma de mensaje y lo que indican como «información confidencial». Esto último suena un tanto vacío, si tiene valor real es muy dudoso que lo dejen fuera del periódico, además de que la confidencialidad termina en el momento del envío y no queda claro que tiene El País en exclusiva que no tengan otros medios.

Telecinco habla de mejor calidad en el visionado de la serie por la red para incitar al pago, aunque no llega a ofrecer alta definición y no está claro si han quitado los anuncios (presumo que sí). Empiezan con «Sin tetas no hay paraíso», con pago por SMS (también euro y medio, en este caso por capítulo) y, al menos, con un planteamiento interesante: streaming del pre-estreno del capítulo para los que pagan. Queda por ver si es un problema el que Telecinco se haya especializado en una programación para el público menos exigente, y si este es como siempre se presume, el menos inclinado a pagar.

Dos fórmulas sobre el pago por contenidos en la red en las que hay que preguntarse ¿mejoran la experiencia de usuario respecto a lo que hay gratis? ¿ofrecen algo en exclusiva que nadie más me pueda dar? En ambos casos veo con más posibilidades la apuesta de Telecinco: una serie es algo que se tiene en exclusiva y el preestreno en alta calidad es una experiencia mejor que eso de «descargar desde xxx después de que se emita, esperar que baje y cruzar los dedos para que funcione». «El País Plus», por otro lado, no da la impresión de dar algo exclusivo o que mejore la web gratuita del mismo medio. Difícilmente se va a pagar entonces.

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