El sistema de comentarios de Facebook y la comunidad de los medios

Esta semana TechCrunch anunciaba su decisión de dejar de utilizar el sistema de comentarios de terceros y abrazar otra solución – Livefyre – para intentar recuperar participación y comunidad.

El balance con los comentarios de Facebook parece bastante atractivo a priori: la gente suele utilizar su identidad real, lo que suele llevar a menor presencia de «trolls», y además por defecto comparten lo que comentan en su perfil de la red social, lo que trae tráfico. A eso hay que sumar que hay un ahorro de costes en varios órdenes – menos moderación, menos consumo de recursos en el hosting, menos coste de desarrollo propio – como en cualquier sistema de comentarios de un tercero.

Los tres factores se han cumplido con Techcrunch y a pesar de ello, renuncian a Facebook e incorporan un sistema que permite desligar la actividad en su página del perfil de la red social: tenían menos trolls pero también habían conseguido una caída masiva de la partipación. Básicamente, su comunidad se había ido a otra parte – sospecho que a Twitter – a comentar los artículos de Techcrunch.

Creo que hay muchas variables que no suelen tener en cuenta, pero para mi dos son críticas en este tema: el contexto (Facebook es una herramienta de ocio y TechCrunch no está en esa categoría) y que la comunidad y la conversación no pueden ser secundarias nunca para un medio online… sino más bien al contrario. Por ambas creo que TechCrunch hace bien en cambiar de sistema, aunque con los recursos que tiene AOL me sigue extrañando que no apuesten por comentarios propios y hacer un desarrollo optimizado para su público.

TechCrunch a manos de AOL

Es oficial, TechCrunch ha sido comprado por AOL en una operación que recuerda inevitablemente a la adquisición de Weblogs INC. Si hay una diferencia es en el proceso que llevó al éxito a cada una: TC se ha construido como una de las grandes referencias del sector internet gracias a la personalidad de su fundador Mike Arrington y su prestigio y contactos en Sillicon Valley. Es difícil pensar en un TechCrunch sin Arrington por lo que, aunque los detalles del acuerdo todavía no se han filtrado, a buen seguro que han sellado su permanencia al menos un par de años para evitar una salida «a lo Calacanis».

En cuanto a precio, lo que se está barajando (BI, MSBCN) está entre los 25 y los 40 millones de dólares, con posibilidad de que hayan sido 25 directos ahora y luego otros 15 por objetivos. A priori una valoración muy baja para una referencia del sector que ya estaba facturando 10 millones al año.

Actualización: Arrington explicando el por qué de la venta

Rumores en internet y el caso Last.fm Vs Techcrunch

Nuevo last fm

«Duelo a muerte» entre el mejor servicio de música online – Last.fm – y TechCrunch que publicó el rumor de que Last.fm estaba informando a la RIAA (equivalente en Estados Unidos a SGAE Promusicae) de qué usuarios estaban escuchando el nuevo disco de U2, filtrado en las redes P2P. Probablemente es la acusación más grave que le podían hacer, es el equivalente a delatar a tus clientes violando su privacidad, algo que explica el tono de la respuesta desde Last.fm: TechCrunch está lleno de mierda.

Mariano destaca la pérdida de credibilidad de TechCrunch, que con artículos de este tipo de rumores falsos, se mete de lleno en el estilo «ValleyWag». A este punto creo que habría algún que otro a destacar, a pesar de que TechCrunch es el altavoz más potente en lo que respecta a nuevas empresas en internet, la capacidad de Last.fm para responder ha sido diez veces superior: portada en Digg, recopilado en Slashdot, aparición en cientos de blogs (incluidos todos los que le «tienen ganas» a Arrington) y una gestión de la crisis inmediata y en todos los rincones de la web.

Desde Twitter a Friendfeed han reaccionado negando el rumor de cesión de datos persiguiendo todas las conversaciones que el post de Tc ha producido. Lo más interesante del caso es que la reacción no ha sido posible porque la CBS, propietaria de Last, sea poderosa, sino porque ha estado atenta a lo que se dice de ella en la red y ha sabido utilizar todos los canales posibles para contrarrestar la denuncia falta. El estado de opinión es muy favorable a ella y muy negativo respecto a TechCrunch, los altavoces disponibles para difundir algo y responder rumores en la web sobrepasan con mucho la capacidad de difamación de cualquier blog o medio.

CBS y Last.fm ganan y de una forma mucho mejor que si simplemente hubiesen llamado a un abogado en lugar de monitorizar su imagen de marca y reaccionar comunicando.