Netflix explotando en Estados Unidos

Netflix crecimiento 2010

Netflix anuncia resultados de 2010, presumiendo de excelentes datos de suscriptores a su servicio. Han aumentado en 7.7 millones de usuarios durante el año pasado, más del doble que en 2009, con un último cuarto en el que crecieron tres millones hasta llegar a más 20. Apuntan además que su crecimiento es mucho mayor en streaming que en el servicio de envío y recogida de DVDs, con muchas más horas de consumo por esta vía (algo que impacta en costes, aunque se ahorren envíos pagan muchos más derechos), pero que reafirma la estrategia que empezaron allá por 2007.

Por cierto, algo cada vez más habitual encontrarte con gente que se hace cuentas de Netflix desde otros países ante la escasa oferta de contenidos digitales en modalidad tarifa plana, como es el caso de España.

Más información ZdNet, BI

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La posibilidad de un Netflix en España en 2011 parece tomar cuerpo tras la confirmación de sus planes de expansión internacional. Aunque sigue siendo algo chocante que mercados como el español y el latinoamericano estén los primeros en su estrategia (que era lo que más me chirriaba con los primeros rumores), cada vez hay más voces señalando que aterrizarán el año que viene (ej, Uberbin).

Y aunque un Netflix para el mercado español, con un modelo y precios similares a la oferta que tienen en Estados Unidos y ofreciendo versión original subtitulada me parecería un producto fantástico…tengo también una sensación agridulce por todos los proyectos que llevan años en España dándose contra el muro de piedra que son «las majors». Las grandes distribuidoras por activa y, sobre todo, por pasiva han hecho oídos sordos a todo lo que suponga salir del modelo «pagar por ver» y de ruptura de las ventanas de explotación clásicas. Y ahí hay pioneros que llevan años dejándose la piel como AdnStream, pomelo.tv o Blusens que deberían haber sido, por visión y ejecución, los pioneros del modelo Netflix en España.

En todo caso está por ver que las grandes acepten un modelo como este para internet, que es el que encaja con cómo se consumen los contenidos en la red, pero que canibaliza otras plataformas (Digital +, Ono, Imagenio) y que supone un flujo de ingresos sobre el papel menos alto para los «blockbusters» pero con un flujo mensual asegurado. Llegado el caso, incluso, cabría preguntarse hasta que punto es lícita una postura una de oposición frontal a nuevos modelos en la red mientras se exige legislaciones que implican recortes de libertades para los ciudadanos.