Las discográficas no quieren streaming de música gratis

Spotify

Hace apenas unos meses, Warner amagaba con dejar de licenciar música para servicios gratuitos, con Spotify en el punto de mira. Business Week vuelve ahora con las razones por las que no consigue entrar en Estados Unidos, las cuatro grandes discográficas quieren que lo haga con un modelo sólo de pago por suscripción, sin versión gratuita.

El planteamiento de las discográficas es que el streaming de música ocupe el rol del CD en lo que a ingresos para ellas se refiere, y no el de la radio convencional. La experiencia es más parecida a la de comprarte el disco – escuchas lo que quieres y cuando quieres – el modelo de negocio e ingresos, más parecido al de la radio de siempre: el valor percibido es en parte pequeños ingresos por reproducir más un complemento de promoción. El problema para la discográfica está en que la música en streaming gratis difícilmente convertirá en compra de CD o de descargas como ellos desearían y los ingresos por publicidad no pueden ni de lejos compararse con los que tenían por ventas hace años.

Claro que la pregunta es si lo que quieren las discográficas es posible. Retirar el apoyo a la música gratis en streaming supone incentivar de nuevo la descarga mediante P2P o directa, con lo que volvemos a dos años atrás. Mientras Spotify mueve ficha, hay quienes ya están decididos a implantar su modelo en Estados Unidos sin posibilidad de escuchar sin pagar, es el caso de Rdio, que está en beta privada. Queda también por ver qué sucede con modelo de Lala de música en la nube, ahora en manos de Apple y si «viejos rockeros» de la música online como Pandora y Last.fm mueven ficha.

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Spotify de pago más barato y apretando en la versión gratis

Glasvegas en Spotify

En Spotify anuncian dos nuevas modalidades alternativas a las actuales: de pago por un precio de 5 euros (pero sin el soporte offline y la versión para móviles que sí ofrecen en la de nueve euros) y gratis sin necesidad de invitación, con limitación en este caso de 20 horas como máximo de escucha mensuales. Muchos están interpretando que esta limitación en el tiempo de consumo de Spotify se aplicará a todos los usuarios gratuitos, pero tal como están explicando en los comentarios del post anuncio, la versión «Free» (la de los usuarios que han recibido invitación) se mantiene inalterada y las 20 horas sólo aplican a la nueva modalidad «Open» que es de registro abierto a todo el mundo.

Tras las nuevas modalidades de Spotify parece que tenemos un esfuerzo importante por aumentar la base de usuarios que pagan frente a los que lo utilizan gratis con publicidad. Limitar el número de horas cuando éstas añaden ingresos por aumentar el stock de «minutos de publicidad» tiene sentido sólo si lo que se quiere empujar es que la gente se suscriba, algo que refuerzan con una nueva modalidad más asequible, a mitad de precio si sólo lo usamos en el ordenador. En todo caso creo que están dando una pista clara de la viabilidad de Spotify pasa por el pago o, al menos, un mayor porcentaje de usuarios que pase por caja.

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¿Cuántos grafos sociales vamos a tener? El caso de Spotify y Facebook

Glasvegas en Spotify
La integración de Facebook que ha hecho Spotify ha despertado no pocos comentarios jocosos ante el descubrimiento del dudoso gusto musical que tienen muchos amigos, a casi todos nos ha servido para tener claro a quienes no vamos a dejar pinchar canciones en la próxima fiesta. Sin embargo, la mayoría de comentarios hacia este Spotify social son elogiosos, a falta de buenos algoritmos para recomendar música nueva, en Spotify han conseguido que sean los propios usuarios quienes dentro y fuera del servicio sean quienes prescriban obras a sus contactos. Si Last.fm es de la «generación Google», partidaria de solucionar la funcionalidad con algoritmos (aunque son pioneros en la música social, dicho sea de paso), Spotify es la generación Facebook / Twitter, usando eminentemente acciones de contactos.

Pero, en mi opinión, a pesar del buen recibimiento Last.fm tiene un mejor sistema de recomendaciones musicales. Creo que es un tema que está relacionado con el número de grafos sociales que vamos a tener. La visión que se tenía de la web social hace años apuntaba a que varios, en mi last.fm tendría contactos por afinidad musical, en mi Flickr tendría a buenos fotógrafos, en mi usuario de Xataka a gente que supiese mucho de gadgets… pero que Facebook ofrezca el grafo social del usuario como servicio a terceros empieza a trastocar esta visión. De repente en cada web me encuentro «a los de siempre», a mis amigos y contactos de este servicio de redes sociales. El resultado, al menos ante los resultado ofrecidos por la integración con Spotify, es desigual: para cualquier web incorporar una capa social es mucho más fácil ahora, pero el valor de la misma y la experiencia final del usuario son inferiores a las comunidades construidas a partir de la experiencia en el sitio.

La mayoría de servicios que están integrando Facebook están teniendo en cuenta esta variable y lo ofrecen como una opción complementaria y no única. Digg, Spotify, Yelp… todos te permiten agregar a quienes ya tienes como «amigo» en Facebook, pero quieren también que tu grafo social sea único y afín a la temática de su servicio. El problema está en si serán capaces de conseguirlo, una vez que uno se traiga los 10 o 100 contactos de FB, si estos cambiarán mucho en el tiempo (me traigo mis 10 o 100 contactos a spotify, ¿realmente va a variar mucho mi grafo social aquí?) o si los usuarios desarrollarán pereza a «diferenciar grafos sociales en distintos sites» si luego no me puedo llevar los contactos de un lugar a otro e integrarlos. Sea como fuere, uno disfruta ahora el lado social de Spotify como algo divertido para curiosear, pero sigue pensando que el gran desarrollo de lo social en la música lo hizo Last.fm.

Por cierto, en spotify soy antonello

Spotify social con Facebook: buscando ser el interfaz entre usuario y la música

Spotify

Es la noticia del día, Spotify se integra con Facebook y se hace «social», además de añadir un buen puñado de funcionalidades, tal y como explican en su blog oficial. El movimiento es muy interesante en dos dimensiones: por un lado porque con la integración de Facebook, Spotify da un salto cualitativo importante: uno de los valores diferenciales que atesoraba todavía el gran campeón de los servicios de música online – Last.fm – ya no lo es tanto; por otro, el poder añadir la música que tenemos en local convierte a Spotify en candidato a reproductor de música por defecto y, por tanto, en el interfaz entre el usuario y la música (además de ahorrarle una pasta en pago por licencias cada vez que escuchamos una canción que ya tenemos).

La integración de Facebook en Spotify va en la línea de las anunciadas con Open Graph: los servicios que no tienen una capa social no tienen nada que perder integrando la del servicio de redes sociales más usado. Es mucho más barato que desarrollar el propio, acorta enormemente la adopción por parte de los usuarios y además – gracias a los enlaces que envían al perfil del usuario – les trae un montón de tráfico. Quienes si deben tener un debate interno son quienes ya tienen esa capa social y almacenan los datos de los usuarios como Last.fm ¿se los regalan a Facebook a cambio de adoptar el estándar y crecer algo o no y se sientan a observar como la competencia lo hace y crece?

Lo de los archivos locales integrados en Spotify también tiene su miga. Hay una razón inmediata de ahorro de costes, pero también el refuerzo de ser el interfaz entre el usuario y la música, algo que ofrece muchas ventajas a la hora de hacer negocio. De hecho, iTunes + iPod llevan años siéndolo y sólo con soluciones como Spotify empezamos a atisbar un cambio.

Para poder disfrutar de todo ello hay que ir a la página de descarga, además de contar con un usuario de Spotify, claro.

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Warner amenaza con dejar de licenciar su música para el gratis en streaming

Spotify

La música gratis en streaming no es positiva para la industria, según el CEO de Warner Edgar Bronfman Jr , que afirma que dejará de licenciar su repertorio para emisión gratuita a servicios como Last.fm, Spotify o Deezer. A pesar de que también sostiene que ve el futuro en los servicios por suscripción (Bbc), el señor Bronfman apunta a que ofrecer gratis su producto no es el camino para que sea valorado y lograr usuarios que paguen. En el punto de mira se encuentra sobre todo Spotify y sus siete millones de usuarios, con cerca de un 5% de pago.

No hay decisión oficial, la postura de Warner apunta de momento a globo sonda aunque en el pasado ya han demostrado ser capaces de tomar decisiones como la de salir de Youtube. En todo caso, la postura de Warner es estirar hasta romper el valor de los servicios de streaming; la experiencia del usuario con éstos debe ser lo suficientemente buena como para preferirla al P2P, pero no demasiado tampoco para poder justificar el pago de una suscripción. La visión de Warner sobre cómo puede ser el negocio de la música en la red apunta a que no hay que aportar nada de valor para lo primero, algo que creo que dista mucho de ser realista. Más bien, Warner está estrangulando a los servicios capaces de conducir a la industria a un negocio sostenible en internet.

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MUkoTE, el Adblock para Spotify y otras aplicaciones streaming

Mukote para Spotify

Spotify ya tiene su AdBlock, o por lo menos una prueba de concepto de como podría funcionar. Se trata de Mukote, un software para Windows que permite «silenciar» una ventana en función del «título» de la misma y que ha desarrollado Kote de Cosecha propia, blog desde el que se puede descargar (gracias José por el enlace). Lo que permite hacer Mukote es configurar una lista de «títulos de ventanas» que deseemos silenciar, lo que unido a que éstos cambian en el caso de Spotify cuando emite publicidad, permite aplicar un filtro que silencie en esos casos al popular servicio de música en streaming. No es fácil de usar, de hecho sólo permite ser configurado a través de «hotkeys» y si se mete la pata es posible silenciar del todo Spotify… aunque con vuelta atrás editando la lista interna que almacena Mutoke (que ojo, por defecto, trae a tres artistas de los que su creador no debe ser demasiado fan).

Nada nuevo bajo el sol, todo lo que se ejecuta en el equipo del usuario es susceptible de ser copiado y modificado, incluido el streaming. Claro que este caso es muy especial, técnicamente sería trivial para Spotify evitar la acción de Mukote si llegara a popularizarse, lo que añadido al hecho de que sólo se consigue silenciar, no saltarse de inmediato los anuncios (el ser streaming sigue dejando gran parte del control en el proveedor de servicio), tenemos que el impacto para Spotify será mínimo. Sin embargo si ofrece cierta perspectiva, como sucede con AdBlock Plus y la publicidad web, vamos a un escenario en el que los usuarios avanzados van a poder decidir qué anuncios consumen y cuáles no.

Un último apunte, hasta cierto punto, empiezo a detectar otras formas de ver las cosas: cada vez más usuarios aceptando el que haya publicidad, al entender y apoyar a servicios que se le ofrecen gratis en la red. Aunque soy más de otros servicios de música y la publicidad interrumpiendo el contenido no es que me vuelva loco… entiendo que sin ella algo tan potente y útil como es Spotify directamente desaparecería. En todo caso, es volver al debate del Adblock, este tipo de bloqueadores lo utiliza de momento un porcentaje pequeño de usuarios mientras que hablamos de servicios con millones de clientes.

Google Voice y Spotify en iPhone… ¿hasta donde te puedes permitir ser cerrado?

App Store

Apple ha rechazado la aplicación de Google Voice para iPhone y se lo está pensando con Spotify. En el primer caso, la negativa viene dada por los acuerdos de Apple con las operadoras (principalmente con AT&T en Estados Unidos), para las que Google Voice se perfile como un intermediario inoportuno; el problema con Spotify es diferente, ya hay aplicaciones de música bajo demanda en la App Store de Apple (por ejemplo, la de Last.fm o la de Yes.fm que comentamos), pero el caso de Spotify tiene el matiz de albergar canciones en el teléfono para reproducirlas sin conexión… todo un envite a sustituir iTunes como proveedor de música aunque bajo un modelo de suscripción.

Apple e iPhone se pueden permitir ser relativamente cerrados, pero con Google Voice y Spotify se enfrentan a dos «hypes», dos productos altamente deseable para un público que ha encontrado en HTC y Android una alternativa a lo que ofrecía iPhone hace dos años. En su viaje hacia el mercado «masivo», Apple puede estar decidiendo maximizar el beneficio por terminal (cerrando la puerta a competidores suyos o a los de sus socios), pero también hacer más atractivas las plataformas de otros tanto para usuarios como para desarrolladores. Y no sería mala noticia que al final se demostrara que es posible competir en experiencia de usuario, añadir la capa de confianza que da una tienda de aplicaciones gestionada por un proveedor de confianza y ser abiertos sin controla lo que puede hacer el usuario con su dispositivo… y ganar el mercado.

Más información en Genbeta, SmarterWare.

Spotifm, Spotify y lo 2.0

Spotifm

Spotifim es un proyecto de Fernando del Pozo que ofrece algunas características de Last.fm a Spotify: un tracker que anota todas las canciones que escuchamos con el servicio y permite hacerlas públicas (necesita instalar software adicional en local) y que permite al servicio agregar y articular listas, tops e histórico de escuchas. Los siguientes pasos de Spotifim serán añadir un sistema de recomendaciones de nueva música en base a nuestros gustos y un sistema de Live radio, es decir, escuchar lo que están escuchando otros usuarios en tiempo real.

Spotifim me gusta como me gusta Last.fm, aunque para los que ya somos usuarios de Last el valor aportado es cero. Queda ver qué le parece a la gente de Spotify, que hasta ahora no parece muy dada a potenciar la integración de terceros. En todo caso, la estrategia de Spotify resulta casi diría que «refrescante»: en estos tiempos en el que todo el mundo quiere ser social, tener fichas y los contactos de los usuarios, ellos tienen un foco 100% en satisfacer una necesidad, la de la música bajo demanda. Ilustrador en estos tiempos en los que muchos proyectos anteponen tener «atributos 2.0» a lo esencial del proyecto, que es resolver una necesidad, aportar valor al usuario… aunque eso sea dejar la puerta abierta a proyectos como Spotifim, que espero que no vean como un problema sino, más bien, como un actor que refuerza y con el que podrían contar en el futuro para aumentar la experiencia de su servicio.

Las discográficas son empresas de marketing

Las discográficas son empresas de marketing, o mejor dicho, su futuro es ser empresas sólo de marketing. Cuando la producción cada vez es más barata y la distribución es cosa de los nuevos intermediarios, a la discográfica le queda hacerse fuerte en el marketing y promoción del cantante. Y así lo están haciendo, no hay más que leer lo que explica David Bravo: ahora firman contratos por los que la discográfica percibirá un porcentaje sobre los beneficios que obtiene el artista por los conciertos.

Y no se trata de los contratos de 360º por los que asumen el llevar los conciertos del grupo además de los discos, se trata de llevarse una comisión «justificada» en que las actuaciones son una consecuencia del marketing que hace la discográfica.

Al margen de lo leonino que nos pueda parecer este tipo de contratos, resulta interesante a la nueva lógica que nos conducen estos cambios en las condiciones económicas. De entrada, hasta a la discográfica empezaría a interesarle que se escuche al músico, por encima de perseguir las copias y querer cobrar por ellas. Y eso supondría – si seguimos la lógica económica de la nueva situación – potenciar plataformas de música gratis y dejar de perseguir el P2P. La mala noticia para las discográficas es que también el marketing en la música está cambiando y que, cada vez más, nos fiamos de recomendaciones personales y/o automáticas, como cuenta Daniel Ek, en una entrevista a El País.

Y una bola más para los servicios de música gratuitos como Last.fm, Yes.fm o el propio Spotify, una nueva vía de negocio va a ser la escasez de su portada. Pago de discográficas y bandas por salir destacados en las nuevas radios online, no sólo de suscripciones van a tener que vivir: si dentro de dos meses hay concierto de Wilco en Málaga – que lo hay – ¿qué tal destacar este grupo a todos los usuarios de la ciudad para animar la venta de entradas?

Spotify y el peligro de usar la misma contraseña en todos los servicios online

Spotify

Si te registraste en Spotify antes del 20 de Diciembre de 2008, te conviene leer este anuncio en su blog. Y es que hasta ese día, este servicio de música online tenía un fallo de seguridad que permitía el acceso a información de los usuarios. Como en Spotify pensaron que nadie había aprovechado el bug, no habían avisado hasta que «algo» les han indicado lo contrario.

Lo malo no es que alguien se haya podido hacer con nuestro usuario y contraseña en Spotify, el problema es que además se ha filtrado el correo electrónico y la mala costumbre de utilizar la misma password en otros servicios puede hacer el resto. ¿Consejo para estos casos? Correr y cambiar todas las contraseñas en otros servicios en los que compartiéramos el mismo correo o nombre de usuario. Después de eso, empezar a pensar en una estrategia por la cual no se siga con esta práctica, alguien podría llevar más de tres meses con nuestro usuario en cualquier otro sitio – correo, tienda online, red social – por un fallo de uno sólo de las webs que utilizamos.