¿Aporta a un lector de libros electrónicos el tener una pantalla táctil?

Sony Reader Touch

Estuvimos esta semana en la puesta de largo del Sony Reader Touch, un acto más social que de presentación de producto, pero en el que pudimos «toquetear» un poco el dispositivo. Respecto a otros lectores de libros electrónicos que he probado, lo diferenciador es la ausencia de conectividad, la apuesta por una pantalla táctil y la muy buena integración de un gran número de diccionarios. Aunque los lectores de Sony tienen muy poco que envidiar a ningún otro en cuanto a diseño, ligereza y autonomía, con la ausencia de acceso a internet se pierde la posibilidad que ofrece Kindle de comprar desde cualquier sitio directamente en el lector, esa sensación de llevar en el bolsillo una gran parte de la biblioteca universal.

En todo caso, no sería la conectividad lo que uno echaría de menos en un lector de libros electrónico. De hecho, cada vez estoy más convencido que están condenados a ser un producto de nicho, para el perfil de usuario que lee más de 20 libros al año, porque para el resto resultará más interesante tener un tablet. Desde este punto de vista, el añadir funcionalidades como una pantalla táctil me parece peor estrategia que bajar al máximo los precios: vale que imita el «pasar de la página» y que permite ahorrar tamaño al hacer más cosas en pantalla, pero asumiendo su vocación de gadget «superespecializado», más puede ser menos. Ante las posibilidades de los dispositivos multipropósito, el añadir funcionalidades a costa de aumentar mucho el precio es una carrera que los lectores de libros electrónicos no parece que vayan a ganar.

Más información en el análisis de XTK: Sony Reader Pocket y Reader Touch, primeras impresiones sobre los eReader para tocar de Sony.

Sony PRS-700 ebook, Kindle 2 y lectores no especializados

Sony PRS 700

Novedades en el sector del libro electrónico, del que hemos hablado mucho por aquí. Sony ha presentado el PRS-700, una mejora interesante de su Sony Reader con novedades como la pantalla táctil, que permite interacción con los dedos o el stylus. De esta forma es posible anotar el libro, pasar páginas, ajustar el zoom (elemento clave cuando el formato del libro no está ajustado al lector), utilizar un teclado virtual para búsquedas… todo ello por un precio de 400 dólares en Estados Unidos. Más datos al respecto en ZdNet.

A pesar de estas novedades – ineludibles en el lector de libros electrónico del futuro – Sony sigue por detrás de Kindle en dos terrenos. Uno es tener una marca potente y conocida (no del fabricante, sino del dispositivo) y otro es una conexión permanente que permite el acceso a cualquier libro en todo momento y lugar. Tampoco queda claro como responderán a la integración de la tienda que hace Amazon, cuyos planes parecen no ir en evolucionar hacia lo táctil. Las presuntas imágenes de lo que sería Kindle 2 parecen indicar que seguirá sin pantalla táctil (boygeniusreport).

Un último apunte, a pesar del éxito de Kindle, las cifras que da Forbes de descargas de software para leer libros electrónicos en iPhone apunta a que los usuarios siguen prefiriendo dispositivos no especializados. Claro que sería genial disponer de más datos como frecuencia de uso del software después de ser descargado o perfil de usuario y uso (lectores habituales o uso para consultas), para entender cual puede ser el panorama en los próximos años. Sigo teniendo dudas de que vayamos a llevar dos aparatos encima, uno especializado para leer y otro para el resto de comunicaciones.

Google, Sony Reader y los ebooks por capítulos

Google Book Search

Repetir el éxito de la fórmula iTunes-iPod con los libros electrónicos. Quien más ha perseguido este objetivo ha sido Sony con Librie primero y su Sony Reader después. Este último no está nada mal, reproduce un buen montón de formatos sin DRM, una pantalla basada en tinta electrónic, además de música en MP3… pero a un precio algo fuera de mercado: 350 dólares. El Sony Reader reproduce también libros en formato BroadBand electronic Books (BBeB), que tiene control de derechos para evitar ser compartido (DRM). Sony, como no podía ser de otra forma, vende títulos en BBeB a través de su tienda Connect y el formato es propietario, por lo que imita la monopolística práctica de Apple.

Pero parece que Google también quiere entrar en este mercado. En Papel en blanco enlazan una nota de Ars Technica que informa de declaraciones del responsable para Europa de Google Book en las que se deja entrever que hay un mercado para el «alquiler de libros» o «descargas de capítulos». Se trataría de aprovechar que Google Book busca en el contenidos de los libros, mostrando sólo un pequeño fragmento. Si el lector está interesado, podría comprar el capítulo o el libro entero. Lógicamente, esto tiene sentido en literatura de «no ficción» y, para articular lo del alquiler, harían uso de tecnologías DRM. Claro que es difícil imaginar que Google le haga este trabajo a Sony, si lo que al final se obtiene es un formato compatible con Reader, la utilidad de éste crecería exponencialmente. Por mucho que uno no sea partidario del DRM, las editoriales las exigirán como lo hacen las discográficas y, si Google llegase a entrar en él, al menos que sea con una aproximación más abierta que la de Sony.

Y todo ello en un mercado lejos de explotar. Sí que creo que hay un futuro en el que muchos libros – y cómics – se leerán a través de un dispositivo electrónico portátil, pero quizás no en uno especializado en ello como Sony Reader: hay PDAs y teléfonos móviles que pueden servir, aunque sus pantallas están muy lejos de la calidad de la tinta electrónica. El modelo con el que especula Google tiene bastante sentido para obras como ensayos, guías, manuales y libros académicos, extrapola lo que ya sucede en las tiendas de música online: adquieres las canciones que quieres de un disco. Eso sí, a uno es probable que le pillen mayor para este tipo de cosas y seguirá prefiriendo – al menos para las novelas – los viejos libros de papel.