Demandas y autocensura

“La demanda pretendía que se retirasen de internet textos críticos con la SGAE, bien porque lo ordenase un juez, bien porque el propio Google retirase los enlaces o bien porque los autores nos autocensurásemos por miedo a una demanda

De Julio Alonso en su blog sobre la sentencia del supremo a su favor tras cinco años de la demanda de la SGAE

Ojalá que el caso Bautista – SGAE no oculte el debate más importante

Es imposible abstraerse estos días de todas las noticias y comentarios sobre el caso de la detención de Bautista y registro de la sede de la SGAE por delito de malversación de fondos y apropiación indebida con la fiscalía anticorrupción de por medio. Aparte de los lugares comunes alrededor de la noticia (todo aquello de la presunción de inocencia), mi impresión es que el suceso va a eclipsar el verdadero debate de fondo alrededor de los derechos de autor, los derechos de los ciudadanos y las entidades gestoras.

Y es que, sean Bautista y sus secuaces culpables o inocentes (algo, esto último, con lo que contaría como hipótesis de partida), el recorte de derechos de los ciudadanos en nombre de los derechos de autor seguiría sobre la mesa con la ley Sinde, la gestión de un pseudo-impuesto por una entidad privada también y todo ello sin una reflexión profunda sobre los derechos de autor en la era de internet. Ese es el debate, aunque Teddy y cía fuesen santos varones desinteresados y altruistas, el caso con SGAE y su labor de lobby con el gobierno y oposición es sobre derechos de ciudadanos e intentos de recortes en nombre de una presunta forma de “promover la creación y la cultura”.

La crítica al status quo puede en la misma retórica presente en el lado de las gestoras de derechos, ejemplificada por el vicepresidente de DAMA: quienes están “contra” los artistas son radicales o malvados o miserables que lo quieren “todo gratis”. Es lo mismo que cuando se reduce a los creadores de contenidos y su industria a la caricatura de Alejandro Sanz, Victor Manuel o Calamaro. Al caso SGAE le quedan años por delante, el error sería que todo quedase en que “los vamos a cambiar por otros con el mismo espíritu pero que estarán más vigilados”. Y a día de hoy apuesto a que esta será la solución que más probablemente nos van a querer colar.

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Sobre los lamentables ataques DDOS a SGAE y al Ministerio de Cultura

“No debería uno contar nunca nada…” así empieza el último libro de Javier Marías – ese autor tan poco amigo de internet – que pasó por mis manos. Y sobre el tema del ataque Ddos a las páginas de la SGAE y del Ministerio de Cultura creo que sería lo más inteligente, dos de las organizaciones merecidamente con peor imagen y más criticadas de nuestro país, convertidas en víctimas gracias a que una multitud anónima y coordinada decidió que lo mejor para luchar contra ellos era “tirarles las webs”. Sobre el caso en cuestión recomiendo leer lo que escribió Delia en su blog, qué es un DDos, como se han organizado, quiénes son (o más bien, por qué no sabemos su identidad)… y cómo se ha repetido con las organizaciones españolas lo que pasó hace casi nada a la RIAA.

¿Y por qué acabamos hablando del tema? En mi caso ha sido leer lo que han escrito, por ejemplo, Dans, Juan Santana de Panda o Arcos y, no poder salir de mi asombro: según “los fines”, los ataques DDos son aceptables y una legítima forma de protesta en internet, equiparable con una sentada. No sólo creo que esta postura es maníquea y éticamente insostenible (¿quién define cuáles son los fines “legítimos” para hacer un DDos? ¿podemos atacar una página de una organización pública pero a una privada, no? ¿cuándo el linchamiento sea a “uno de los nuestros”, también lo bendeciremos y diremos que es inevitable?), sino que además intentan dar sostén ideológico a iniciativas que sólo sirven para alimentar a quienes quieren el control de internet, el fin del anonimato y la regulación ultrarestrictiva de todo lo que sucede en la red.

¿Hay algo más ingenuo que confiar en que en la red se harán los ataques DDos que se quieran, contra quien se quiera y cuando se quiera? Eso es que, sencillamente, no va a pasar. Cuando se ataque a páginas de estados y empresas por grupos de presión, directamente éstos tendrán el argumento perfecto para forzar regulaciones restrictivas de la red. Claro que internet es un espacio de libertad estupendo y que servidor quiere que lo siga siendo, pero los linchamientos organizados y anónimos son la peor especie de ejercicio de la libertad. Realizar estos ataques es torpe, aplaudirlos como si la defensa de los derechos de la red consistiese en esto, es todavía peor. En Twitter discutía con Julio, que defendía la proporcionalidad y mirar cada caso. Estoy de acuerdo: por eso las manifestaciones están reguladas, para que ninguna multitud pueda “joder” a quien quiera sólo porque decide que es lo correcto. Si no, llegaríamos a situaciones que no nos iban a gustar a nadie. ¿aplaudimos un ataque DDos contra las infraestructuras críticas de España porque al apoyar como estado la guerra de Irak hay suficiente gente que piensa que se lo merece?

¿Para qué demandar cuando puedes espiar y controlar?

The Pirate BayLa RIAA abandona la estrategia de las demandas a usuarios que comparten material con copyright, en favor de otras más cercana a la política de los “3 avisos francesa”. Los detalles los da el WSJ, que explica que esta nueva etapa vendrá marcada por una alianza con los proveedores de conexión a internet, que colaborarán espiando la actividad de los usuarios y amenazando con cortar la conexión a todos aquellos que no cesen en su actividad.

Acaba así un período de varios años en los que la RIAA (en 2004 nos escandalizábamos con esto) ha protagonizado oleadas de querellas con un alto coste en dinero y con momentos tragicómicos, con demandas a ancianas y niños de trece años al apenas saber la IP del usuario y no tener ningún dato más. Como comenta Mariano, estamos en un nuevo escenario en el que, con las colaboración de los proveedores de internet, se renuncia a competir con el P2P con una mejor experiencia para intentar controlar lo que se hace en la red y vulnerar su esencia de terreno neutral.

¿Y en España? La SGAE ha tenido tiempo de aprender de la experiencia de la RIAA. Eso, unido al diferente marco legal que hace que compartir contenidos con derechos de autor no sea ilegal, les ha hecho apostar mucho más por el lobby. El Ministerio de Cultura ya ha anunciado una medida “antipopular”, es decir, para favorecer a unos pocos y perjudicar a muchos (El otro lado).

P4P

¿En qué consistirá? Algunas pistas las tuvimos en el pasado Ficod y en el especial de El País (un ejemplo) en el que han ido preparando impúdicamente el terreno a una legislación “a lo Sarkozy”, por la que se implique a los proveedores de internet en el espionaje, control y eliminación de derechos en favor de los intereses de la SGAE y la industria audiovisual. El derecho a la privacidad, a la información y a las comunicaciones, por detrás de mantener el modelo actual de estas organizaciones y maximizar sus ingresos.

Hay quienes sostienen que estos esfuerzos serán estériles, que no se puede “poner puertas al campo” y que tecnológicamente tienen la batalla perdida. En cierto sentido, tienen parte de razón, hoy se habla de P2P cuando gran parte de las descargas se ha desplazado a otras fórmulas (los Rapidshare y compañía) y que hay soluciones para no ser detectado. También están, en parte, equivocados, el objetivo no es tanto hacerlo imposible técnicamente sino desacentivar lo suficiente su uso haciéndolo difícil de superar (que la experiencia de compartir sea cada vez peor) y metiendo el miedo en el cuerpo a los ciudadanos. Que nadie espere que los proveedores de internet vayan a intentar salvaguardas la privacidad de sus clientes, les traicionarán en cuanto puedan ampliar su negocio y llevarse parte del de los contenidos.

Sólo nos queda decir, hoy por hoy, que si eres legal, comparte.

El gobierno apunta al control de internet

El gobierno apunta a la implantación de una ley de tres avisos “a lo Sarkozy”, por la que los proveedores de internet deberán espiar las comunicaciones de los ciudadanos y advertir del corte de la conexión – que menoscabaría su derecho a la información – a los que compartan material sometido a los derechos de autor. El último FICOD ha servido para escenificar el poder del lobby de la industria de los contenidos exigiendo el control de internet para maximizar sus ingresos y a los representantes del gobierno más dispuestos que nunca a cumplir – sea cual sea el precio – sus deseos, empezando por una campaña vergonzosa de propaganda financiada por todos al servicio de la SGAE (David Bravo).

Algunos enlaces al respecto:

  • El Mundo: “El Gobierno baraja que las operadoras avisen a usuarios que descargan contenidos protegidos”.
  • Enrique Dans: un impecable análisis de la situación y las motivaciones de las medidas de este gobierno.
  • Versvs: esto va mucho más allá de las descargas, hablamos del control de internet.

Relacionado: Los ISP traicionarán a los internautas, necesitamos nuevos políticos.

Sentencia a favor de la SGAE por comentarios en Merodeando

SgaeSentencia condenatoria en primera instancia contra Julio Alonso en su juicio por la demanda de SGAE, tal y como explica él en Merodeando, donde se puede encontrar la sentencia completa. Ya habíamos hablado de la demanda y de otros juicios en los que se hace responsables de los comentarios de los usuarios a los dueños de la web (caso Alasbarricadas).

Lo más desasosegante de la sentencia no es que llame “posit” a los comentarios o “positero” a quien los hace en demostración del conocimiento que tiene sobre lo que está juzgando, ni que a fin de cuentas lo que establece la LSSI-CE quede en papel mojado (todo aquello de la autoridad competente, que era la que podía señalar a los responsables de un sitio la presencia de contenido ilícito, comunicación tras la cual dicho contenido debía ser retirado con la “diligencia debida”), sino la justificación de la misma: como Julio Alonso tiene la posibilidad técnica del control de los contenidos por los usuarios, es responsable y como los comentarios “se corresponden con una línea argumentativa que se inicia con la información que él mismo ofrece”, pues la cosa está clara: tened miedo, cortar cada conversación en la que alguien pueda sentirse herido (el “honor de la SGAE”), vigilad cada enlace… la era de las demandas para amedrentar al personal ha comenzado.

Actualización: como indican en los comentarios, el tribunal impone a Alonso una multa de 9.000 euros y le conmina a hacer pública la sentencia en su blog, a retirar los comentarios de su bitácora que generaron la demanda y a pagar las costas del juicio. Los datos, en El País.

PS: soy socio y compañero de Julio Alonso en Weblogssl.

Paga por si copias, pero si descargas que te quiten internet. La propuesta de la SGAE

Sgae¿A qué nivel de locura está dispuesta a llegar la SGAE? De las declaraciones de Bautista (El País) desprenden una lógica perversa e inaceptable: que los ciudadanos paguen el canon por si “copian”, pero que si les pillamos copiando, que les sea retirado el acceso a internet. Un razonamiento que no se sostiene ni medio segundo en pie, una clara declaración de que no sólo quieren que el parlamento mantenga el canon (favorecer los intereses de una minoría con una gran presencia en los medios de comunicación a costa de perjudicar al resto de ciudadanos y la industria de las tecnologías de la información), sino que, además, demandan el ejercer de censores de facto de internet. Instaurar directamente la dictadura del culturetariado ante unos políticos en muchos casos patéticos y serviles ante el poder mediático de “los artistas”.

También lo comenta Enrique, que apunta a que el Partido popular decidirá y hará pública su postura con respecto al canon digital el próximo lunes. El voto internauta está en juego.

Jornada “Albedrío: por una cultura libre” en Barcelona

El próximo sábado 24 de Noviembre se celebra en Barcelona el día de debate “Albedrío: por una cultura libre”, al que están invitados los colectivos (artistas, internautas, ciudadanos y pequeñas empresas) afectados por las acciones ofensivas de las entidades de gestión de derechos de autor. La web oficial es Albedrio, en la que se puede acceder al programa.

Lo más interesante de una jornada de este tipo es la posibilidad de configurar una plataforma con voz suficiente para denunciar el poder de presión política de entidades como SGAE, capaces de influir en leyes para recaudar todavía más, mientras los políticos dejan estos temas fuera del debate.

El canon que se nos viene

El 29 de julio de 2006 entraba en vigor la LPI que extiende el canon, pero todavía el gobierno no ha publicado definitivamente qué aparatos pagarán canon y cuánto será éste. Parece que en Octubre tendremos el desenlace, pero ya hay algunas filtraciones respecto al borrador que manejan el ministerio de Industria y el de Cultura:

  • Los teléfonos móviles podrán verse gravados hasta con un cinco por ciento. Xataka Móvil.
  • El Gobierno garantizará el cobro de 75 millones por el canon digital a las entidades de gestión. Cadena Ser.
  • Por un lado, se deja caer que bajará el canon que se paga por CD y DVD. El País.
  • Por otro, AISGE, EGEDA y DAMA afirman que la propuesta sobre el canon digital perjudica y discrimina enormemente a los autores, actores, artistas y productores audiovisuales (hace tiempo se filtró que su ambición estaba en los 1200 millones de euros al año). Chinchetru.

El canon pudo tener sentido como solución a corto plazo que permita a las industrias de los contenidos culturales adaptarse, reconvertirse a la sociedad actual y explorar y explotar nuevos modelos de negocio válidos en ella. Pero las entidades de gestión lo quieren convertir en un derecho adquirido, mantener la presunción de culpabilidad (mal entendida en tanto en cuanto el que hace copia privadas no es culpable de nada) y mantener su status quo, pero con la diferencia de que ingresan por todos los usuarios de electrónica de consumo (y empresas y administraciones) y no por aquellos interesados en sus productos.

Algo que por pura lógica debería tender a su desaparición, se negocia mientras gobierno y principal partido de la oposición aceptan las tesis de la dictadura del culturetariado. Si se tratase de la supervivencia de una industria, el estimulo debería ir dirigido a que ésta encontrase nuevas fórmulas de hacer negocio y mantenerse por si misma. Pero no se trata de eso, se trata de favorecer los intereses de una minoría con una gran presencia en los medios de comunicación a costa de perjudicar al resto de ciudadanos y la industria de las tecnologías de la información.

Si hay algo de cierto en que la capacidad de influir y crear opinión está ahora más distribuida gracias a internet, los blogs y la web 2.0., en el gobierno no terminan de creérselo. A pesar de sus esfuerzos de parecer que “no cede” ante SGAE y compañía (“bajamos el canon en CD y DVD, no se lo aplicamos a conexiones de internet”), lo cierto es que lo que transmite es simple cálculo electoral y no una visión clara de cómo solucionar el problema del canon y de que todos estemos pagando a una industria entre cuyas características más acusadas últimamente está la querer erigirse en censora de la web.

Otros comentarios / reacciones:

SGAE contra Alonso

SgaePoco que añadir a lo que se ha comentado en multitud de blogs sobre el caso Sgae contra Alonso. Apenas reafirmar mi solidaridad con el fundador y mi socio en WeblogsSL y enlazar a varias de las respuestas que se han publicado acerca de esta “defensa del honor de la SGAE”:

  • Vida de un consultor:

    si no te gusta que te llamen algo, lo mejor es empezar por no hacer cosas que puedan merecer ese calificativo

  • Uberbin:

    Y, más allá de eso, si la SGAE logró que Google borre los resultados y que Julio remueva el link al google bomb que llamaba a la SGAE ladrones ¿que fin tiene la demanda realmente? Porque no veo que quieran defender su honor sino iniciar una campaña de FUD en la Internet hispana

  • Microsiervos:

    También está claro que el primer efecto evidente de esta demanda de la SGAE será que aparezcan un montón de nuevas anotaciones en las que sale su nombre junto con la palabra ladrones, en aplicación del dicho de que «si no quieres una taza de caldo, toma dos».

    ¿Qué hará la SGAE después? ¿Coger la lista de resultados de Google e ir poniendo demanda tras demanda?

  • Enrique Dans:

    La denuncia de la SGAE a Julio Alonso ofende tanto al sentido común como ofende a algo tan esencial como la libertad de información, el derecho a componer un titular para informar de una noticia que consideras relevante.

  • Mangas Verdes:

    Como bien arguye Julio: ni fue el primero ni es el único ni el más ofensivo contra la sociedad. ¿Se castiga, entonces, el buen posicionamiento de una página? ¿Se trata de un castigo ejemplar por parte de quien aspira a controlar Internet?

  • ALT1040:

    Y es que cuando crees que nadie puede meter más la pata, va y aparece la SGAE…

Y muchos más. Defiendo que alguien que no roba – con el código penal en la mano – no deba ser calificado públicamente como “ladrón”, pero creo que eso no es precisamente lo que sucede en el post de Julio Alonso. La SGAE pretende al mismo tiempo llevarse 1200 millones de euros por canon, perjudicando no sólo a los usuarios sino a todos los que estamos en la industria de la tecnología e internet, controlar la red mediante el fin del anonimato y al mismo tiempo amedrentar a quienes la critican. Algo que no van a conseguir, pero en lo que van a empeñar su imagen, granjeándose todavía más antipatías.