4Chan y su ataque DDos a la RIAA

Un tema a anotar, el ataque DDos cocinado en 4Chan contra la RIAA, que analizan a fondo en el blog de Panda Labs. Desde el foro de imágenes han conseguido organizar un ataque que ha tenido casi una hora caída la página de la organización gestora de derechos norteamericana, una práctica que siempre se ha sospechado (y en alguna ocasión, confirmado) que utilizaban la parte a la que hoy le ha tocado ser víctima.

Hay quienes lo dibujan como la «nueva forma de cyberactivismo», pero si en lugar de a la RIAA se hubiese atacado «al lado de los buenos», es probable que el juicio hubiese sido otro muy distinto. Cuando en España se difundió el manifiesto en defensa de los derechos fundamentales sí que se dio un caso de verdadero activismo a través de las redes: cada uno publicando voluntariamente y firmando el manifiesto, argumentando, luchando por difundirlo, dialogando, intentando convencer… lo de 4Chan y los ataques DDos no tiene nada que ver con eso, se trata de aprovechar la ley del más fuerte para imponer silencio a la otra parte. Algo que es fácil de aplaudir cuando no te toca el papel de ser a quien borran de la red.

Espiar todo lo que hacen los ciudadanos, la solución a las descargas

La propuesta de las grandes de la industria cultural norteamericana a través de sus organizaciones (RIAA, MPAA) es de las que clarifican la visión que tienen de internet, la propiedad intelectual y los derechos de los ciudadanos. Se puede acceder al PDF de la petición que han hecho al gobierno USA, tal como enlaza Nación Red:

Entre otras medidas, las “majors” proponen la instalación de un software en los ordenadores personales que permita la detección de material ilegal, la filtración por parte de las operadoras de las descargas de los usuarios, la persuasión por parte del Gobierno de EEUU a la comunidad internacional para que se tomen medidas similares y el control en las fronteras del material (¿portátiles? ¿reproductores?) introducido por los visitantes extranjeros en busca de cualquierque infrinja el copyright.

A estas alturas de la película, lo que sigue sorprendiéndome es como muchos intelectuales, analistas y editorialistas de medios de comunicación siguen obviando el mayor ataque a la privacidad y a los derechos individuales proveniente de organizaciones y empresas que «defienden a la cultura y a los artistas».

Cuando uno les lee, les escucha, casi siempre se parapetan en una posición defensiva contra «los del todo gratis». No hay forma de que presuntos defensores de las libertades, progresistas, liberales o conservadores, hagan del derecho a la privacidad en internet y del secreto de las comunicaciones una causa propia.

Aquí debe fallar algo, me resisto a creer que los columnistas vehementes de nuestros medios, tertulianos, intelectuales o artistas mediáticos sean capaces de comulgar con quienes directamente proponen: «espiemos todo lo que hacen los ciudadanos, filtremos sus comunicaciones, controlemos lo que pueden ver, oir y leer para evitar el descenso de ingresos».

¿Para qué demandar cuando puedes espiar y controlar?

The Pirate BayLa RIAA abandona la estrategia de las demandas a usuarios que comparten material con copyright, en favor de otras más cercana a la política de los «3 avisos francesa». Los detalles los da el WSJ, que explica que esta nueva etapa vendrá marcada por una alianza con los proveedores de conexión a internet, que colaborarán espiando la actividad de los usuarios y amenazando con cortar la conexión a todos aquellos que no cesen en su actividad.

Acaba así un período de varios años en los que la RIAA (en 2004 nos escandalizábamos con esto) ha protagonizado oleadas de querellas con un alto coste en dinero y con momentos tragicómicos, con demandas a ancianas y niños de trece años al apenas saber la IP del usuario y no tener ningún dato más. Como comenta Mariano, estamos en un nuevo escenario en el que, con las colaboración de los proveedores de internet, se renuncia a competir con el P2P con una mejor experiencia para intentar controlar lo que se hace en la red y vulnerar su esencia de terreno neutral.

¿Y en España? La SGAE ha tenido tiempo de aprender de la experiencia de la RIAA. Eso, unido al diferente marco legal que hace que compartir contenidos con derechos de autor no sea ilegal, les ha hecho apostar mucho más por el lobby. El Ministerio de Cultura ya ha anunciado una medida «antipopular», es decir, para favorecer a unos pocos y perjudicar a muchos (El otro lado).

P4P

¿En qué consistirá? Algunas pistas las tuvimos en el pasado Ficod y en el especial de El País (un ejemplo) en el que han ido preparando impúdicamente el terreno a una legislación «a lo Sarkozy», por la que se implique a los proveedores de internet en el espionaje, control y eliminación de derechos en favor de los intereses de la SGAE y la industria audiovisual. El derecho a la privacidad, a la información y a las comunicaciones, por detrás de mantener el modelo actual de estas organizaciones y maximizar sus ingresos.

Hay quienes sostienen que estos esfuerzos serán estériles, que no se puede «poner puertas al campo» y que tecnológicamente tienen la batalla perdida. En cierto sentido, tienen parte de razón, hoy se habla de P2P cuando gran parte de las descargas se ha desplazado a otras fórmulas (los Rapidshare y compañía) y que hay soluciones para no ser detectado. También están, en parte, equivocados, el objetivo no es tanto hacerlo imposible técnicamente sino desacentivar lo suficiente su uso haciéndolo difícil de superar (que la experiencia de compartir sea cada vez peor) y metiendo el miedo en el cuerpo a los ciudadanos. Que nadie espere que los proveedores de internet vayan a intentar salvaguardas la privacidad de sus clientes, les traicionarán en cuanto puedan ampliar su negocio y llevarse parte del de los contenidos.

Sólo nos queda decir, hoy por hoy, que si eres legal, comparte.

El supremo norteamericano frena las aspiraciones intrusivas de la RIAA

Las pretensiones de la discográficas norteamericanas eran las de poder exigir a los proveedores de Internet los nombres de los internautas tras detectar que intercambian ficheros en programas P2P. La RIAA apenas puede obtener la IP de un usuario que usa estas aplicaciones, por lo que todas las demandas son del tipo «Juan Nadie», es decir, lo demandan sin saber cual es su identidad ya que el único que puede relacionar persona e IP es el proveedor de Internet. Así aparecen casos como el de la chica de trece años a la que la RIAA puso un juicio por usar Kazaa. El supremo norteamericano ha rechazado que los proveedores de Internet tengan que facilitar los datos personales de sus clientes a la RIAA sin que haya proceso judicial.

Y es que esto iba a servir para dos cosas: para que la RIAA pudiera extender amenazas a dichos internautas sin tener que llegar a juicios y para demandar sólo a las personas «adecuadas» que menor condena les deparara de la opinión pública. Nuevo revés para las discográficas norteamericanas tras el juicio a Grokster, que declaró legal el P2P y que por cierto han recurrido como cuentan en Wired. En este mismo medio se recoje la decisión del supremo norteamericano que fija así los límites de la DMCA, ley que establece las pautas a proveedores de servicio y contenido en caso de que de infracción del copyright.

Victoria para el derecho a la privacidad de los datos personales y al secreto en las comunicaciones. Cierto que todos estos casos sólo son aplicables a Estados Unidos, pero también lo es que en breve espacio de tiempo va a ser a lo que nos enfrentemos en Europa (donde se han anunciado ya demandas a usuarios de P2P) y Sudamérica.

Más demandas de la RIAA

531 usuarios de redes P2P han sido demandados este Marte por la RIAA en Estados Unidos. Según cuenta news.com estas demandas aún no tienen nombre, siendo un requisito para que se obligue a los ISP (proveedores de Internet) a revelar la identidad que hay detrás de la IP de los usuarios denunciados. Llega días después de que se le uniera la CRIA, su equivalente canadiense.

Parece que no van a dejarlo. A pesar de las antipatías que generan, las discográficas norteamericanas seguirán criminalizando al usuario de programas como Kazaa o SoulSeek. En esta ocasión afirman que es para proteger a los negocios de descarga de música legal como ITunes o Napster.