Office 2010, la primera edición de Office de una nueva era

Office 2010

Hoy es el día de lanzamiento oficial de Office 2010, el que probablemente sea el del comienzo de una nueva era: una en la que la ofimática ya no consistirá tanto en instalar software y utilizar recursos locales y en la que dejará de suponer gran parte de los ingresos de la compañía de tecnología más importante del planeta. Y es que, aunque a día la realidad apunta a que Microsoft hará un gran negocio con Office 2010, a medio plazo apostaría a que la irrupción de actores a través de la modalidad software como servicio acabará trastocando el modelo de las últimas décadas. A medio plazo va a ser difícil que Office siga ostentando el rol de «vaca lechera» para Microsoft, al menos en el orden de magnitud actual.

La propia Microsoft se ha visto forzada a mover ficha y ofrecer Office Web Apps en modalidad gratis en la web y confiar el negocio a la mejor experiencia del software instalado y a la integración de ambos entornos. Es la filosofía del software más servicios que llevan años preconizando, pero a la que han tenido que añadir una versión online pura, porque lo que no consiguieron OpenOffice o StarOffice, sí lo empieza a lograr Google Docs: una amplia base de usuarios para los que algo básico funciona y un esquema a medio plazo que incluye mejoras en el servicio para acabar cobrando por uso.

Sobre Office 2010 nada demasiado excitante además de esta integración con internet. En Genbeta publicaron un «Office 2010 a fondo», que básicamente apunta a una renovación interesante (mejor interfaz, mejor rendimiento) y una versión Office Starter con vocación de venir instalada en los equipos y a la que añaden publicidad. Seguramente, una forma de mantener esa base de usuarios que estaba con Office y no pagaba licencia, pero ayudaba a que fuese un estándar de facto.

Office 2010, gratis en la web y el negocio en la ofimática

Office 2010

Office 2010 era el secreto a voces que Microsoft iba a anunciar hoy. Lo más interesante de la nueva versión del paquete ofimático era comprobar cómo, por un lado, Microsoft se iba a defender de la gratuidad de los servicios online mientras que, por otro, conseguía que mereciese la pena a las empresas pagar por Office 2010. Para lo primero, confirman aquél anuncio de que Office llega al navegador con una versión gratuita en modalidad software como servicio. Para lo segundo presentan una batería de novedades en las versiones de escritorio, que serán más potentes que las accesibles online. Hay un buen resumen de ellas en TechCrunch (la edición de vídeo en Powerpoint era algo que pedía a gritos, interesantes las novedades en Outlook y Excel).

Ya hay alguna versión filtrada de Office 2010, del que empieza ahora la beta cerrada y que verá la luz a mediados del año que viene. Para avaluar si Microsoft se mueve a tiempo de que los usuarios migren a soluciones web, cabe recordar que la ofimática sigue en el escritorio, Google Docs sólo llega al 1% de usuarios, por lo que podríamos pensar que sí. Si la semana pasada era Google quien se movía hacia el mercado de Microsoft, la lectura de este anuncio podría ser que Microsoft sigue moviéndose hacia la web, casi siempre secundaria en su estrategia y que empieza a ser central tal y como está planteado este Office 2010.

También en el movimiento se pueden adivinar algunas características que han forzado actores como Zoho o Google, los servicios básicos serán gratuitos, los avanzados para empresas sí que seguirán siendo de pago. Office sigue siendo un software que mejora en mucho la experiencia de usuario de otros paquetes de ofimática, pero para un uso básico resulta totalmente desproporcionado y caro. Y, aunque se podría pensar que los usuarios de Office que lo usaban para tareas simples no pagaban porque utilizaban el «Office eMule», sí que debería haber impacto económico en las instituciones educativas y pequeñas administraciones, algunas de las cuales todavía no se han dado cuenta de la gran cantidad de alternativas gratuitas que había.

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