Firefox en la segunda guerra de los navegadores

Firefox 3

Como no podía ser de otra forman, hoy toca hablar de Firefox en la segunda guerra de los navegadores tras la salida ayer de Firefox 3 (descargable desde Mozilla.org). Sin duda estamos ante el navegador mejor tratado por «la crítica»: el hecho de ser libre y el de postularse como alternativa a Internet Explorer – hace unos años la única opción disponible – hizo que pronto se convirtiera en el «bueno de la película», con gran apoyo por parte de webs, blogueros… y Google. Si a eso sumamos su planteamiento abierto y la enorme comunidad de desarrolladores de extensiones que elevaban la potencia del navegador, nos encontramos lo que hace unos años era una quimera, una alternativa a Explorer con una penetración de mercado cercana al 20%.

Pero no todo es bonito en la trayectoria de Firefox. La versión 1.5 era una auténtica máquina de devorar memoria, experiencia que se podía empeorar según que extensiones se instalaban encima. Firefox 2 trajo más novedades en las tripas que en funcionalidades (sin que se llegase a aplacar el apetito voraz de recursos de este software) y así hasta llegar a la tercera versión que hoy ya podemos disfrutar.

Firefox y el futuro de los navegadores

Hay dos puntos de cara al futuro de los navegadores. Uno son las RIA, la lucha por ser la tecnología para las aplicaciones web del futuro, en la que Flash y Silverlight se postulan como runtimes propietarios para ello. En este terreno Firefox se presenta como un terreno de juego neutral en el que poco puede hacer.

El otro es el soporte offline de aplicaciones, para el que Firefox 3 aporta soluciones propias (Mozilla.org), pero en el que difícilmente va a poder competir con Google Gears que tiene la ventaja de servir para el resto de navegadores.

Por último está la batalla en el móvil, para el que se prepara una versión de Firefox (vídeo de como podría ser), pero en la que se va a encontrar un mercado enormemente fragmentado y con entornos cerrados.

También tenemos el terreno de los «datos en la nube», en el que están intentando entrar con Mozilla Weave, que trae algunas buenas ideas, pero que se antoja de difícil éxito.

Firefox y Google

Google es quien más ha apoyado a Firefox, consciente de que cuanto menos poder tenga Microsoft en la herramienta que utilizan sus usuarios, mejor. Esto se ha traducido en llegar hasta a pagar por sus instalaciones, pero también que Google es la mayor fuente de ingresos de la fundación Mozilla (se llevan parte de los anuncios mostrados en las búsquedas desde la caja del navegador), lo que en algún caso ha abierto el debate de la independencia.

Firefox 3 ha llegado y, junto a Opera 9.5, va a ser mi navegador. Es de justicia reconocer lo mucho que ha aportado este proyecto desde su nacimiento a la web y a la competencia en el mercado de los navegadores, con una propuesta libre y abierta, sin vocación de querer imponer ninguna tecnología o estándar cerrado. Es por ello que mucho nos debemos felicitar de que se esté descargando de forma masiva y cada día más.

Actualización: novedades en FF3 y también especial en Genbeta.

Safari en la segunda guerra de navegadores

Safari AppleApple y Safari han protagonizado algunos de los movimientos más sorprendentes en el mercado de los navegadores este año. Por un lado tenemos la aparición de Safari en Windows, con una primera versión bastante pobre que lograron mejorar con la 3.1; por otro, mientras se disputan con Firefox la supremacía como navegador en los Mac, Safari es el software estrella de iPhone y en el que mantienen mayor control con acciones como dejar fuera a Flash.

Ambos movimientos apuntan a que Apple tiene planes más allá de no dejar a los Mac sin un navegador alternativo a Firefox, relacionados con el que quizás sea el elemento más importante que está en juego en esta segunda guerra de los navegadores: qué tecnologías se utilizarán para construir la web del futuro, como comentamos en el caso de Internet Explorer. ¿Con qué se desarrollarán las RIA? Por un lado tenemos el modelo actual de Ajax + Javascript, el más querido por Google y que parece cerca de su límite (ejemplificado en lo de Google Earth en el navegador); por otro están los «runtimes propietarios», con Flash como líder del mercado y Silverlight como candidato de Microsoft y JavaFx de Sun.

¿Limitar el navegador con vistas a tener un mayor control de lo que se ejecuta vía aplicaciones en el iPhone? ¿Formulación de una alternativa propia que frene los planes de Adobe para configurarse como la nueva plataforma sobre la que construir aplicaciones? No hay que olvidar que Apple y Google van de la mano y que ambas parecen enfrentar el mismo problema: que el control de las tecnologías sobre la que se construye la nueva web quede en manos de Adobe, Microsoft o cualquier otro.

Google de momento tiene el poder del liderazgo en la web, pero a la vez el riesgo de que le adelanten con un nuevo modelo de desarrollo superior en experiencia de usuario (Google en la segunda guerra de los navegadores); Apple sólo controla el navegador por completo dentro de iPhone, que no deja de ser una apuesta de futuro. En cualquier caso, su interés por empujar Safari no deja de mostrar no quiere ser un invitado de piedra en el futuro de las tecnologías web.

Opera 9.5

Opera 9.5

En esta segunda guerra de los navegadores el rol de Opera me sigue resultando especialmente interesante. Esta semana ha visto la luz Opera 9.5, un navegador estupendo al que merece mucho la pena darle una oportunidad.

Además de velocidad, estabilidad, consumo de memoria razonable y una usabilidad bastante mejoradas, Opera 9.5 incluyen algunas funcionalidades como Opera Link, Speed Dial, un gestor de descargas con soporte de Bittorrent y, tal como explican en el análisis de Genbeta, protección antimalware integrada de Haute Secure.

Opera 9.5 es un gran navegador, hoy por hoy me convence más que la versión candidata de Firefox 3, que por otro lado sigue teniendo la ventaja de un ecosistema de desarrolladores que ofrece un montón de extensiones que completa bastante la potencia del navegador.

Descarga: Opera.com.

Google Gears y la nueva caché local

google_gearsGoogle Gears va a cambiar la web que conocemos, aseveración de Matt Mullenweg – fundador de WordPress – que, aunque quizás sea demasaido audaz, merece la pena revisar. Matt se refiere a los usos de Google Gears como caché local para servicios por internet más que a su rol primigenio para el soporte offline de aplicaciones web. WordPress.com de hecho lo utilizará para almacenar ficheros del «front-end» (CSS, Javascript, imágenes) en el equipo del usuario y olvidarse del escasamente eficiente método de la caché del navegador. Más rapidez y menos consumo de recursos para el proveedor de la aplicación online son las dos ventajas que ofrece programar para Google Gears, que permite almacenar en local tanto información estructurada como ficheros.

Merece la pena recordar el uso que le va a dar MySpace: integración en su sistema de mensajes para permitir que el usuario los tenga en local y pueda hacer búsquedas rápidas. De nuevo, el mismo patrón, no centrarse en el soporte offline sí en ahorrarse un gran coste computacional a la vez hacen el servicio más rápido para el usuario. Estoy seguro de que pronto veremos muchas más movimientos en esta dirección, Google Gears se perfila como un componente esencial para los objetivos de Google de extender los navegadores, incluso para neutralizar las ventajas de otras aproximaciones entre la web y el escritorio como la de Adobe AIR. Y esto no ha hecho más que comenzar, más adelante vendrá la versión para el móvil y la extensión de sus APIs.

Firefox 3 RC2

Ya está disponible Firefox 3 RC2, segunda candidata de la tercera versión del navegador de Mozilla. Se puede descargar de Mozilla.org para Mac, Linux y Windows en un montón de idiomas, español incluido.

Ya queda menos para uno de los lanzamientos del año, Firefox 3 que promete bastante y puede suponer un impulso importante dentro de la segunda guerra de los navegadores, en la que hemos destacado a Adobe, a Opera, a Google y a Explorer. Queda hablar – y mucho – de Firefox 3, que tiene vocación de protagonista en la forma que se va a construir la web en el futuro, aunque de momento uno se conforma con que mejore el voraz apetito de memoria y la exasperante lentitud de las que adolece – en ocasiones – la versión actual. Ya queda menos.

Relacionada: Firefox 3 beta 1.

Opera integra Google Gears y MySpace lo utiliza

google_gearsGoogle Gears se perfila como el estándar de facto para el soporte offline de aplicaciones web en el navegador. Si ayer era MySpace (Tc) quien lo integraba en su sistema de mensajes para permitir que el usuario los tenga en local y pueda hacer búsquedas rápidas (y ellos ahorrarse ese coste computacional de paso), hoy es Opera quien anuncia que lo soportará en sus navegadores de escritorio y móvil (esto cuando Google ofrezca la versión correspondiente, habrá que ver para que plataformas). El primer paso es todo un apoyo para que Gears salga del nicho de los «eaarly-adopters» y sea conocido por el gran público, el segundo es un aviso de que están trabajando para zafarse de la gran barrera de entrada de Google Gears, que no es otra que la de tener que descargar e instalar.

A pesar de que desde Mozilla anunciaron su propio proyecto para dar soporte offline en Firefox 3, uno esperaba que fuesen el primer navegador en integrar el proyecto de Google, con quien guardan muy estrecha relación. Sin embargo ha sido Opera quien ha dado el paso y, pese a que en el escritorio no tienen mucho mercado – excepto en algunos países – en el móvil si son un socio interesante. Hay muchos proyectos para el maridaje entre las aplicaciones web y su uso sin conexión, pero hay que reconocer que el enfoque de Gears es más atractivo que una fórmula sólo aplicable desde un único navegador, además de otros valores como su licencia BSD y estar disponible para Windows, Mac y Linux.

Otro día tocará analizar el modelo de desarrollo de Google, que quiere exprimir al máximo las posibilidades del navegador, quiere saber cada vez menos del escritorio y no acaba de mojarse con Flash… una apuesta que de momento le funciona pero que tiene sus riesgos.

Sitio oficial: Gears.

Google Earth en el navegador

Google Earth en el navegador…, pero a través de un plug-in que precisa ser instalado en el equipo local (sólo Windows de momento). Más que como servicio web, Google lo ha enfocado a través de un API para permitir a webs de terceros el integrar los mapas de Google Earth. Tras echar un vistazo a algunos ejemplos desde Windows con Firefox, debo reconocer que los resultados son bastante interesantes y que la navegación 3D de Google Earth en el navegador es más que aceptable.

El movimiento podría apuntar a la tendencia de Google de llevarlo todo al navegador, hasta su software instalable estrella, de no ser porque realmente esto no es software como servicio. Al igual que con Google Gears, se quiere llevar al navegador a experiencias para las que o no está preparado todavía (soporte para aplicaciones web offline en el caso de Gears) o no se desea recurrir a tecnologías para las RIA como Flash o Silverlight. Este Google Earth en el navegador en el navegador no está mal como comienzo, pero me da la impresión de que Google se empeña en un modelo (navegador, APIs para terceros, Javascript) más allá de lo que éste puede dar.

Por cierto, el plugin en funcionamiento se está comiendo 100 megas de memoria, si le sumamos lo que se come Firefox es como para pensárselo. Os dejo con el vídeo de promoción:

Internet Explorer en la segunda guerra de los navegadores

En este particular repaso a la segunda guerra de los navegadores le toca hoy el turno al «malo» de la película, el Internet Explorer de Microsoft. Y digo «malo» no en el sentido maniqueo con muchas veces se analiza el sector (Microsoft es el diablo, otras compañías los salvadores) sino por la posición de absoluto dominio del mercado que cualquiera que entienda que la competencia estimula la innovación, rechaza. Por ello y porque Internet Explorer arrastra un historial de escaso respeto a los estándares, pesadilla de toda una generación de desarrolladores web.

Empezando por el tema de los estándares, no es una cuestión sencilla. La decisión es si hacer un navegador compatible con la web que existe o hacerlo escrupulosamente cumplidor de los estándares. Cuando Explorer aparece y se configura como alternativa a Netscape, la web que tiene que «leer» no es precisamente un campo de ortodoxia. Hay que esperar hasta Internet Explorer 8 – todavía en beta – para asistir a un soporte de estándares por defecto. Mucho, demasiado tiempo, aplazando una decisión que hoy día todavía causa polémica: figuras como Joel Spolsky cuestionan el movimiento.

Volviendo hacia atrás merece la pena detenerse en Internet Explorer 7: tras cinco años de parón, Microsoft resucita a su navegador y saca una versión que al menos intentaba ponerse al día. ¿Qué había pasado en ese tiempo? Netscape había seguido cayendo en picado, pero teníamos con nosotros a una estrella creciente, Firefox. Opera y Safari existían, pero no suponían una gran amenaza. Cinco años detenidos tras haber cocinado el entierro de Netscape, haber integrado Explorer en el sistema operativo y haber dejado como instrumento de navegación para la gran mayoría de los usuarios un producto tan discutible como Explorer 6.

Volviendo la vista atrás, creo que desde la propia Microsoft se reconoce que detener el desarrollo de Explorer fue un tremendo error. En aquel cambio de siglo sucedieron dos cosas que ayudaron a tomar esta senda: el pinchazo de la burbuja y el descubrimiento de que en realidad el navegador no ayudaba a imponer las tecnologías en el servidor. Aunque todo el mundo usaba Explorer, eso no ayudaba a redirigir el dinero del software en el servidor (Esos Apache, los servidores de aplicaciones Java, esas bases de datos Oracle), por lo que Microsoft se quedaba como líder en un sector en el que había arramblado ofreciendo el producto gratis y preinstalado.

Pero desde aquél 2001 han cambiado mucho las cosas, sobre todo porque ahora sí que hay una disputa importante por software que se ejecuta dentro del navegador. Por un lado los servicios preinstalados (sobre todo el buscador por defecto, Windows Vista influye en el mercado de los servicios online), por otro ese redirector de tráfico que son las barras del navegador y, sobre todo, la batalla por las tecnologías que habilitarán las aplicaciones web del futuro. Si el nuevo paradigma para las RIA son los runtime que van más allá de Ajax y Javascript, la baza de Microsoft en este sector se llama Silverlight, que ya analizaremos en otro post como el producto clave en esta confrontación.

En móviles la batalla es la experiencia de usuario, aspecto en el que están mejorando Windows Mobile, pero me resulta un mercado demasiado fragmentado en plataformas como para poder comparar. Explorer 7 no es mal navegador, tampoco Explorer 8 tiene pinta de serlo (he jugado un poco con la beta pero es demasiado inestable), tienen a su favor la inercia de millones de usuarios y en contra el fabuloso ecosistema que se ha generado alrededor de Firefox.

Os dejo, no podía ser de otra forma, con Enjuto y su conversación con el icono de Explorer:

Opera en la segunda guerra de los navegadores

OperaOpera es el contendiente más atípico de esta segunda guerra de los navegadores. Junto a Firefox es el único no controlado por una gran compañía (no cuento a Konqueror ni Flock en esta contienda), difiriendo en su estrategia: software propietario y estar presente en todas las plataformas posibles. De hecho, este último aspecto es el gran valor de Opera, en los ordenadores personales (Windows, Linux y Mac, pero también en Solaris y FreeBSD), en los móviles (Mini y Mobile), en las televisiones, en las consolas… la apuesta de Opera es la estar disponible en cualquier «cosa» que pueda navegar por la web.

En lo técnico, hay que reconocer a Opera el hacer productos notables. Opera 9.5 es bastante bueno y Opera Mini es de lo mejorcito para navegar en movilidad. En cumplimiento de estándares suelen ir a la cabeza, acostumbran a ser bastante innovadores a la hora de incluir funcionalidades (integración de cliente para Bittorrent por ejemplo, ser el primer navegador el primer navegador de los grandes que añadió pestañas) y además es un navegador bastante rápido. ¿Se nota que me gusta Opera, verdad?

Ahora bien, en lo que a cuota de mercado se refiere, no puede presumir de ser un producto de masas. En Febrero de este año no llegaba ni al 1% (marketshare.hitslink.com), aunque hay países como Rusia en los es de los navegadores más utilizados.

Pero volvamos al punto clave con Opera, estar en todas las plataformas, por muy cerradas que sean, la que es su gran baza. Esta relacionado íntimamente con su capacidad de hacer negocio: tienes una plataforma cerrada (la tele, una consola) y quieres añadirle navegador ¿con quién puede contar? Firefox y demás proyectos libres no van a entrar, ¿Microsoft, Apple?… pues finalmente optas por Opera, al que siempre ha gustado cobrar por el navegador. De hecho, Opera evolucionó de ser el último que cobraba por licencia a un modelo «adware» y acabar siendo en el navegador de PC gratuito, con ingresos a partir de la publicidad por las búsquedas hechas desde su caja. Con su versión «empotrada» en dispositivos cerrados, Opera puede cobrar al fabricante o ir a modelos como el de la Wii, en la que el navegador no es gratis (aunque al principio lo fuese). Opera intenta reforzar su ubicuidad con funcionalidades que exploten su presencia multiplataforma, como el interesante Opera Link.

En definitiva, un actor muy interesante y con una estrategia algo diferente a la del resto en esta segunda guerra de los navegadores. Confieso que siempre he tenido cierta debilidad por Opera, aunque mi equipo siempre acabe con el rol de «navegador secundario» por mi dependencia del genial ecosistema de extensiones de Firefox.

Sitio oficial, más información y descargas en: Opera.com

Antes en esta misma serie:

Adobe en la segunda guerra de los navegadores

Adobe AIRAdobe es otro de los protagonistas en la segunda guerra de los navegadores, aunque como Google no desarrolle ninguno de los contendientes en liza. Su posición en el terreno de las RIA (Rich Internet Applications) es envidiable gracias a la ubicuidad de Flash, pero a la vez juega en un terreno en el que varios de sus rivales juegan con la ventaja de dominar el escenario. Veamos.

Por un lado a Adobe le ha salido un competidor importante que hemos comentado mucho por aquí, Silverlight. Por mucha ventaja con la que parta, una tecnología de Microsoft para el desarrollo (área en la que casi siempre suelen hacer las cosas bien) y su gran capacidad de integración son dos armas que no se deberían subestimar. Por otro lado, un peligro para Adobe son las plataformas cerradas, sobre todo en el móvil: Apple ha dejado a Flash fuera del iPhone y eso no deja de suponer una sombra sobre los planes de la compañía de la manzana en el terreno de las RIA. En este sentido, Adobe ha lanzado guiños a la comunidad del software libre con movimientos como la liberación de Flex, su conjunto de herramientas de desarrollo de aplicaciones Flash.

Además de los navegadores web de escritorio y para el móvil, con Adobe AIR han entrado en «terreno enemigo» con una estrategia muy inteligente: permitir aplicaciones de escritorio multiplataforma desarrolladas con tecnologías web, por lo que parten con una comunidad muy potente de desarrolladores. La propuesta de valor es la de constituirse en el proveedor tecnológico para aquél que quiera desarrollar en web, en web para el móvil y en el escritorio bajo una filosofía de software más servicios. Es este perfil lo que lo perrfila como una «perita en dulce» para ser adquirido por Google (algo que discutimos en «¿Es Silverlight lo que Google teme de la compra de Yahoo por Microsoft?«).

Uno de los grandes actores de la web de los próximos años. A todo esto hay que sumar que son el proveedor por excelencia de los sitios de streaming de vídeo, con Youtube a la cabeza. Su mayor riesgo es quedarse fuera de las nuevas plataformas cerradas, como son iPhone o, hasta cierto punto, como será Android. La competencia de Silverlight (con acuerdos para estar en los Nokia, por ejemplo) es a menudo subestimada en casi todos los foros, pero constituye la segunda preocupación a la que debe hacer frente Adobe.