Coursera plantea su primer negocio: reclutamiento de talento

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Para todos los que estamos fascinados con la eclosión del fenómeno Mooc, los modelos de negocio asociados a estos cursos masivos y gratuitos era uno de los puntos de discusión principales. Coursera acaba de anunciar su «Career Services» que no es sino un sistema de reclutamiento de talento para empresas.

La idea, tal como la explican, es aprovechar lo que saben de quienes han completado sus cursos (alumnos «comprometidos», incluye el desempeño de tareas, la participación en foros, no sólo el título recibido) para que las empresas puedan buscar perfiles valiosos (han empezado con alumnos que han desarrollado cursos de ingeniería del software).

El modelo de negocio es importante a la hora de valorar si las plataformas de «moocs» promoverán una concentración de la educación superior, de si los cursos acabarán siendo meras acciones de marketing para la educación que seguirá desarrollándose a un alto precio en las instituciones o si, por el contrario, prevalecerán los cursos gratis e irán en aumento.

CourseTalk: agregación de Moocs gratis

La fiebre por los «Moocs» se acrecenta, nuevas plataformas, diferentes propuestas y un intenso debate alrededor de su alcance y posibilidades. Con cada vez más oferta, aparece que lo era inevitable, CourseTalk, un agregador de cursos gratuitos masivos por internet sumando los de Coursera, edX, Udacity y otros.

Sobre el tema, todo sobre moocs en Error500

Mooc: entre la revolución de la educación y el marketing

Por aquí hemos hablado mucho del concepto «mooc» y del debate que se está generando alrededor, del que me gustaría destacar dos artículos muy interesantes: por un lado Shirky acaba de publicar y en lugar de lo que se suele esperar de él (un texto tirando hacia lo tecnoutópico) encontramos una reflexión bastante ponderada, apuntando a que esto de los cursos gratis en educación abierta tiene más visos de llenar un espacio nuevo que sustituir al modelo actual de educación superior. Además el artículos viene trufado de muy buenos enlaces.

Por otro lado, hace semanas Nicholas Carr sí que cumplió las expectativas, una visión bastante escéptica alrededor de los Moocs, que se podría sumar a críticas más técnicas y negativas o a percepciones como la Bogost que concluía que estos cursos masivos y gratuitos desde las grandes universidades no son sino marketing.

Mi valoración actual es que estamos demasiado al comienzo como para poner límites o saber con certeza qué espacio ocupará, algunas críticas me recuerdan a las que leíamos hace décadas sobre la poca calidad que tenían los MP3, algunas alabanzas a las profecías de la burbuja «.com»… sea como fuera sí que creo que estamos ante un cambio importante, de calado, capaz de aportar un valor inmenso y de obligar a ese sector ultraconservador que es el educativo a moverse y reflexionar sobre el valor que aporta.

¿Irá la formación superior a la concentración con los MOOC?

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Hoy publica Miguel Ángel Méndez en El País un interesante artículo con testimonios de alumnos de las plataformas Mooc más populares (para quienes anden perdidos con el tema, empezaría en «Educación abierta: cuando el mejor curso que puedes hacer es gratis y está en internet«).

Lo que más me ha interesado, sin embargo, han sido las declaraciones que recoge de Sebastian Thrun, fundador de Udacity, apuntando a que el futuro de la educación superior es la concentración y que en 50 años quedarán 10 universidades. Servidor no lo tiene tan claro, habida cuenta de lo lejos que se está en muchas disciplinas, del menor valor del «know who» que hay en estas plataformas y, sobre todo, del componente «inspirador» que son capaces de ofrecer los mejores docentes en persona. Pero claro, 50 años son mucho tiempo y estamos en la época inicial del modelo, que todavía tiene mucho recorrido de mejora.

En todo caso, bastante de acuerdo en que Coursera, Udacity y demás plataformas Mooc van a obligar a replantear muchos elementos de la formación universitaria y post universitaria.

Para los muy interesados, un par de críticas a los sistemas de evaluación de las plataformas de cursos masivos y la noticia de inversión en Udacity, 15 millones de dólares para crecer y buscar, de paso, modelo de negocio.

MOOC y formación real

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¿Estamos en un momento de exaltación de las expectativas con respecto a los «massive open online course (MOOC)»? El debate sobre la efectividad de una formación en Coursera para ser científico de datos creo que lo evidencia, Giga Om abrazando y exaltando el nuevo modelo y alguna que otra respuesta intentando rebajar las expectativas. Como siempre, merece la pena también repasar la discusión en HN.

Por cierto, relacionado con la formación universitaria, interesante leer a Tapsco que abunda en un punto que subrayamos en el análisis de la explosión de la educación abierta: todavía no sabemos hasta donde llegaran los MOOC y las plataformas tipo Coursera, pero sí que apuntan a que la formación superior va a necesitar una seria transformación en la próxima década.

Mooc / Educación abierta: cuando el mejor curso que puedes hacer es gratis y está en internet

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Supongamos que eres un desarrollador y que decides que te vendría bien especializarte en seguridad, un área de la que apenas tienes leves recuerdos de tu etapa académica. Empiezas a investigar y resuelves que para empezar deberías afrontar las bases teóricas de la criptografía. Aquí puedes buscarte la vida tirando de bibliografía o quizás pensar en alguna universidad cercana o a distancia que lo imparta por un módico precio… o enterarte de que una tal Universidad de Stanford lo imparte gratis por internet en una plataforma llamada Coursera, con certificado en caso de que lo completes. ¿Interesante, verdad?

Este fenómeno, al que algunos llaman educación abierta, es con toda seguridad una de las manifestaciones más claras de que la educación está en su mayor etapa de cambio desde que se empezó a dar clase. Coursera es una de las plataformas que más atención está concitando, agregando cursos de un montón de universidades (entre ellas Stanford, Princeton, Duke y Toronto), pero no es la única, tenemos EdX (del MIT y Harvard) o Udacity (con un perfil mucho más claro hacia las ciencias de la computación).

Haciendo un curso con Coursera

El modelo habitual de curso consiste en un recorrido de varias semanas (entre 6 y 12 casi siempre), en las que el alumno tiene a su disposición las clases en vídeo (los que he visto están todos subtitulados) por parte del profesor que las imparte en la universidad. Adicionalmente hay tests para asentar los conocimientos, bibliografía recomendada para complementar, trabajos a entregar (con fecha estricta) y también dinámicas como la revisión del trabajo de compañeros.

El tiempo requerido lo suelen estimar en unas cinco horas semanales, aunque aquí depende del tiempo que uno emplee en compartir y aprender en los foros de cada curso, que suelen ser bastante interesantes. Todo ello sin olvidar el «código de honor» que uno firma al entrar, que consiste en declarar «no me voy a copiar de otros y no voy a fomentar que otros se copien de mí».

A los «viejos de internet», Coursera les recordará al OpenCourseWare del MIT en el plantemiento inicial de una gran universidad que comparte con todo el mundo sus contenidos. La gran diferencia viene en la confluencia de dos factores: la opción por el vídeo muy cercana al modelo Khan Academy y su estrategia de «darle la vuelta a la clase» que propician una experiencia mucho más rica y el momento en que tantas universidades están dispuestas a «probar» con el experimento de dar gratis parte de su valor.

El ¿modelo de negocio?

Hace unos meses, justo cuando anunciaban una inversión de 16 millones de dólares, los fundadores de Coursera reconocían lo obvio: de momento no han encontrado el negocio de dar cursos de un altísimo valor gratis a cientos de miles de personas.

De hecho hay varios actores en la cadena de valor cuyos incentivos e intereses difieren: las universidades que por un lado se promocionan y tienen una primera aproximación a miles de potenciales futuros clientes, los profesores que tendrán que trabajar más porque las plataformas demandan trabajo extra más allá de grabar los vídeos, las webs que agregan los cursos que ahora están en plena fase de expansión y captación de usuarios y los estudiantes, a los que a día de hoy la gratuidad viene muy bien.

¿Cómo se acabará convirtiendo en un modelo sostenible? En Nada es gratis se comentaban hace poco el efecto disruptor de este modelo abierto en la educación, pero a día de hoy pocas conclusiones se pueden sacar. Quizás itinerarios más elaborados de pago, quizás esperarán a ver la conversión en estudiantes tradicionales… que en todo caso sería negocio para la universidad pero no para la plataforma.

¿Adiós a la universidad? Los límites del modelo Coursera

Antes de hablar de adiós a la universidad y proclamar que Coursera y similares son el futuro, toca hablar de las limitaciones actuales del modelo. Dos son inherentes: por un lado no se capta el «know-how» (la red de contactos que uno se hace de compañeros de la universidad de Stanford no es la que uno consigue en calidad y cercanía en los foros de estos cursos) y la certificación que se obtiene no es comparable (casi todos los cursos vienen con un certificado sólo si se han completado y aprobado todas las actividades). A eso sumaría que la educación online exige una mayor fuerza de voluntad para evitar distracciones, hacerse un hábito y ser puntual con las entregas.

Dicho esto, sí que creo que la educación abierta tiene el potencial de cambiar muchas cosas. Una vez que el contenido de las mejores universidades del mundo está colgado gratis acompañado de una serie de mecanismos para afianzar el aprendizaje, la oferta del resto del ecosistema educativo no puede seguir igual.

Y esta es una reflexión que llegará tarde o temprano a las universidades privadas, escuelas de negocio y enseñanza superior pública, ¿qué valor pueden diferencial pueden dar en este nuevo escenario? El acceso al contenido y su explicación ya no podrá seguir siendo lo principal, ¿una guía para componer los cursos que el alumno necesite? ¿acceso a grandes profesionales que complementen e inspiren? ¿el trabajo uno a uno con el alumno en planteamientos prácticos y situaciones reales? ¿creación de red de alumnos? ¿la certificación real de conocimientos del usuario? (no creo que nadie aceptase la metodología de Coursera para certificar un médico o ingeniero de caminos)

En mi caso, Coursera y compañía producen un efecto agridulce, por un lado la maravilla de que internet sigue permitiendo cosas extraordinarias, como las que un curso de Stanford se esté impartiendo a cientos de miles de alumnos del mundo gratis y sin más barrera de entrada que el idioma y la conexión; por otro, ver tantos cursos magníficos a mi alcance y pensar que sólo podré aprovechar unos cuantos porque le faltan horas a mis días es tan desconsolador…