La exigencia de adquirir libros de texto

En Nada es gratis dan un repaso al estado actual de obligaciones y realidad del libro de texto en España.

Si el sistema no ha cambiado es porque sigue siendo conveniente. Conviene a muchos padres, para quienes es más fácil comprobar si su retoño se sabe los ríos de España, o la tabla del 9, que comprobar si sabe redactar, contar una historia, o pensar analíticamente. Conviene a muchos profesores porque les exime de pensar tareas distintas que estimulen al estudiante.

Conviene a los burócratas ministeriales, porque les permite controlar que el sistema es igual para todos (aunque los parámetros de igualdad sean artificiales).

Conviene a los políticos porque es la forma de asegurarse un cierto control sobre el sistema educativo. Y conviene a las editoriales porque les proporciona una subvención, sin someterse a los límites formales de las mismas, y un mercado cautivo con dedicados padres.

Es un tema que me preocupa cada vez más, de hecho por aquí debatimos que el libro de texto no debe ser digitalizado, debe ser transformado. Con las posibilidades tecnológicas que tenemos ahora mi impresión es que el camino de las editoriales es el de ofrecer un extraordinario valor añadido sobre las unidades didácticas que deben y pueden ser creadas y compartidas con facilidad; con la realidad que me estoy encontrando como ciudadano y padre es que estamos muy, pero que muy lejos, de esto.

¿Un iPad en cada pupitre de clase?

iPad Air

En Labor notes:

Los maestros dicen que el dinero podría ser gastado mejor en la reducción de grandes cheques por software y tecnología a las grandes corporaciones. Sospechan que el plan iPad es un caballo de Troya traído para aumentar la confianza en plan de estudios estandarizado y pruebas…

Los iPads cuestan 800 dólares cada uno, 200 más que el precio de la tienda ya que vienen preprogramados con materiales de Pearson y software de pruebas estandarizadas. Los dispositivos también pueden necesitar los teclados, un costo extra, para que sirvan a los estudiantes mayores. El distrito cuenta con contratos de tres años con Apple y Pearson, por lo que habrá otra ronda de costes para el distrito para reparar los dispositivos más allá de su garantía y actualizar el software.

El artículo describe bien los puntos de fricción: idoneidad del tipo de dispositivo, fijación en la herramienta y no en el modelo, no transformación del libro de texto, la homogeneización de la enseñanza, la pérdida de protagonismo del profesor, la administración del dispositivo en clase, la búsqueda de un papel para él en que aporte verdadero valor y, desde luego, una pequeña dosis de resistencia al cambio.