Libros electrónicos: dispositivos especializados

Sony Reader

Un componente imprescindible para saber qué puede suceder con el futuro del libro es el de los nuevos dispositivos especializados en libros electrónicos, creados ex-profeso para proporciona una buena experiencia de lectura. La lucha por erigirse en el instrumento de lectura preferido no es en absoluto baladí: quien controla el interfaz entre usuario y contenidos tiene muchas papeletas para erigirse en su proveedor de contenidos o, al menos, imponer las tecnologías que más le convengan.

La primera pregunta que cabe plantearse es ¿abrazarán los aficionados a la lectura estos cacharros en sustitución de los libros, con los que algunos mantienen una relación casi fetichista? A pesar de las ventajas evidentes de un lector de libros electrónicos (poder llevar encima cientos de libros, anotar, versiones en varios idiomas, servicios adicionales), creo que es sin duda el mayor escollo que tiene por delante la era de los libros electrónicos. Entiendo los argumentos «prácticos» de la propuesta, pero estamos hablando del objeto-símbolo de la cultura de los últimos siglos. No va a ser una resistencia débil.


La siguiente cuestión acerca de este tema es si será preferible leer los libros electrónicos desde dispositivos multipropósito (pdas, tablets, ultraportátiles, móviles de pantalla grande) o desde especializados. Los primeros aportan el no tener que llevar más que un cacharro, los segundos una experiencia mucho mejor en lo que a lectura se refiere. Probablemente para el lector ocasional la primera solución será suficiente, pero quien vaya a hacerlo durante muchas horas de forma habitual escogerá la segunda opción.

¿Qué propuestas hay sobre la mesa? Hay varios protagonistas claros: por un lado tenemos Sony Reader, por otro Amazon Kindle y tampoco habría que olvidarse del Cybook Gen3 o el Hanlin v3, todos basados en tinta electrónica y con una descripción a fondo en Mundo Geek. También tenemos la propuesta española de Papyre (reseñado en Atalaya, es una versión del Hanlin v3).

¿Qué pedirle a un dispositivo especializado en libros electrónicos? De entrada el soportar formatos abiertos (ya hablaremos de ellos) y buena calidad de lectura. Luego ya podemos detenernos en capacidad de almacenamiento y expansión, horas de autonomía, dimensiones…. De entre los propuestos tendría serias dudas, aunque probablemente lo haría por Cybook o Hanlin. A Kindle todos le hemos criticado mucho, falla en ser caro, feo, con DRM y cerrado, pero también es la lectura bajo demanda: el título que quieras, cuando quieras, desde donde quieras. Y en ella también está el futuro del libro.

Amazon Kindle y el futuro de la lectura

Amazon KindleHoy es el día de la presentación del Amazon Kindle, el lector de libros electrónicos de la tienda online más importante del planeta. El objetivo es convertirse en el «iPod de la lectura», emulando y ampliando la experiencia de la lectura. Kindle apuesta por tecnología de E-Ink (al igual que Sony Reader), tendrá conectividad inalámbrica (EVDO, 2.5G norteamericana), pesará 600 gramos y costará 400 dólares.

La conexión será una de las claves del dispositivo. La idea es que desde cualquier lugar puedas adquirir el libro que quieras y acceder a las revistas, periódicos y blogs a los que estás suscrito (ojo, servicio de pago el estar suscrito a blogs según Newsweek, algo que me ha sorprendido sobremanera). Además se podrá utilizar Google, la wikipedia o navegar siguiendo los enlaces de los mismos. Amazon Kindle podrá almacenar alrededor de 200 libros y tendrá una autonomía de nueve treinta horas. El precio por libro rondará los 10 dólares.

Como ya comentamos en «The Kindle, lector de libros electrónicos de Amazon«, utilizar un formato propietario con DRM (Mobipocket) y está por ver si admitirá otros estándares (Idpf, pdf…). Salvo ese factor, la estrategia de Amazon con Kindle sigue al pie de la letra la empleada por Apple en la música: acuerdos con las grandes editoriales, precio único para todos los libros, DRM en los ficheros comprados para controlar donde se reproducen y qué hacen los usuarios con ellos y un dispositivo que haga de interfaz entre el usuario y el contenido.

Amazon con Kindle no va a ser el iPod de la lectura. En la era del dispositivo multipróposito teléfono-cámara-reproductor de música-GPS, la baza de la empresa de Bezzos es que en calidad de lectura es muy importante estar especializado y disponer de una gran pantalla para emular le experiencia de leer un libro. Pero pagar estos precios, con libros bloqueados con DRM y sin saber todavía le cargo adicional por conexión no es una apuesta ganadora. Aún así, entiendo que la estrategia de Amazon es mover el sector, incentivar la cultura del libro electrónico y seguir siendo la tienda en internet para el mismo, aunque el dispositivo final lo sigan poniendo otros.

Cierto que es equivalente a cargar con un libro y que para cierto perfil de usuario llevar una biblioteca encima puede tener sentido, pero la mayor apuesta que ha puesto sobre la mesa este dispositivo es la lectura bajo demanda: el título que quieras, cuando quieras, desde donde quieras. Falla en ser caro, feo y en estar dirigido a un segmento de la población (de 30 años hacia arriba) que mantiene una relación fetichista con el libro como objeto-símbolo de la cultura. Para las venideras probablemente ya no sea así, el acceso a la información y la cultura lo habrán hecho más a través de una pantalla y quizás, para ellos, este dispositivo tenga todo el sentido.

También lo han comentado: Uberbin, Tecnorantes.

Actualización: Ya hay datos oficiales. Admite otros formatos (HTML, texto plano, JPG, PNG…), pero no PDF ni RTF. La conexión va incluida en el precio e viene con un diccionario Oxford. El resto de detalles, en Xataka.