Coldplay, top Last.fm y la escasez artificial

Coldplay en Last.fm top

Coldplay arrasa en el top 2008 de Last.fm, con varias canciones dentro de las diez más escuchadas y sólo ausentes de la primera posición en grupos por ser su último disco – «Viva la vida» – de 2007. Se puede consultar en last.fm (si estás identificado y usas la versión en castellano vas a tener que salir para hacerlo) y supone la constatación de dos hechos: uno es que, aunque el perfil de usuario de Last.fm tiene bastante mejor gusto que la mayoría de los responsables de radiofórmulas, nos encontramos ante listas muy discutibles; la otra es que a medio plazo tendremos un medidor fiable de lo que realmente escucha la gente, una vez superado el sesgo actual de Last.fm, y ese dato tendrá mucho más valor que «las ventas y los discos de oro».

Pero lo más importante de este top 2008 de Last.fm es que se intenta analizar con la lógica de la escasez de las listas de éxitos del siglo XX: una sola lista uniforme para todo el mundo. Este ranking tiene su gracia, para qué negarlo, pero lo más valioso de internet y de plataformas como Last.fm es que posibilitan que haya tantas listas como queramos, conformadas a partir de los grupos de usuarios que uno de ellos elige: a mí me interesa más el top 2008 de aquellos cuyo gusto musical valoro, crear una única lista en la que cambiemos la mediocridad de la radiofórmula por la de la «mayoría de los usuarios» supone perder la mayor riqueza que internet puede ofrecer. Se repite lo que comentamos sobre Sound Index y la tiranía de una sola lista de éxitos musicales en la red.

Por cierto, me gusta Coldplay (más al principio, cuando se centraban en ese estilo lastimero que tan bien se les da), así que en parte he contribuido con mis escuchas a su primera posición. De hecho su «Viva la vida» parece fuertemente inspirado.

Blip.fm, Pownce, Last.fm

blip.fm

Supongo que ya muchos conoceréis Blip.fm, un servicio que viene a ser un «Twitter musical», buscando la experiencia de «le pongo música a mis contactos». En una primera lectura podríamos identificarlo con Pownce, pero Blip.fm tiene una estrategia muy diferente respecto a como afrontar que los usuarios pasan el tiempo en unos sitios afianzados y que su Newsfeed ya está en otro lugar. Asimismo, resulta interesante compararlo con los otros grande de la música social y compartida en la red, como es Last.fm. Veamos:

  • Pownce se planeta como sustitución, su oferta es «deja Twitter o el servicio que utilices y pasa a usar el mío, que es más completo». Blip.fm apuesta por una aproximación menos agresiva, lo canción que compartas aparecerá en Twitter como un enlace, de forma que el centro de tus comunicaciones siga estando allí. Propone una barrera de adopción más liviana, pero también una mayor dependencia (si Twitter añade esa funcionalidad están KO) y un menor efecto red, no hay más valor en que mis contactos y yo usemos el mismo servicio si accedemos a él para mandar canciones a Twitter o Facebook (con el que no se integra todavía, algo que no entiendo cuando el público masivo está allí y no en Twitter).
  • Respecto a Last.fm, Furilo plantea una comparación curiosa «Lo que ha sido Twitter a los blogs, Blip.fm lo es a Last.fm», con la que no acabo de estar de acuerdo. El presunto problema de exceso de información de Last.fm no es tal porque la propuesta de valor está en el servicio que te ofrecen a partir ella, más que en observarla y analizarla. Blip.fm resuelve otro problema, enviar una canción a los contactos allá donde estén, pero cada canción hay que subirla (aunque puedes aprovechar las que ya están en el servicio, en eso es mucho mejor que Pownce y similar a iMeem) y las recomendaciones a partir de esta experiencia son mucho más flojas que las que da Last.fm. Por cierto, Blip.fm se integra muy bien con Last.fm, puedes añadir tu usuario en last y compartir la última canción que hayas escuchado.

Blip.fm acepta las reglas de los nuevos «river of news personales» que se construyen, apostando por seguir al usuario allí donde pase tiempo en una especie de broadcasting. La estrategia tiene sus fortalezas (mucha más viralidad, menor barrera de entrada) y sus puntos débiles. Lo más interesante de Blip.fm es que acerca la experiencia de compartir al instante lo que estoy escuchando en este momento, pinchar en mi reproductor musical, que podría ser web como iMeem o local, y decidir a quién se lo mando y que este acceda en ese instante desde la web, el móvil o su aplicación local. Queda lejos, pero a buen seguro que llegará algo así antes de lo que pensamos.

Por cierto, en Blip.fm soy antonello.

MySpace Music

Myspace Miqui

Para hablar de música online y de los futuros modelos de negocio alrededor de ella, hay que tener un ojo atento a lo que hace Myspace, que acaba de lanzar MySpace Music. Lo que aporta esta nueva sección es la posibilidad de escuchar gratis en streaming un catálogo de varios millones de canciones de las grandes discográficas. Si hasta ahora MySpace era un sitio que los pequeños grupos utilizaban para su promoción compariendo sus canciones, ahora también entra en el club de la música bajo demanda en streaming gratis y con el repertorio de las grandes discográficas (en Estados Unidos al menos, nada que un proxy no pueda arreglar).

Como el resto de la plataforma, MySpace Music deja mucho que desear en cuanto a usabilidad. Crear una playlist o añadir canciones al propio perfil – dos de las funcionalidades estella de la nueva sección – resulta obtuso y estropean la experiencia al interrumpir la reproducción actual. Además son difíciles de compartir, no podemos integrarlas en otros sitios fuera de MySpace y el buscador resulta pobre. MySpace Music no va a impresionar a quien haya disfrutado de otros servicios similares, pero los usuarios habituales de MySpace no van a encontrar que desentone con el resto del sitio. El paso siguiente es vender entradas para conciertos y merchandising.

Como están haciendo otros – iMeem, Yes.fm, Last.fm o Finetune – la idea de MySpace Music es ofrecer la experiencia de «di que canción quieres escuchar y, si existe, te la ofrezco en streaming». Adicionalmente se permite descarga de pago (repertorio de las grandes discográficas, como banda podemos seguir ofreciendola gratis), en Mp3 y sin DRM.

Probablemente parte del negocio estará en la publicidad dentro de los streamings, aunque lo más interesante es que las discográficas poseen el 40% de MySpace Music (Bits NYT) y aplican descuentos en los «royaltis». Esto abre una nueva perspectiva que nos ayuda a comprender por qué insisten en estrangular a las demás radios online, quieren potenciar servicios en los que ellos tengan parte de la propiedad. En este escenario ¿Qué posibildiades tienen nuevos actores como Yes.fm, a los que es casi imposible ofrecer un servicio de música gratis como el de MySpace Music por lo que le cobran las discográficas? Tal vez lo que tenga sentido es la huida hacia delante que emprendió Last.fm pagando directamente al músico.

Yes.fm, servicios y modelo alrededor de la música

Logo de Yes.fm

Yes.fm va a ser uno de los lanzamientos estrella de esta temporada en la internet española. Lo tiene todo para que se vaya a hablar mucho de ella, un servicio de música con un modelo de negocio novedoso, que se hayan embarcado las grandes cuatro discográficas (además de muchas independientes) y el sello de la SGAE a pie de web. ¿Las claves de Yes.fm? Acceso a la música gratis en streaming, bajo demanda pero con limitaciones, con un catálogo muy completo (centrado sobre todo en música española) y un montón de servicios a partir de esta base, incluida una cuenta especial por suscripción de pago que elimina las restricciones. De momento está en beta cerrada (su lanzamiento será el próximo día 10), pero con lo que nos gustan las propuestas de música online, había que probarlo.

Lo primero que nos encontramos en Yes.fm es la posibilidad de buscar artistas, canciones o estilos y de oír la música que queramos… hasta cierto punto. Con la cuenta gratuita de Yes.fm hay límites en las veces que podremos hacer esto, a partir de un punto solo se podrán oír 30 segundos de cada tema. Si se limitase a esto, Yes.fm sería realmente muy aburrido, pero tienen también la opción de crear y escuchar «playlists» que dan bastante juego. Aunque también tienen sus limitaciones si nos queremos mantener dentro de lo gratuito (no se puedan saltar canciones más de x veces por hora, no es posible poner más de cuatro canciones de un mismo artista en la playlist, debe tener una duración mínima para que no sirva para saltarse otras limitaciones), permiten que los usuarios puedan escuchar las creadas por la propia Yes.fm o por un amigo. No podremos escuchar lo que queramos en cada momento gratis, pero sí se podrá jugar a «DJ de los colegas», que da mucho juego (en ese mercado tenemos propuestas como Deezer o FineTune).

Los Planetas Yes.fm

Todas las restricciones desaparecen si te haces VIP, algo que costará 9.80 euros al mes. Pago por suscripción que permite acceder al catálogo completo, escuchar las canciones que uno quiera, cuando quiera y crear tus playlists sin limitaciones de temas por artista o disco.

¿Aporta suficiente valor Yes.fm para cosechar usuarios de pago? En los modelos «freemium» (gratis lo básico, de pago funcionalidades extra) es complicado encontrar el equilibrio entre lo que dar de entrada sin cobrar y el valor que se añade a posteriori. El peligro es tanto ofrecer demasiado poco como para que sea utilizado, como pasarse de frenada y que lo extra aporte tan poco que nadie pase por caja. Cobrar por música es complicado en España y Yes.fm tiene pinta de ser demasiado limitado en la versión gratis, probablemente debido a las exigencias de las grandes discográficas y sus grandes comisiones. Otra ausencia destacable es la imposibilidad de exportar el player, para llevar las playlists fuera de su web.

Como usuario de pago de Last.fm, estoy convencido de que hay un espacio para que modelos de gratis con publicidad y servicios extra de pago funcionen alrededor de la música. ¿Es Yes.fm una propuesta lo suficientemente atractiva como para ello? De entrada lo veo muy complicado, hay muchas ofertas con música gratis (desde Last.fm a cosas como Imeem o el mísmisimo Youtube), y además creo que el mayor valor lo puede dar en movilidad: encender el teléfono móvil, conectarme y escuchar la canción que quiera, desde donde quiera y cuando quiera. Claro que si por un lado las discográficas aprietan a Yes.fm con lo que puede permitir al usuario gratuito, por el otro las operadoras y sus caras conexiones hacen imposible este escenario a corto plazo. Esperando a ver la primera versión terminada, mi impresión es que a corto plazo Yes.fm lo tiene complicado, pero que a medio y largo puede conseguir posicionarse muy bien de cara a nuevos escenarios que se presumen muy rentables (publicidad en la radio online, servicios de valor añadido extras por los que cobrar) si consigue congregar una comunidad importante.

Lo dicho, Yes.fm va a ser uno de los lanzamientos de la temporada. De momento está en beta cerrada, su apertura está programada para el próximo 10 de Septiembre. Hasta entonces es probable que afinen muchas cosas (de hecho falta bastante catálogo independiente todavía, Russian Red, Punsetes, Chinarro…) y a buen seguro que esto es sólo un comienzo, en el horizonte muchas posibilidades están abiertas: nuevas vías de ingresos (venta de canciones, más servicios para usuarios de pago), el desafío de ser accesible en movilidad y alguna que otra sorpresa que preparan. Yes.fm tiene muy buena pinta y un espíritu renovador, si les dejan, van a tener mucho que decir en el negocio de la música online en España.

Swingtown y su grupo de Last.fm

Swingtown CBS

Los aficionados a las series tal vez conozcan Swingtown, una de las últimas apuestas de la CBS que no está nada mal. Vaya Tele y Espoiler explican el argumento, pero el motivo de que escriba sorbe Swingtown en el blog es porque tienen un grupo en Last.fm, que promocionan durante los capítulos.

Es algo que también destacó Víctor y que Jesu me ha recordado por correo. Partiendo de que el propietario de la cadena de televisión y de Last.fm es el mismo – la CBS – se entiende que intente potenciar ambos productos, pero el ejemplo creo que también apunta a futuras experiencias de integración entre internet y la televisión. No sólo poder escuchar la música de la serie, el potencial para vender productos y crear comunidad de una serie como Swingtown es muy alto: aficionados a la moda, a la música o nostálgicos de los 70 como un público que se puede convocar desde una serie de televisión. En España es conocida la experiencia de Muchachada Nui, una apuesta por contenidos en tv y en internet simultáneamente.

Claro que hace falta tecnología para llegar a escenarios en los que podamos comprar productos que aparecen en la serie, investigar localizaciones o acceder a extras desde la propia pantalla. De momento, eso sí, sólo es un lugar desde donde escuchar las canciones de la serie bajo demanda. Ya podría la HBO hacer lo mismo con Los Soprano.

Rockola, más radio personalizada

Rockola

Rockola.fm es un nuevo proyecto de «escucha de música personalizada por internet» que, como usuario adicto de Last.fm, tenía ganas de probar para ver qué ofrece de nuevo. Y la verdad es que me he encontrado con un puñado de ideas interesantes y un servicio bien planteado en este sector tan activo de las radios personalizadas por internet y las recomendaciones.

Lo primero que te ofrece Rockola.fm es un streaming de música que puedes configurar a partir del «estado de ánimo», la década y el idioma de las canciones. En este punto asistimos a dos aciertos, ligar la personalización de la radio a lo emocional (en la línea de musicovery, todo hay que decirlo) y ofrecerlo a todo el mundo sin pedir registro, aspecto este que muchos servicios se empeñan en obviar dibujando una barrera de entrada que les hace perder usuarios. Una vez que llevas un rato jugando con Rockola.fm, es más probable que te entren ganas de aprovechar las opciones de personalización (guardar emisoras, que aprenda de mis valoraciones, contactos).

Claro que la propuesta de Rockola.fm tiene aspectos muy mejorables. Aunque ofrece emisoras a partir de un artista o tag como en last.fm, en el resto tenemos su empeño por emitir a «la cabeza de la larga cola de éxitos musicales», grupos habituales de las listas de las radiofórmulas que suenan cada vez que uno escoge estado emocional y década. Esto nos lleva al gran problema de Rockola.fm: demanda más trabajo por parte del usuario para ser realmente una «radio personal»; si Last.fm lo dejas corriendo en el equipo y «aprende», Rockola.fm exige ir puntuando cada canción para personalizar la experiencia. Es por ello que la experiencia con Rockola.fm quede lastrada por el hecho de que comienza ofreciendo una selección musical muy genérica que hay que depurar, con gran trabajo por parte del usuario. Tenemos la opción de empezar con radios a partir de nuestros grupos preferidos, claro, pero la primera opción que se nos presenta, «el configurador emocional», difícilmente nos va a satisfacer si no tenemos un perfil «radiofórmula».

En todo caso, un servicio que está empezando y al que merece la pena echarle un vistazo.

Last fm se renueva

Nuevo last fm

Si tuviese que quedarme sólo con dos servicios de la llamada «Web 2.0», me decantaría sin duda por Last FM y por Flickr. El primero es una debilidad personal desde 2003 (véanse los artículos en Error500 sobre Last fm) y esta semana se ha presentado con rediseño y nuevas funcionalidades para todos los usuarios. Lo cierto es que la versión que lanzaron en beta para los usuarios de pago resultaba bastante decepcionante – con muchas ideas tomadas de Facebook – por lo que el feedback debe haberles convencido de su error, al final tenemos un Last.fm renovado con mucho sentido.

Más que entrar en detalle de lo nuevo en Last.fm, os recomiendo echar un vistazo al sitio, así como al post en el blog oficial y los análisis en Ars Technica o Hipersónica. Como siempre, hay parte de los usuarios contrarios al cambio, pero hace bien Last.fm en no caer en el síndrome Hotmail: quedarse con un interfaz obsoleta por no molestar a los usuarios de siempre.

Quizás lo más interesante es ver en qué se ha convertido Last.fm al pasar los años: un servicio gratuito, donde compartir gustos musicales y obtener recomendaciones – tanto a partir del crowdsourcing como de la red social que construyamos en él – además de poder escuchar y adquirir música y estar al tanto de la agenda de conciertos. Resumiendo: una experiencia personal, completa y social alrededor de la música, que propone nuevos modelos de negocio para la música gratis y que tendrá un nuevo paso revolucionario cuando se generalice su uso en el teléfono móvil.

Flickr, Last.fm y Youtube para comercializar contenidos

Last.fm Youtube

De sistema de publicación a ser también sistema de comercialización de contenidos generados por los usuarios. La tendencia en los servicios más populares de la «Web 2.0» es no sólo servir para hospedar y compartir obras de los usuarios, sino también abrir una vía para que estos puedan empezar a generar ingresos a partir de ellas. Repasando los últimos movimientos tenemos que:

  • Last FM pagando al músico, con un modelo de negocio basado en la suscripción a la radio personal y la publicidad. Es un modelo pensado para músicos sin discográfica que posean los derechos de explotación de sus obras.
  • Flickr y Getty Images suman fuerzas: una de las mayores agencias de fotografías de stock y noticias creará un repositorio a partir de obras almacenadas en Flickr. Los usuarios que accedan a que sus fotos estén en Getty Images accederán a ingresos gracias a ello.
  • Youtube, que los usuarios vendan directamente publicidad. Probablemente el caso menos claro, en Google todavía no han conseguido habilitar el sistema para crear un escenario en el que todos ganen alrededor de Youtube, que sigue con problemas para hacer dinero, pero que da pasos hacia ser una plataforma de comercialización de contenidos a su vez.

Las tres propuestas se caracterizan por no haber inventado nada (ya hay otros muchos servicios que ofrecen comercializar contenidos a los usuarios) y por una dificultad inseparable de su filosofía: el control sobre la autoría de la obra. Que quien ha subido una foto a Flickr sea su verdadero autor, que el grupo sea el propietario de los derechos de las canciones que sube a Last.fm, los consabidos problemas de vídeos con derechos de autor en Youtube… este es el principal problema para montar sistemas que escalen en sitios con contenidos de los usuarios y no hay una solución fácil para ello. Y, mientras no se resuelva, parece difícil que la comercialización de obras de los usuarios sea el gran negocio que todos esperamos porque, en el sector de contenidos, siempre hay que encontrar una fórmula en que todos ganen: autores, plataforma y usuarios.

Last Fm pagando directamente al músico

Last.fmLast fm puede medir cuanto se escucha cada canción en su servicio y, por lo tanto, lo razonable es que los royaltis se paguen en función de esa variable. Este esquema tan lógico es que han puesto en marcha (blog oficial, gracias por recordármelo Marc): si eres músico, sube directamente tus canciones a nuestro sistema y entra en el fascinante mundo de la desintermediación. Como apunta César sólo es aplicable a nuevos músicos que posean los derechos sobre sus obras.

Ya no hablamos de esquemas del tipo «sube tu música gratis a la red para promocionarte», Last.fm cierra un circulo virtuoso, un negocio con música gratis (tanto en su estupenda radio personalizada como bajo demanda del usuario) que acaba produciendo ingresos en los músicos sin necesidad de discográfica o gestora de derechos de turno insultando, demandando o queriendo adulterar la red para mantener su modelo de negocio.

¿Van a ganar mucho los músicos que se acojan a esta iniciativa? Pues el número de reproducciones dependerá de muchas cosas, pero sobre todo de que los usuarios los valoren, recomienden y elijan. Los ingresos por cada vez que suena la canción no son muy allá (de hecho son bastante flojos, lastfm.com), aunque las cuentas correctas habría que hacerlas comparando lo que cobran los artitas de la radio convencional, descontando intermediarios. Y todo ello bajo el paraguas de la CBS, que a muchos nos escamaba el hacia donde quería redirigir nuestro servicio preferido y que, en este paso, acierta con el camino emprendido.

Vídeos musicales en Youtube a partir de Last.fm

Last.fm Youtube

¿Qué música poner cuando uno tiene amigos invitados en casa? Hasta ahora las soluciones que he empleado – básicamente reproducir un montón de carpetas con música MP3 en el ordenador – han adolecido de dos limitaciones: nada de imagen (aunque a muchos les molesta la tele encendida, con vídeos musicales tampoco roba mucha atención) y requerir bastante supervisión manual ante las quejas continuadas por mis gustos musicales.

Ante eso barajaba dos opciones. Una era la «radio por artista» en Last.fm y la otra era utilizar MyStrands para lograr algo similar con vídeos. Ahora he encontrado un par de opciones para unir la experiencia de selección por Last.fm y visualización de los vídeos musicales desde Youtube. Una es Music TV Goodness (vía Mangas Verdes, Hipersónica), que funciona bastante bien y otra es ilmv, que me ha dado más errores.

La gracia de ambos – y la de MyStrands – es poder pinchar vídeos musicales desde Youtube controlando hasta cierto punto el tipo de música que sale. El mayor problema es que en Youtube la calidad de algunas grabaciones – sobre todo directos – es bastante floja, pero creo que apuntan a un par de cosas interesantes: tener internet en la tele del salón va a transformar cómo consumimos muchos contenidos y los motores de recomendación personalizados aportan mucho valor a los mismos.