La lectura (alguna) se desplaza al tablet

Ipad Kindle lectura

Interesantes datos los de la encuesta de ChangeWave sobre libros electrónicos y lectura en dispositivos especializados y no especializados, centrado en las dos estrellas de cada sector: Kindle y iPad. Las conclusiones es que deberíamos considerar el iPad como un lector (aunque sea una máquina multipropósito) porque realmente muchos de sus dueños lo utilizan como tal (76%) y que, partiendo de eso, le estaría comiendo mucho mercado a Kindle, a pesar de las bajadas de precios de Amazon. A eso hay que añadir que el área de los periódicos y las revistas está ya conquistado por el tablet.

A estos números creo que le falta también un enfoque cuantitativo, un dato interesante es qué dispositivo van a comprar aquellos que adquieren más de 15 libros al año, puesto que son los que van a justificar la apuesta de Amazon. En todo caso, una segunda derivada sería saber qué aplicación se está usando para comprar libros en iPad, si es la de Kindle tampoco es un mal escenario para la librería. Por último, creo que esto nos lleva a un 2011 en el que necesariamente Amazon se moverá mucho alrededor de Android, yo no descartaría para nada un tablet propio basado en este sistema.

Kindle: la bajada de precios funciona y la venta de libros electrónicos, también

Kindle 2 de frente

Dos datos para tomar el pulso a la salud del Kindle: en Octubre han vendido más lectores que en todo el último trimestre de 2009 y durante los últimos 30 días han vendido más libros electrónicos que de papel para los top 10, 25, 100, 1,000 más vendidos. Viendo estos número, parece que la doble estrategia de Amazon – estar en cada dispositivo y ofrecer el lector por debajo de 150 euros – les está funcionando muy bien para combatir la tendencia hacia el dispositivo multipropósito tipo tablet.

Más información en Market Watch

Relacionado: El crecimiento de las ventas de libros electrónicos, imparable.

Kindle permitirá el préstamos de libros… si el editor quiere

Amazon Kindle

Por aquí ya hemos discutido varias veces sobre lo que supone comprar un libro en Kindle, realmente no estamos «comprando», estamos obteniendo ciertos permisos de lectura que nos pueden ser retirados. Esto ya nos lleva a una situación conocida en otras industrias que apostaron por el DRM, la copia gratuita que se descargan en P2P o el megaupload de turno ofrecer muchas más posibilidades (leer en cualquier dispositivo, prestarla), que el libro digital que están comprando en Kindle a precio de libro físico.

Ahora en Amazon anuncian que los usuarios de Kindle se podrán prestar libros durante 14 días, si el editor de la obra da su consentimiento. Es algo que ya incorporan otros sistemas de DRM (por ejemplo, el Nook que comentamos cuando lo del «Formato EPUB como ventaja competitiva en los libros electrónicos«), lo que supone un paso para que en una misma casa o grupo de amigos querer leer la misma obra no implique tener que comprar más de una vez. En todo caso, hay un debate pendiente respecto al libro digital y no es otro que el de si los usuarios tolerarán mejor el DRM que en la música por la diferente forma en que se consumen contenidos.

Kindle Singles, ¿Amazon más cerca de ser una editorial?

Kindle 2 de frente

Amazon anuncia que pondrá en marcha «Kindle Singles«, textos a la venta para su lector que no tienen longitud suficiente para constituir un libro. La idea es que estén entre las 10000 y las 30000 palabras – entre 30 y 90 páginas – siendo más extensos que un reportaje de periódico o revista, pero menos que una novela. Kindle Singles al final ataca dos frentes que tiene abiertos Amazon en el libro electrónico: formatos diferentes a los que la industria del libro ha dado cobertura tradicionalmente y configurar un escaparate mejor para escritores sin pasar por una editorial. Dentro de este esquema pueden encajar perfectamente investigadores, docentes, historiadores… un paso más en presentarse como un gran editor global.

Relacionado: Las librerías ante el destino de los videoclubs y las tiendas de discos

Kindle en la web

Kindle para la web permite integrar capítulos de ejemplo de libros en Amazon para ser integrados y leídos en webs de terceros. Al final es un modelo similar a Scribd, pero con el control completo de la experiencia por parte de Amazon y con su sistema de referidos por ventas desencadenadas en los soportes. Con este paso, Kindle empieza su recorrido en la web, donde lejos de su plataforma, partía Google Books con mucho recorrido de ventaja por su integración en el buscador y permitir este tipo de funcionalidades. Como siguiente paso veremos si se plantean opciones de lecturas de libros completas a través del navegador.

Por cierto, como libro integrado os dejo con un capítulo de «Good Calories, Bad Calories», de Gary Taubes. Está en mis pendientes ahora que llevo una temporada leyendo mucho sobre nutrición.

Kindle entre la lectura o el todo es posible en digital

Kindle 2 de frente
Tengo que reconocer que la noticia de que Amazon permite vídeo y audio en los libros a través de la versión de Kindle para iPhone y iPad ha conseguido que torciera el gesto. Si bien mantienen el lector de libros especializado sólo para libros digitales «no enriquecidos», este paso en las aplicaciones en dispositivos de terceros augura que más pronto que tarde se habrán rendido ante el usuario multimedia y multitarea.

Sin la limitación del papel es razonable que los creadores empiecen a experimentar con todas las posibilidades del formato – vídeos, hiperenlaces, audio, juegos – dando lugar a nuevos formatos híbridos que compitan con el concepto de libro tradicional. También es cierto que nada impide que elijamos obras de «sólo texto» como creadores y como lectores, pero el hecho de que quien había hecho suya la bandera de la «experiencia de lectura» ahora replantee el enfoque, no deja de resultarme desasosegante.

Relacionado: Los detectives salvajes en el Kindle

El lector de libros electrónico por debajo de los 150 euros

Nook el libro electrónico

La salida de una nueva versión de Nook en Estados Unidos ha empujado la guerra de precios en los lectores de libros electrónicos. Si el dispositivo de Barnes & Noble se ofrece sin 3G (aunque con Wifi) por un precio que al cambio serían unos 120 euros, Amazon ha respondido situando el Kindle en los 150. Ya había dispositivos basados en tinta electrónica que rondaban estos precios, pero ninguno del nivel de Nook o Kindle.

Una primera lectura apuntaría a que la esperada bajada de precios que podría popularizar los lectores de libros electrónicos se está produciendo gracias a la competencia; aunque también hay otra posible interpretación: el éxito del iPad ha empezado a sembrar dudas y a estrangular las ventas de dispositivos especializados sólo en la lectura, por lo que los principales fabricantes necesitan darle salida a sus actuales modelos.

Relacionado: El lector de libros electrónicos frente al usuario multitarea y multimedia

El lector de libros electrónicos frente al usuario multitarea y multimedia

Leqtor libro electrónico

Si fuésemos un fabricante de libros electrónicos ¿por qué apostaríamos? ¿Por mantener la línea de un dispositivo especializado que sirve para leer y poco más? ¿O haríamos caso de los cantos de sirena que emanan de la nueva oleada de tablets y su propuesta plagada de aplicaciones, juegos y elementos multimedia? ¿Llenaríamos nuestro lector de clientes de Twitter, juegos casuales y pantalla a color para ver vídeos de Youtube? A la ya habitual discusión entre si es preferible un dispositivo especializado que sea el mejor en una disciplina u otro multipropósito que abarque varias sin ser el mejor en ninguna, se añade en el caso de los libros electrónicos la sombra de la duda sobre cómo se van a consumir los contenidos en el futuro.

Y aquí creo que puede estar parte del valor de un lector de libros electrónicos, su uso como dispositivo que aísla la experiencia de leer de cualquier otra. Se puede leer desde muchos dispositivos: un tablet, desde un móvil, desde el ordenador… pero la apuesta de los libros electrónicos es la de replicar la experiencia del libro, un acto de concentración completa en una obra que requiere de un desarrollo largo y más o menos complejo. Es una experiencia bien distinta de como se consumen contenidos en la web y las formas de conocimiento asociadas a los mismos: mutitarea, con varias pestañas abiertas, interrupciones por el correo, el Twitter o la mensajería instantánea, saltando del texto al vídeo, necesariamente más corta y directa. ¿Es eso en lo que se deben convertir los lectores de libros electrónicos? Los últimos apuntan a posiciones poco claras, el futuro Papyre Alex viene con Android, mientras que Kindle anunció soporte para aplicaciones de terceros y una tímida integración con Facebook y Twitter para compartir fragmentos, no para actualizar el estado mientras se lee.

Mi uso actual del libro electrónico convierte sus limitaciones en virtud, no quiero un dispositivo de este tipo para navegar, redes sociales o ver vídeos, lo encuentro interesante precisamente para aislarme del ritmo de la web y poder concentrarme durante un tiempo continuado en una sola obra que desarrolle tramas y argumentos más o menos complejos. Lo que se ha venido llamando leer. Y mientras navego, uso intensivo de Instapaper y también de Calibre para luego llevar los artículos que lo precisen al lector. Eso sí, ya doy por descontado que tenderá a ser una posición minoritaria, que el futuro es de los dispositivos multiproposito y multimedia, como tiende a ser el individuo medio (si se me permite esta expresión). ¿Se lee peor allí? Hay posiciones divergentes, desde quienes abominan de la lectura en un tablet, hasta los que ya lo hacen en el móvil y análisis como los de PJorge y Celaya sobre lectura en el iPad. También merece la pena echar un vistazo a la opinión de César Cordero, que comparte un vídeo… bueno, tragicómico diría yo.

Relacionado: Kindle en el iPad y en cada dispositivo

Kindle en el iPad y en cada dispositivo

Kindle para iPad

Amazon sigue con la estrategia de tener un cliente para leer Kindle desde casi cualquier dispositivo. Versiones para ordenador personal (Windows, Mac), pero también para el teléfono móvil (aplicación para iPhone, se rumorea cliente para Android pronto), algo que cubre varios objetivos: por un lado poder leer los libros comprados en Kindle desde cualquier lugar con conexión sin necesidad de tener el lector de libros electrónicos; por otro, transmitir menos sensación de cliente cautivo, aunque en el futuro prefiramos otro lector, podremos seguir accediendo a nuestra biblioteca.

De momento todas las versiones de Kindle en dispositivos no especializados son de «lectura», no permiten comprar nuevos libros… algo que probablemente esté en los planes de Amazon. Por eso es interesante que enseñen Kindle para iPad (Engadget), porque ahí van a sufrir en sus carnes lo que significa un dispositivo controlado por su fabricante, Apple, que no va a permitir «funcionalidades duplicadas»: otra tienda alternativa a iTunes. El tener una versión les puede permitir que sus actuales usuarios que compren un iPad no tengan razones para cambiar de proveedor de contenidos, pero para los nuevos, el dominio de Apple del dispositivo hará que todos los que quieran hacer negocio pasen por caja.

Relacionado: Los detectives salvajes en el Kindle.

La difícil economía del libro electrónico

Kindle 2 de frente

Esclarecedor artículo en Tbiresearch sobre cuánto dinero está perdiendo Amazon cada vez que vende un libro electrónico: dos dólares por cada vez que alguien compra un libro. Mientras Kindle es un éxito de ventas, la creación de un mercado de contenidos para el mismo le está saliendo algo cara a Amazon, que se encuentra un escenario complicado a corto plazo:

  • Los editores no bajan precios de momento, preocupados además de «canibalizar» el negocio de los libros físicos, en los que tienen más margen.
  • Por otro lado los lectores demandan precios más bajos por un producto – el libro electrónico – por el que están dispuestos a pagar menos. Esto obliga a Amazon a vender por debajo de precio de coste para levantar la demanda.
  • A medio / largo plazo, dicha demanda acabará siendo determinante – es la tesis del artículo – para que los editores acaben rebajando precio – menos margen – bajo la promesa de mayor volumen de ventas. Y en ese escenario comenzaría el gran negocio para Amazon como intermediario.

Ahora que en España está por ver quién se va a llevar el gato al agua para montar la gran tienda de libros electrónicos por internet, ¿van a necesitar un intermediario tecnológico a medio plazo? La filosofía de Kindle apunta en esa dirección: sólo Amazon puede vender libros con DRM – algo que los editores van a exigir – para él. Ergo, ahí tenemos la gran motivación para perder dinero durante unos años, hacer crecer el mercado de usuarios hasta hacer su intermediación imprescindible si se les quiere vender. Nada que echar un vistazo atrás a la historia de Apple y iTunes no hubiese anticipado.

Relacionado: Amazon Kindle y el futuro de la lectura, Amazon ya envía el Kindle a España.