House of Cards: Netflix hacia HBO

House of cards

House of Cards es la primera gran producción de Netflix «a lo HBO», adaptación de una serie británica que, tras su primer capítulo, está cosechando muy buenas críticas.

Servidor todavía no ha podido degustarla – ni vía descarga ni vía Netflix con un VPN – pero me ha interesado mucho el movimiento. Por un lado tenemos «los economics» con unos costes estimados de 100 millones de dólares por las dos temporadas previstas, Netflix necesitaría captar 520,834 nuevos clientes de su suscripción por ocho dólares al mes.

No parece muy claro que lo consigan, pero quizás para ellos tiene una motivación de diferenciación de modelo respecto al cable y respecto a la propia HBO: no sólo Netflex es barato sino que además tiene un contenido «aspiracional» en exclusiva.

En todo caso, si siguen como hasta ahora – sin ofrecer datos de consumo de contenidos en su servicio – nos quedaremos con la duda sobre la aceptación dentro de Netflix de esta House of Cards. No deja de ser curioso que con el medio que con más exactitud se puede medir, nos quedemos a oscuras en cuanto a audiencias (y sí, podrá haber cifras de panel de Nielsen o similar, pero pudiendo medir con exactitud no deja de ser chanante)

PS: un aspecto de los números que sería interesante saber es cuánto consiguen amortizar con la venta de derechos internacionales. Por ejemplo, llegará a España con Canal + este mes

Smart TV incorpora Digital +: los nuevos intermediarios se van afianzando

Open Screen Project

Entre las apuestas a actuar como interfaz entre los usuarios y los contenidos en la convergencia entre televisión e internet quizás deberíamos haber prestado más atención a proyectos como Smart TV que a otros – de momento fallidos – como Google TV. El caso es que desde Samsung presumen de buenas ventas – para algo son con LG quienes se están comiendo el mercado de ventas de televisiones – y ahora también de acuerdos como que han cerrado con Digital +. En una primera fase aporta valor a los que ya son clientes de la plataforma de pago de Prisa, que pueden acceder a su contenido sin tener que salir de Smart TV, pero en posteriores ya anticipan que permitirán comprar contenidos de Digital + incluso a quienes no son suscriptores.

Creo que es interesante leer la noticia desde el análisis que hacía Eudald Domenech de Inouttv: quienes son capaces de hacer una buena experiencia en la convergencia de internet y la televisión tienen una gran posibilidad de hacer negocio con los contenidos. Así hemos pasado de plataformas de pago que lo podían ser en virtud de licencias gubernamentales, otras que se apalancaban en el control de la red (tipo Imagenio) y ahora tenemos un tercer tipo, aquellas que se basan en dar acceso a una gran variedad de fuentes de contenidos a través de la red. Lo más interesante es que los Digital + y compañía empiezan a ver como empiezan a ser relevantes y como les intermedian, hasta el punto de buscar la presencia allí aunque tengan que competir con una muy amplia oferta de contenidos gratis y de pago.

Relacionado: Los nuevos intermediarios en la televisión y el cine por internet. Tendencia 2010

Google con el síndrome de demasiados frentes abiertos

En su camino a la identificación con Microsoft, Google comienza a sufrir el síndrome de los «demasiados frentes abiertos». Entrada en muchos mercados con la exigencia autoimpuesta de que no pueden perder ningún tren con un mínimo de posibilidades de convertirse en un gran negocio alrededor de la tecnología. Azuzados tal vez por quedarse atrás en «lo social en internet» y por éxitos como el de Android, empieza a hacerse evidente la falta de foco y apuesta seria en varios frentes. Google TV es un ejemplo, ahora mismo se devuelven más que los que se compran, haciendo patente que buscar no es para la tele

En estos casos, queda la estrategia de Microsoft – seguir iterando en distintas versiones hasta hacerse un hueco a base de aprender y de tener el músculo financiero necesario para aguantar – o centrarse en lo que realmente es estratégico para la compañía. Y no me extrañaría nada que los Chromebooks sean los siguientes en evidenciar este síndrome

Con Eudald Domenech de InOutTv sobre Netflix, televisión e internet

Ando probando el Mediacenter 4g de InOutTv (más adelante impresiones en artículo aparte), pero lo más interesante ha sido conocer y poder charlar con Eudald Domench, emprendedor histórico del internet hispano (Telépolis), fundador y CEO de InOutTv y además bloguea de vez en cuando.

La entrevista la estamos publicado en Xataka, la primera entrega ha visto la luz hoy: «Netflix a un año vista en España, estamos negociando con ellos». Entrevista a Eduald Domenech de InOutTv, primera parte

Actualización: Eduald Domenech responde a la segunda parte de la entrevista

Hulu Plus, un modelo de televisión por internet

Hulu

Hulu ha dado el salto esperado al pago con el anuncio de Hulu Plus, un servicio de suscripción de diez dólares mensuales. La propuesta de valor de Hulu Plus no se basará en quitar la publicidad – que seguirá estando presente – sino en ofrecer más contenidos (las temporadas completas), con más calidad (en alta definición) y para cualquier dispositivo, desde las consolas de salón hasta el móvil, los tablets o los televisores con acceso a la red. Como hasta ahora, sólo para Estados Unidos.

Lo más interesante de Hulu Plus va a ser constatar el valor percibido por el usuario en lo que a contenidos se refiere. A favor de Hulu está su funcionamiento genial, la aproximación de la experiencia del vídeo online a lo que ha sido siempre la televisión (hacer click y listo, sin complicaciones de buscar, encontrar, comprobar, buscar subtítulos, etc…) y, ahora, la alta definición y el acceso desde muchos dispositivos. Entre ellos están las consolas, que son quienes realmente van a ser capaces de acercarlo donde puede aportar más valor, el televisor del salón de casa. En cualquier caso, la industria parece caminar segura con Hulu, sin necesidad de nuevos intermediarios que se lleven parte del negocio y afinando poco a poco el equilibrio entre ingresos y experiencia del usuario.

En PAid Content añaden una interesante entrevista a Jason Kilar, CEO de Hulu.

Navegar por internet mientras se ve la televisión: tendencia imparable

Open Screen Project

Cerca del 60% de la población estadounidense ha navegado por internet mientras veía la televisión al menos una vez en el último mes, con más de tres horas de media durante ese período, lo que pone un incremento del 35% en un año. Son datos de Nielsen, que refuerzan el vertiginoso crecimiento de una tendencia, en España hace un año hablábamos de que el 14% de la población navega mientras ve la tele, lo que no está nada mal. El incremento de uso de internet mientras se ve la televisión justifica en parte el hecho de que, aunque la red crece en tiempo de uso, la televisión no baja.

Sería interesante ir un paso más allá para entender que está sucediendo. La televisión es la mayoría de las veces una experiencia colectiva, por lo que dependiendo de qué rol esté jugando internet en la experiencia del usuario se podrán sacar unas conclusiones u otras. ¿Me conecto porque lo que se ha decidido ver no me interesa? ¿Cubre internet el tiempo de la publicidad? ¿Es un complemento del tipo «comentar en vivo» o «buscar información complementaria»? Con marcadas excepciones – los grandes eventos en directo – me decantaría por las dos primeras opciones. Un último apunte, esta experiencia de «disfrutar de internet en el salón mientras está la tele encendida» encaja a la perfección con la propuesta de valor de los tablets que se avecinan

Los nuevos intermediarios en la televisión y el cine por internet. Tendencia 2010

Open Screen Project

La integración entre televisión, cine e internet no sólo se va a saldar con nuevas formas de consumo (bajo demanda, ver la tele y navegar a la vez) y de distribución (por internet frente a la TDT) sino también está comenzando a trastocar el poder de los intermediarios actuales como ya sucedió con la música. Si empezamos a ver a los canales actuales como lo que son – agregadores de contenidos de otros, con un pequeño porcentaje de producción propio, a los que el estado concede un mercado acotado – podemos entender que en el entorno de la TDT se encuentren muy cómodos, pero que el escenario del vídeo por internet les aterre: tanto por la aparición de nuevos intermediarios mejores conocedores del medio como por la comercialización directa de los productores de contenidos que no los acaben necesitando para la distribución.

Su tabla de salvación estaría – cómo no – en cambios legislativos que extendieran el status quo al vídeo en la red, salvaguardando la escasez ficticia de las licencias de TDT. Si esto no sucede o la intervención del estado no es lo suficientemente protectora – crucemos los dedos por que así sea – el paulatino acercamiento a la «tele del salón» de nuevos actores hace que el aspecto del futuro del negocio de la televisión no se parezca demasiado a lo que hemos venido viviendo en nuestro país. Los nuevos intermediarios en la televisión y el cine por internet pivotan sobre los tres elementos clave para hacer negocio en este ámbito: experiencia de usuario, cambios en la distribución y control sobre el canal. Según conjuguen estas variables, serán capaces de hacerse con un espacio en el salón de casa y articular un negocio a partir de él. Veamos

Control sobre el canal

Cuando hablamos de nuevos intermediarios nos referimos tanto a los que ofrecen un dispositivo para conectar a la tele del salón, como a los que son un servicio de distribución de contenidos online. En el primer caso, tenemos quienes apuestan por un control más fuerte de qué puede hacer el usuario como las consolas de videojuegos, a partir del cual ofrecen el acceso a contenidos de pago y quienes sólo quieren favorecer a la tienda propia pero permiten que existan otras opciones. A más control, menos posibilidades de que el usuario te escoja como opción preferente, pero también más posibilidades de que ofrecer el dispositivo te permita hacer negocio; por contra, quienes dejan la puerta abierta a cualquier fuente de internet dan más valor al usuario de entrada, pero tienen complicado que no sea un servicio online quien haga las ventas / alquileres.

Sezmi

Experiencia del usuario en la televisión por internet

La tele tradicional ofrece una experiencia de usuario inigualable, es sentarse en el sofá, pulsar el botón y listo. Si se quiere competir en la distribución de contenidos, todo lo que sea alejarse del estándar pone más difícil el ocupar el papel de intermediario. Aquí también hay que tener en cuenta el valor del «enchufar y listo» frente a opciones en las que uno se monta un ordenador, lo configura y lo mantiene. Las soluciones actuales basadas en «descargo por P2P/descarga directa en el ordenador y luego lo paso al disco duro multimedia» o «enchufo un ordenador a la tele del salón para hacer lo mismo», son escogidas por la libertad que ofrecen de utilizar el contenido bajado de la red, pero probablemente sean cada vez más farragosas de ejecutar.

También deberíamos esperar que crezca la demanda de contenidos de nuevos creadores del vídeo por internet, de los Nikodemo, Balzac.tv, Malviviendo y compañía. El poder ofrecer acceso a los mismos y un escenario donde estos hagan negocio debería ser también una variable a considerar.

Los nuevos distribuidores del cine y la tele por internet

Desde hace años asistimos a una dura pugna por liderar este terreno. Con Hulu la industria de los productores de televisión ya demostró que no quiere otro iTunes, pero es un modelo que tiene varias asignaturas pendientes como es decidir si cobrar y qué hacer con los intermediarios que quieren llevarlo al salón donde competiría con la televisión por cable americana.

En un escenario intermedio entre Hulu y los Megaupload / Megavideo tenemos a Youtube, que seguirá siendo un actor ineludible: todo el mundo quiere tener al servicio universal de vídeos en su solución, pero el negocio pasa por acuerdos con los productores que todavía no están resueltos, los grandes no quieren quedar en manos de Google y para los pequeños no escala el negociar uno a uno. Finalmente Megaupload / Megavideo y similares tienen un futuro a largo plazo poco claro, con tanta presión por parte de la industria y unos gobiernos animados a imponer mayor control en internet, tienen difícil hacer una transición hacia servicios con acuerdos con los creadores de los contenidos.

Televisor Philips

Candidatos

Candidatos a nuevo intermediario hay muchos, sólo glosar algunos destacados y sus posibilidades.

  • Las consolas: parten de una posición privilegiada al estar ya conectadas al salón de casa y tener un índice de penetración muy importante. Sony y Microsoft llevan años teniendo esto más o menos claro y ofreciendo soluciones bajo demanda de contenidos audiovisuales, incluida la alta definición. Su punto débil frente a otras soluciones más abiertas es el control de lo que puede hacer el usuario a la hora de acceder a servicios online.
  • Los fabricantes de set-top boxes: entre los que hay de todo, completamente abiertos a quienes son clientes de su propio servicio. Dentro de este grupo podemos destacar a Boxee, Telebision, BluBrain, Roku o AppleTV. Todos comparten su escasa penetración en el mercado de momento (algunos ni siquiera han salida) y la dificultad de encontrar la solución a la ecuación «apertura / negocio».
  • También tenemos a quienes optan por tener un HTPC completo, tanto hecho a medida (seremos la minoría) o soluciones de fabricantes como el Acer Aspire Revo.
  • Los propios fabricantes de televisores, como Sony o Phillips.

Flash en la televisión

Y dejamos algunas variables a evaluar. En la experiencia de usuario también pensará en cómo se plantea y qué valor aporta internet en el salón de casa, si pensamos en una televisión social a lo Boxee, si el usuario demandará experiencias interactivas o querra una web reducida a la recepción de datos a través de widgets.

En este 2010 apostaría a porque todo este ecosistema de nuevos intermediarios va a poner toda la carne en el asador para hacerse con hueco cerca de la televisión del salón. Si lo consiguen y la legislación lo permite, los actuales agregadores – también conocidos como canales de televisión – deberían empezar a pensar en que es una batalla en la que lo tienen complicado a largo plazo.

Televisión por internet: P2P

Joost

Hubo unos meses en los que parecía que la televisión por internet iba a ser sinónimo de tecnologías P2P. Era a principios de 2007, cuando por fin pudimos probar Joost y comprobar si era verdad aquello de la calidad – tan superior a los Youtube del momento – y la experiencia mucho más cercana a la televisión de siempre. Y lo era, Joost cosechó buenas críticas a pesar de que su modelo tiene puntos oscuros, pero mientras, los costes de ancho de banda y de hosting continuaron decreciendo y el streaming se erigió en estrella de la web tv: los usuarios no tenían que instalar nada para acceder a los contenidos y había una oferta mucho mayor.

Hablar de televisión por internet basada en P2P es hacerlo de modelos muy distintos. Tenemos al ya mencionado Joost, que viene plantear un modelo similar al de la tv tradicional en cuanto acceso al contenido (emisores controlan quien y cuando puede ver qué), pero con una apuesta por la larga cola de contenidos y la interactividad. A su vez, tenemos planteamientos radicalmente diferentes, como los de PPLive o Soapcast, cuya popularidad explotó el mismo día en que la gente se enteró que podría ver el fútbol por internet. Ellos reflejan algunas de las propiedades que han venido ofreciendo los sistemas P2P: demostrar la dificultad de poner barreras a la distribución gratuita de contenidos en la web.

Veoh

Entre Joost y este tipo de sistemas existen un montón de ofertas basadas en P2P. Algunos de ellos apostando por Bittorrent para la distribución de contenidos como Vuze de Azureus o la propia BitTorrent Entertainment Network. El mayor problema con ellos es que el P2P ya no es la ventaja competitiva para acelerar la distribución de contenidos en la red, frente a soluciones basadas en streaming o descarga directa. Otro problema para ellos es su difícil transición al salón de casa, verdadero terreno de juego donde se va a ganar la batalla por la hegemonía en la televisión por internet, y que difícilmente se está consiguiendo la experiencia de uso de otros servicios. Hoy por hoy, parece muy lejano el escenario de ejecutar un sistema P2P en cualquiera de los dispositivos que conectamos a la tele, si exceptuamos los HTPC.

Sin embargo no creo que el P2P tenga los días contados. Hay proyectos interesantes, desde algunos que todavía no han visto la luz hasta movimientos «sospechosos» como los de Pando y el P4P, que añadirían una «nueva marcha» en la velocidad de distribución de contenidos. También modelos mixtos muy interesantes como los de Veoh TV y Miro, pero que siguen atados al ordenador.

Por último, un área en el que el P2P ha demostrado su potencia es en la de llevar la televisión tradicional a internet, con proyectos como Zattoo o LiveStation, de Microsoft y en beta cerrada (lo estoy probando y no va nada mal).

Televisión por internet: descarga directa

The Wire

Hablar de descarga directa como fórmula para la televisión por internet es evocar dos planteamientos muy diferentes. Por un lado tenemos los «nuevos paraísos» de los que están aburridos de esperar en el P2P, hablo de webs como Rapidshare o Megaupload en las que es habitual el uso para compartir contenidos televisivos. Por el otro, los servicios tipo iTunes que pagan a los creadores, cobran por descarga y suelen acompañar la misma de un sistema DRM.

La descarga de un vídeo es sin duda la opción que más posibilidades da – a priori – al usuario. Poder elegir cuando ver el programa se tenga o no conexión, no depender de que el proveedor haya decidido retirar el mismo, llevártelo a cualquier otro dispositivo, trabajar en local con él para modificarlo… ¿por qué entonces se imponen las soluciones basadas en streaming? Básicamente, como explicamos en aquél post, la descarga directa está más lejos de la experiencia de la televisión, de «encender y listo para ver». Además suma otra desventaja, la de dificultar modelos basados en la publicidad y la gratuidad de los contenidos, algo mucho más fácil de medir y controlar en soluciones basadas en streaming.

Al margen de que – tras el P2P – irán por los rapidshare de turno, cabe preguntarse si modelos de televisión por internet con DRM basados en descarga directa tendrán sentido y serán aceptados. Hace tiempo que el DRM declina en el mundo de la música, algo de lo que nos alegramos mucho, pero en cine y televisión la percepción de estas «anti tecnologías» puede ser diferente: un disco voy a escucharlo durante mucho tiempo y en diversos dispositivos y soportes, un programa de televisión lo más probable es que lo vea una sola vez. Visto así, el valor que me quitan cuando llaman compra a un alquiler (que es lo que provoca el DRM), es menor.

Sezmi

Otro factor clave en todo esto será qué dispositivo acabaremos teniendo al lado del televisor de casa. Más que probablemente tendrá un disco duro, por aquello de grabar programas, pero tanto para streaming como para descarga se plantea el mismo problema de apertura: algo con DRM por definición es poco abierto y reduce el número de proveedores de contenidos. Si acaso, se podría aceptar una fórmula tipo iPod, permitir películas con y sin protección anticopia en el caso de las descargas; de igual forma mermaría la siempre beneficiosa competencaa un dispositivo que sólo admitiera un proveedor en streaming. En todo caso, son necesarias experiencias que no impliquen descarga en el ordenador personal -> copia en algún tipo de memoria -> paso al set-top-box del salón.

Es pronto para simplificar diciendo que vamos hacia un modelo de «gratis en streaming / pago en descarga con DRM», queda un tercer modelo en esta convergencia inevitable, que es el del P2P (que combina elementos de ambos). Si además pensamos que las velocidades de las redes crecen mucho más rápido que el tamaño de los ficheros necesarios para ver una película de gran calidad, las distancias respecto al streaming se achican: con una conexión de 100 megas por segundo y un sistema eficiente puedo pensar en descargar televisión en alta definición en minutos… y en el futuro segundos.