¿Instagram como la red social con la que Facebook amagó en su momento?

Ayer Instagram anunciaba la aparición de perfiles web para sus usuarios, algo que están incorporando poco a poco y que muchos todavía no tenemos activado.

Mi impresión es que tras la compra, Facebook no sólo ha visto el gran valor que tiene Instagram para fortalecer su posición en el móvil sino también a la hora de aprovechar su posición como herramienta de expresión personal para tener esa red social en abierto con la que amagó con convertir su red.

Por cierto, con esa filosofía de herramienta de expresión personal, casi diría que Instagram tenía más encaje con Twitter que con Facebook y no me extraña que se planteen añadir filtros a las aplicaciones oficiales para subir imágenes a Twitter.

API cerrada, API abierta

TweetDeck
El valor de que un servicio en internet ofrezca un API para que terceros se integren con él está casi fuera de cualquier duda, aunque los modelos de negocio sobre estas APIs y la apertura de la misma sí que son objeto de un continuo debate.

En los últimos días un anuncio de Twitter por el que daban por finalizada la integración que su API posibilitaba a Linkedin sirve de ejemplo del paso de una filosofía «API céntrica» como apuntaba Dalton Caldwell a establecer un control más férreo que ya anticiparon en varias ocasiones (1, 2) y tras el que se encuentra el deseo de controlar la experiencia de usuario y la generación de ingresos.

Las ventajas de un API cerrada, las ventajas de un API abierta

Twitter ha sido estos años el paradigma de los beneficios de un API abierta, miles de desarrolladores en todo el mundo construyendo servicios y enriqueciendo la experiencia Twitter, multitud de mejoras que su propio equipo nunca podría haber siquiera ideado. ¿Qué precio se paga por ello? la experiencia de los usuarios empieza a estar controlada por terceros, que intermedian y quieren desarrollar su propio negocio, a veces en conflicto con la plataforma que ofrece el API. Incluso puede llegar un día en que uno de esos servicios acapara tanto protagonismo que acabas comprándolo como en el caso de Tweetdeck por varias decenas de millones.


Por otro lado, un API cerrada cuyo uso se acuerda de forma privada entre plataforma y cliente ofrece un control mucho más estricto de quién puede hacer qué, con condiciones, fechas y precio. Dos ejemplos de esta filosofía lo tenemos en Google Plus y su integración con Flipboard o Path con Nike. En ambos casos cuidan muy mucho el no «estropear la experiencia», algo que podría darse si cualquier aplicación empieza a escribir en los muros de sus usuarios, replicando contenidos de otros sitios, metiendo ruido… en su lugar han preferido ir con un cliente con el que tienen una gran relación de confianza y darle acceso exclusivo

Quienes apuestan por este enfoque de «API privada» también pagan un precio, claro. No están integrados en los clientes más populares utilizados por los usuarios, las herramientas de monitorización no las indexan, no se pueden integrar en servicios de terceros que podrían darles una gran visibilidad. Un caso interesante a seguir va a ser el de Instagram, que nació con un modelo claro de API abierta, pero que en manos de Facebook es posible que no siga demasiado tiempo con esa filosofía.

Lo peor de ambos mundos

Hace poco Versvs apuntaba a que el movimiento de Twitter se podía resumir en «muera la plataforma y viva el medio». De hecho el cambio de rumbo no hace sino confirmar los temores que comentamos por aquí en ¡2007! cuando despegaba la tendencia de construir mashups a partir de APIs de otros: la relación de poder que establece la plataforma con respecto a los clientes.

Y esto es lo peor de ambos mundos, cuando se pasa de API abierta, muchos desarrolladores han creado su servicio sobre tu plataforma y empiezas a virar hacia un API cerrada. Es entonces cuando se crea la desconfianza, la rebelión y las críticas por deslealtad con respecto al ecosistema que te empujó cuando estabas naciendo. En esas está Twitter, que al final está virando hacia una experiencia completa con más control en su web y clientes, depurando el uso de su API que entra en conflicto con este plan y con su modelo de negocio.

Picplz y el pecado de no triunfar como cosa social

Foto en Picplz
Cierra Picplz el próximo 3 de Julio. Por aquí hemos hablado del servicio en «Picplz, Instagram y más motivos para compartir la localización: mira mi foto«, que era cuando lideraba en Android esa tendencia de la «fotografía social en tiempo real desde el móvil». Se podría pensar que la compra de Instagram por Facebook debería haber estimulado la inversión en sus competidores, pero en el caso de Picplz ha sido el contrario, ¿por qué?

Aquí me aventuraría a completar el análisis de Genbeta: Picplz llegó antes a Android, tiene un portafolio de herramientas de edición y procesamiento de las fotos mejor, se integra con más redes y además no te obliga a que las fotos sean cuadradas (algo que servidor odia de Instagram).

Pero a pesar de todo ello y de que muchos seguimos utilizándolo, Picplz no tiene comunidad real de usuarios activos, ha fracasado en «su lado social» y ha funcionado en su lado «herramienta para distribuir fotos a muchos otros servicios». El mercado ha hablado, no hay inversión para eso, donde las aplicaciones especializadas en fotografía funcionan mejor (en Android Camera Zoom FX, Camera 360) y tienen un modelo de negocio basado en cobrar por la aplicación y añadidos.

Probablemente la lectura que hacen los inversores es que, a pesar de que el modelo Instagram no ha creado negocio todavía (siquiera tiene ingresos), sí que ven una palanca para generarlos a futuro, ya sea porque como plataforma social tiende a fidelizar y tener mucho tiempo de uso de los usuarios, ya sea porque habrá terceros que quieran tener «una pata social» en su estrategia y tengan que comprar. Una pena por Picplz, muchos lo echaremos de menos.

De cómo Instagram «pivotó» y de como Evernote no lo hizo

Hace tiempo que no hablamos de proyectos desde el punto de vista de los emprendedores y creo que las historias de Instagram y Evernote son perfectas para remediarlo. La del primero la explica uno de sus primeros invesores, Ben Horowitz, que, curiosamente, se ve obligado a explicar por qué «sólo» sólo logró multiplicar su inversión por 312, al renunciar a siguientes rondas de financiación. La justificación es que Instagram «pivotó» y empezó a entrar en conflicto con otra de sus inversiones, Picplz.

Quizás sea uno de los aspectos más interesantes de la historia del servicio para compartir fotos que acabó comprando Facebook, el hecho de que originalmente la idea era crear un servicio de «micro blogging» con una aplicación basada en HTML5. Sólo observar cómo la utilizaban realmente los usuarios junto a que no conseguían volumen, hizo que los fundadores de Instagram decidiesen «pivotar» y convertirlo en esa en la web social móvil de fotografía más popular del planeta.

En el otro lado tenemos la historia de Evernote, cuyo CEO y fundador estuvo contra las cuerdas y a punto de arrojar la toalla. Al borde de la quiebra, las ofertas de inversión para continuar el proyecto venían ligadas a exigencias de cambiar hacia otro tipo de servicio (unos pedían corporativo, otros basado en la publicidad personalizada). Se empeñó en mantener a Evernote en su objetivo inicial (esa memoria auxiliar en la que guardar todo de forma organizada, servidor tiene por ejemplo las recetas y las tallas de ropa de cada marca) y le salvó un correo preguntando por poder entrar en la compañía diez minutos antes de que anunciase el cierre a los empleados. Esta semana ha recibido 70 millones extra de inversión con una valoración de 1000 millones de dólares (o, utilizando la jerga actual, «un Instagram»).

Dos historias y dos enfoques de como perseverar en un proyecto emprendedor e innovador: pivotar cuando el mercado y tus usuarios te están indicando el camino o iterar e iterar sobre «la visión» inicial hasta dar con el punto de inflexión que haga que el proyecto funcione.

Instagram era la Blancanieves de Facebook

Instagram Chiringuito

No deja de ser llamativo que el mismo día que Facebook anuncia que compra Instagram por mil millones de dólares (nota oficial), un dinosaurio de la web como AOL haya necesitado hacer caja con sus patentes por un valor idéntico.

Las dos caras de hacia donde se mueve el sector en un mismo día, una web en la que viejos rockeros como Yahoo y AOL pasan serios apuros para crecer o incluso mantenerse, mientras que en las hacia las apps móviles fluye el dinero sea en forma de inversión o, como en este caso, de compra. El caso que nos ocupa hoy, Instagram y el espectacular precio pagado por Facebook, va a ser sin duda la referencia del sector durante mucho tiempo, así que bien merece un análisis… empezando por el comprador, más necesitado de lo que parece a primera vista.

Facebook y su miedo al futuro

Hay una fase a la que llegan muchas grandes compañías en la que casi cualquier novedad les pone nerviosas y acaban entrando en un montón de sectores, a menudo con una estrategia disparatada. Le pasó a Microsoft, le ha empezado a suceder a Google y en Facebook está presente casi desde el primer día, como si de una inseguridad congénita se tratase.

El caso es que, en parte, creo que Zuckerberg y compañía tienen razones para no tenerlas todas consigo. Ante la salida a bolsa el debate es si va a ser el gran referente de lo social en internet, algo sobre lo que servidor tiene serias dudas (en realidad, no tantas, no creo que lo vayan a ser); estas se agravan si se analiza su debilidad en el móvil, donde tienen imposible el rol que más les gusta – el de plataforma – condenados a ser intermediados sin remedio.

En este escenario, Facebook no sólo necesita cubrir flancos en los que alguien se puede colar a disputar su reinado en «lo social» (para defenderse de Twitter ya es demasiado tarde), sino que además el móvil tiene que ser su prioridad número uno. No en vano el propio Zuckerberg ha señalado varias veces que si Facebook se construyera hoy, sería una experiencia prioritariamente móvil. Y esto nos lleva a la elegida, Instagram

Instagram, la niña bonita de las fotos y el móvil

Sobre Instagram podemos citar algunas cifras que llevarían a más de uno a llevarse las manos a la cabeza ante el precio de venta. Sin modelo de negocio, sin ventas, sin ingresos, con «sólo» 30 millones de usuarios y menos de dos años de antigüedad. ¿Qué ha conseguido entonces? Como hemos comentado por aquí al hablar de Instagram, erigirse con el liderazgo de «la fotografía social en movilidad».

Sobre si eso vale 1000 millones o no, no tengo dudas sobre mi respuesta: no, Instagram no vale 1000 millones de dólares. Excepto, probablemente, para Facebook. Y es que Instagram era la «blancanieves» de Facebook: joven, hermosa y alabada, todavía sin poder e insignificante para una reina hechicera… hasta que un día el espejo mágico le contesta a Facebook que ya ha dejado ser la más interesante y atractiva, que en el móvil está siendo desplazado entre los «early adopters». La vieja reina empieza a pensar en que pasaría si sigue la joven flor sigue creciendo o si es comprada por otra reina y el poder de negociación se desplaza hacia una startup muy joven, sin apenas empleados, pero con inversión para aguantar mucho tiempo en solitario.

¿Qué Instagram son «sólo fotos estropeadas con filtros»? Es tan cierto como lo es que Facebook es sobre todo un servicio para compartir fotografías y comentarlas. La experiencia final es la de expresión personal del momento a través de imágenes y eso cada vez ocupa un papel más importante entre un segmento creciente de usuarios.

Facebook + Instagram y algunos círculos por completar

Dicen que de entrada «no van a tocar Instagram», que permanecerá como producto independiente. Parece sensato, de hecho es el modelo que ha funcionado a Google con Youtube, sobre todo pensando que si completan algo será en la versión web de Instagram que probablemente será la propia web de Facebook.

El círculo que queda por completar es que, a pesar de ser dueños de esta aplicación, en Facebook siguen con el mismo problema en el móvil: tienen apps deseadas, pero no pueden jugar el rol de plataforma y eso corta el camino a varios negocios del futuro, como los pagos, el comercio electrónico o el cobrar a desarrolladores.

Instagram ha crecido ayudada por una apuesta fuerte por potenciar un ecosistema con terceros a través de sus APIs, es posible que Facebook abrace esta estrategia como base para tornar su debilidad en una posición dominante en el móvil. De momento no está nada claro, no tienen planes de lanzar su propio sistema como Amazon y no parece razonable que se vayan a gastar una cantidad similar en comprar un fabricante / plataforma como RIM o WebOS.

Dos apuntes finales:

  1. sería interesante saber quién más ha pujado por Instagram; a pesar de ser una compra que tiene sentido para Facebook no parece verosímil que hayan pagado tanto tan pronto si no había otras ofertas. ¿Google? ¿Apple como servidor apostaba?
  2. Si nos remontamos al pasado, tuvimos un debate similar cuando Google compró Youtube por 1600 millones. Hoy está más que aceptado que la compra ha sido rentable (en parte porque tras la misma no se lo han cargado como con muchos otros) y es el espejo en el que Facebook debe mirarse con Instagram.

Relacionado: Sobre la muerte de la web.

PS: Escogida especialmente para este artículo una foto de un servidor en Instagram, la de un chiringuito

El debate de la degeneración de Instagram al llegar a Android es el de «reflex Vs móvil»

Foto en Picplz

Hay una característica en los «medios sociales» que, de tan obvia, a usuarios que llevan años con ellos se les pasa por alto: configuras tu experiencia propia a partir de la gente a la que decides seguir. Así, puedes tener un Twitter a tu medida, lleno de gente que piensa como tú, de tu mismo equipo de fútbol y con idéntico criterio para elegir proveedores de tecnología. No es la forma de estar en medios sociales e internet que uno ha elegido, pero ciertamente permiten ser utilizados así, por lo que la experiencia de uso de los mismos es responsabilidad de cada uno y de nadie más.

Incluso cada vez vemos plataformas que permiten filtrar incluso entre las aportaciones de un mismo usuario, que nos puede gustar cuando habla de fútbol, pero no soportamos sus fotos de cupcakes. Quien mejor ha ejecutado este tipo de mecanismos ha sido Pinterest.

El caso es que Instagram para Android ya está disponible y en Twitter hemos asistido al probablemente debate más idiota que uno recuerda de la historia de internet. Que si la calidad de las fotos se resentirá, que si ya no es «exclusivo»… argumentos defendidos mientras que muchas veces se sostiene que Apple es el gran dominador en smartphones con millones de usuarios «exclusivos» y no se para de compartir fotos de Instagram en Twitter para que las vea todo el mundo. Es curioso como resulta un debate clónico al de los «fotógrafos con reflex que hacen fotografía verdadera» que despotrican de las imágenes tomadas con móvil, sólo que todavía más enrarecido: hay móviles con Android con cámaras sobresaliente (XPeria S de Sony y HTC One X con cámara superior a iPhone) y dispositivos iOS con una cámara bastante floja.

No se si a Instagram le puede ir peor o mejor abriéndose a cada plataforma, de entrada parece razonable si quieres ser la red social móvil de fotografía y desde luego no va a depender sólo de qué sistemas operativos soporta. De hecho casi esperaba que aplicasen un cierto criterio de exigencia en calidad de cámara al entrar a Android, pero tampoco lo han venido haciendo con iPad 2 o iPod Touch, que tienen una calidad fotográfica bastante pobre. En Android hay clones de todo tipo, pero mi impresión es que ninguno ha conseguido crear comunidad suficiente como para competir en serio con Instagram a pesar de los meses de ventaja.

En definitiva, están en una posición privilegiada para ser la referencia para liderar el segmento de la expresión personal en tiempo real a través de la fotografía, que ha sido sin duda el gran hallazgo de Instagram, único actor del sector que lo ha conquistado.

Consejo para usuarios de Android: sólo he jugado un rato con Instagram – mi usuario es @error500 – pero mi impresión es que se pueden conseguir resultados mucho mejores procesando la fotografía primero con Camera Zoom Fx, Camera + o Camera 360

Relacionado: Picplz, Instagram y más motivos para compartir la localización: mira mi foto

También recomiendo leer, el análisis en uberbin

Tumblr e Instagram imparables: porque necesitamos expresarnos

tumblr_logo
Tumblr e Instagram son los dos nuevos gigantes de la web social, consolidados con fuerte crecimiento durante los últimos meses / años frente a otras plataformas a las que está costando salir de los «early adopters» como FourSquare. Tumblr acaba de recibir inversión de 85 millones de dólares para una valoración que se estima superior a 800 millones con 13000 millones de páginas vistas al mes (TC). Instagram goza de números más modestos, con cinco millones de usuarios, que suben 860000 fotos al día en total (GB Social Media), pero se ha consolidado como la web social de fotografía de referencia.

Los alucinantes números de Facebook (los últimos, su continuo crecimiento en tiempo de uso, All Things D) ayudan a ocultar que una de las mayores tendencias en la web social no tiene que ver con lo que ha venido denominándose «servicios de redes sociales», sino que entronca con la mejor tradición procedente de los blogs: facilitar al usuario la capacidad de expresarse libremente y de forma abierta, de ser creativo y tener un espacio único que comunique su visión particular.

Incidía en ello hace poco Fred Wilson y mi impresión es que Facebook busca aproximarse a este concepto con el nuevo perfil / timeline. Hay muchas críticas a Instagram (sólo para iPhone, el uso de filtros de forma abusiva en las fotografías) y también a Tumblr (es más una plataforma de reblogging que de blogging, se filtra mucho más que se crea), pero ambos han dado con algunas de las claves para una nueva generación que prefiere otras herramientas (o complementa) a los «blogs tradicionales»: más móvil, más visual, más directa y menos discursiva.

Picplz, Instagram y más motivos para compartir la localización: mira mi foto

Foto en Picplz

Llevamos un par de meses con cierto furor por los servicios para compartir fotos desde el móvil, llegando a eclipsar a la fiebre por Quora. Hablo de Instagram, Picplz, Path y algunos clones más que hacen una propuesta de valor basada en tres puntos: si utilizas un sistema de este tipo no sólo estás haciendo una foto, sino que puedes aplicar filtros directamente en el móvil para darle un barniz «artístico» que precisaría de cierto procesamiento en el ordenador; luego tienen una capa social que te permite acceder a las fotos de tus contactos y agregar las mejores de todo el sistema según la valoración de los usuarios y, por último, desde el servicio en cuestión puedes enviar la foto a muchos otros: Twiter, Facebook, Tumblr, FourSquare…

Es en este aspecto donde creo que Instagram y compañía «se ponen interesantes», su propuesta incluye ser un servicio para compartir la localización. Si con Foursquare la excusa era el juego, la propuesta de estos servicios para compartir fotos desde el móvil es la de exhibir la obra propia, no te digo donde estoy, te comunico «mi mirada sobre el lugar». Y el valor para diferenciarse está en los filtros, que ayudan a que el contexto de uso sea buscar una buena fotografía. De esta forma Picplz y compañía tienen posibilidades de ganar algo de cuota en ser el interfaz en el internet móvil y la búsqueda por localización, que es donde empieza a estar el negocio.

De entre las diversas propuestas, destacaría tres. La más famosa es Instagram, que explotó en los últimos meses centrada en los usuario de iPhone. Hicieron una gran apuesta y cosecharon muchas buenas referencias y usuarios… pero su lentitud en desplegar hacia otras plataformas empieza a pasarle factura ante el empuje de varios competidores. Entre ellos mi preferido es Picplz (mi usuario allí es antonello), que cuenta con versión para Android y para iPhone, acertando con el enfoque de que si quieres ser «social» debes tender a la multiplataforma: por muy fan de Apple que sea alguien, algún amigo con otro tipo de teléfono tendrá. Luego tenemos también a Path con un enfoque diferenciador: sólo se comparten fotos con un máximo de 50 personas para reforzar que sean «las más importantes». Mi impresión es que esto de Path no da para un servicio, sino apenas para una funcionalidad (una lista de Facebook), pero han llegado a tener una oferta de compra de Google (TC).

Detractores no faltan, algún amigo fotógrafo se refierea despectivamente a Instagram y Picplz como servicios para «compartir fotos malas con filtros cutres e ínfulas de creatividad cuando lo que se ofrece son clones»… pero creo une a cierta actitud elitista el perderse algunos puntos interesantes. La introducción de elementos de procesamiento de la fotografía en el dispositivo que las toma es muy potente y creo que tiene bastante recorrido, además de que Picplz y compañía están animando a los usuarios a buscar un lado creativo que era secundario en otros sistemas para compartir fotos. No sé si es demasiado pronto para decirlo, pero puede que sean la mayor innovación en fotografía e internet desde Flickr, cuyo dueño – Yahoo – parece que está perdiendo, también, este tren.

Actualización: Pedro Carrillo apunta a las condiciones de uso de Picplz… que son un tanto «agresivas», aunque tampoco muy diferentes del resto de servicios para compartir contenidos