Expresso Fitness y carreras en bicicleta simuladas en el gimnasio

Expresso-FitnessDe vez en cuando un poco de «tecnología y gimnasio». Esta vez toca hablar del software de Expresso Fitness, que se parece muy mucho a lo que deseábamos en los comentarios de «Gimnasio y videojuegos«; se trata de un sistema que se integra con la bicicleta estática a través de una pantalla sobre el manillar y nos muestra una simulación que nos permite competir con otros usuarios o con nosotros mismos (por ejemplo contra la carrera que hicimos ayer) simulando una carrera ciclista.

Si exceptuamos el spinning, la bicicleta en el gimnasio suele ser aburrida y poco estimulante. La simulación, en la que podemos enfrentarnos a otros usuarios o competir con los tiempos que hicimos en el mismo escenario, convierte la experiencia en algo mucho más atractivo. ¿Quieren favorecer el ejercicio en los jóvenes? Prueben a seguir esta vía de la integración entre gimnasio y videojuegos.

Expresso Fitness lo comentan en Venture Beat donde destacan el haber recibido casi diez millones de dólares en su tercera ronda de financiación y el acceso a estadísticas desde el navegador. También apuntan a distintas posibilidades de cara a explorar aspectos de la «Web 2.0» para este sistema de carreras en bicicleta simuladas en el gimnasio, que no son pocas: competiciones globales, rankings, competiciones con recorridos míticos (un escenario que simule carreras de famosas vueltas ciclistas), escenarios creados por los usuarios, una API para que podamos integrar los datos en un histórico o crear aplicaciones que los utilicen…

Energía eléctrica generada en el gimnasio

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¡A mí se me ocurrió también!. Hablo de la idea de transformar la energía generada en un gimnasio en energía eléctrica: tanto en la bicicleta como en la elíptica o en las máquinas, se genera una energía que se desperdicia más allá de sus efectos en nuestra salud.

Se trata de un proyecto del «California Fitness health club» de Hong Kong. Las cifras de energía generadas son modestísimas (WsJ), utilizando las trece máquinas adaptadas al mismo tiempo diez horas al día en un año, apenas les daría para generar lo que les cuesta 183 dólares de energía. A la espera de optimizar la transformación, lo cierto es que no resulta rentable modificar las máquinas del gimnasio (15,000 dólares) para que puedan generar electricidad, pero seguro que puede ganar mucho en imagen gracias a plantearse como un «gimnasio verde«. De hecho, lo que sería genial es poder saber cuánta energía he generado como usuario del gimnasio y que me la descontaran de la mensualidad. Seguro que hasta me animaba más todos esos días que acabo tumbándome en el sofá en lugar de ir a sudar un rato.

Gimnasio y videojuegos

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Seguimos con el tema lúdico. Me ha parecido magnífica la idea que he visto plasmada en este artículo de ArsTechnica. Se trata de de un centro para adolescentes que combina gimnasio, centro de estudios y conexión a internet. La idea respecto al entrenamiento es hacer las máquinas interactivas, integrando los típicos «arcades» con los ejercicios. Se parte de recreativas ya existentes como Dance Dance Revolution o The Groove 2, pero sin duda la propuesta de añadir un aspecto lúdico – competitivo al gimnasio es una idea genial.

Como dato curioso afirman que los más jóvenes (13, 14 años) pasan la mayor parte del tiempo en las recreativas, mientras que los mayores (17, 18 años) optan mayoritariamente por las máquinas clásicas de gimnasio. Donde se ponga un banco con unas mancuernas, pensará alguno…

Deberían echarle un vistazo a este tipo de propuestas la pléyade de simplistas que se acerca al mundo de los videojuegos con una visión mentecata y repleta de prejuicios. Integrar gimnasio con máquinas recreativas ejemplifica lo mejor de los videojuegos, tanto en su vertiente de mejora personal (sumamos a la agilidad mental y reflejos el que te pone en forma) como social, con el juego en equipo y como punto de encuentro.

Por ponerle algún defecto, no es precisamente barato el gimnasio, 60 dólares al mes, aunque apenas es un poco más de lo que un servidor paga por uno tradicional en Málaga (aunque con piscina). Y su gran fallo: ¿cómo que sólo para adolescentes? ¿Por qué no iba a interesarle a un cuasi-treintañero un gimnasio así?

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Escuchar podcasts en el gimnasio

IPodSeptiembre supone en muchos aspectos el comienzo de año. Se vuelve de las vacaciones (quien las tuviera), se regresa a la facultad y sus exámenes, finaliza la jornada de verano y se retoman algunas costumbres. En mi caso supone la vuelta al gimnasio, tres cuartos de hora al día que uno dedica a mover un poco el cuerpo, malacostumbrado por las horas infinitas frente al ordenador.

Este año he decidido sustituir las últimas tendencias de techno machacón (ya saben, música de gimnasio) de la megafonía por el contenido que me preparo en el reproductor MP3 para esos días en que no coincides con nadie conocido con el que charlar entre pesas y bicis. Así que esta vez he decidido que voy a aprovechar los ratos de ejercicio para escuchar alguno de los podcasts que casi nunca tengo tiempo de oír. Sin querer alimentar el debate acerca del tiempo que lleva escuchar un podcast frente al de leer un blog, lo cierto es que hay momentos en el que el audio es mucho más oportuno que el texto.

Así hoy he empezado con propiedad intelectual e internet de la mano del podcast de Interiuris y en días sucesivos seguramente le sigan unos cuantos que mantengo en el agregador: el buen gusto musical de Popcasting, la actualidad de internet y las nuevas tecnologías con El navegante, Emigrando, Comunicando o Codexcast y algunos pendientes como el cinéfilo Esquiva esto o El podcast sin nombre.

Rfid en el gimnasio

Pulsera RFIDÚltimamente estoy entrenando algo (bueno llevo unos meses, no es el síndrome del atleta primaveral). En mi gimnasio, como en todos los que he conocido, el plan de entrenamiento queda archivada en fichas que ellos mismo te guardan. Se convierte en rutina eso de ir a buscar la ficha al montón y repasar los ejercicios del día, amén de los pesos y series correspondientes.

Por eso me llamó la atención este post de Xataka sobre un brazalete con RFID para gimnasios. Te lo pones y las máquinas van reconociendo el entrenamiento que te corresponde, se adaptan a tu nivel y al tipo de progreso que quieres realizar.

Está muy emparentado con el concepto de «Inteligencia Ambiental» que comentan en Creative Minds. Máquinas que nos reconocen, temperaturas de habitación que cambian cuando llegamos, el volumen de la tele que se regula… pero también usos menos banales: elementos de seguridad en el automóvil que se regulan para adaptarse a nuestro físico, despensa que nos recuerda qué medicina debemos tomar, puertas con productos tóxicos que se cierran cuando llega un niño… el entorno tecnológico es capaz de personalizarse a nuestros deseos y necesidades. Claro que no vivimos sólos y esto deberá conciliarse con los intereses de todos los presentes (ríase usted de la pelea por el mando a distancia).

Pero eso queda, de momento, para el futuro. A mí lo del gimnasio me ha parecido interesante porque al tratarse de una pulsera, es posible conciliar los posibles usos útiles que pueden tener los chips RFID con la privacidad, algo que en estos temas siempre merece la pena recordar.