Cómo guardo, catalogo y busco la información: un verdadero buscador personal con Ifttt y Diigo

Diigo integrado en el buscador

Hoy regreso a un género poco habitual de Error500: el de los contenidos prácticos que sirven para algo. En mi caso se unen dos circunstancias, una es que nunca he conseguido ser disciplinado en el uso de los «marcadores sociales» tipo delicious para guardar enlaces; la otra es que el concepto de «buscador personal» que encuentro más útil no es el de Google y su búsqueda social, sino más bien el de priorizar aquellos artículos y webs que uno mismo ha seleccionado. Y, claro, sin lo primero es imposible conseguir lo segundo.

La solución que he encontrado para guardar, catalogar y poder buscar luego la información relevante para mi con el objetivo de poder tener un buscador personal ha sido la de utilizar mecanismos de «almacenamiento automático», sin tener que explícitamente enviar a guardar los enlaces a Diigo, mi servicio de «social bookmarking» desde hace años. Esto lo he conseguido gracias a ese genial servicio del cual cada día estoy más encantado, Itttt.

¿Qué tengo automatizado? Varias acciones a través de «recetas ifttt»: si comparto enlace en Twitter se almacena en Diigo, si guardo algo para leer en Readitlater se almacena en Diigo, si marco como favorito un twit, si marco con estrella algo en Google Reader… en definitiva, todo lo que marco o destaco de alguna manera en mi rutina diaria de consumo de información, acaba almacenado en Diigo, con la posibilidad de guardarlo con visibilidad pública o en privado.

El último problema está en acordarse de buscar en el repositorio, algo para lo que también uno necesita ayuda porque la acción habitual es usar el buscador general en lugar de irse a este servicio. Y para eso también hay solución: extensión de Diigo para Chrome y cada vez que se hace una búsqueda, también se ejecuta en Diigo y salta alarma si hay resultados relacionados. Con esto, tenemos finalmente un mecanismo de almacenamiento de información que hemos considerado relevante en nuestra navegación habitual y además un mecanismo de búsqueda bastante efectivo.

Ps: para nota está el tema de la redundancia, tener una copia por si Diigo se cae, desaparece o pierde datos. Podemos configurarlo para enviar cada enlace que guardemos también a delicious, y además de nuevo ifttt viene a nuestro rescate, podemos replicar todas las reglas para ejecutarlo con otro repositorio como Evernote, que también tiene el mecanismo de extensión para las búsquedas.

Actualización 09/2012: Ifttt ha desactivado los «triggers» provocados por acciones en Twitter, por lo que el buscador queda mermado. Una forma de paliarlo es usar la opción de Diigo de guardar nuestros favoritos en Twitter. Para los enlaces que uno mismo comparte, aprovecho que muchas veces lo mando también a Linkedin, con esta receta de Ifttt se guardarán a su vez en Diigo.

Delicious y los servicios que no salen de los usuarios avanzados de la web

delicious

Se estrenó hace unas semanas la nueva versión de delicious, el «marcador social» por excelencia. Desde la compra de Yahoo es la mayor renovación del servicio. La mayor parte se la han llevado el diseño, «las tripas» (en lo que refiere a velocidad y la mejora del buscador) y la marca / dominio que pasa a ser delicious.com. Por lo demás, sigue siendo fundamentalmente lo mismo: almacenar URLs en «la nube» en lugar de en el navegador local, etiquetarlas para poder buscar luego y armar un sistema de agregación de contenidos populares entre todos los usuarios del sistema.

Y todo esto, que ya en 2003 nos parecía como algo con sentido y que iba a funcionar, sigue sin salir del reducto de usuarios avanzados o early adopters. Fuera de ellos, no conozco a nadie que use un marcador social tipo delicious o similar (a mi me gusta Diigo), y todos los que entendimos que iban a ser una de las estrellas de la nueva web observamos como el valor que le otorgan el resto de usuarios no es ni mucho menos el que imaginábamos. Probablemente debido a un conjunto de factores (empleo de bookmarklets para hacerlo más eficiente, marca complicada, menos retorno que otros servicios con recomendaciones como StumbleUpon), lo cierto es que mi impresión es que delicious y otros marcadores sociales lo tienen cada vez más complicado para salir de la esfera de los «usuarios avanzados de la web»:

  • Piden mucho trabajo para marcar la web. Un bookmarklet, una extensión del navegador o ir a la web puede parecernos poco a cierto perfil de usuario, pero para el común de los mortales parece que es más esfuerzo que el supuesto retorno que supone tener nuestros favoritos en la web.
  • No llegar al usuario común tiene el problema de introducir un sesgo brutal en las webs populares en el servicio. Esto no es bueno o malo per sé, pero impide utilizarlo para depurar la calidad de un buscador, por ejemplo, ahora que se llevan los buscadores apoyados por «votos humanos». Los delicious sólo pueden ser usados por tanto para personalizar la experiencia, otorgarle valor a esos enlaces nos llevaría a un escenario de acoso spammer al servicio.
  • Por su propia filosofía, delicious.com es una aplicación web que evoluciona a servicio web: gran parte de sus usuarios ya no acceden a los datos a través de la web de la aplicación sino que lo hacen por otras vías. Es algo de lo que hablamos en «Modelos de negocio para servicios web». Los marcadores sociales acaban siendo un repositorio de datos más que una web en la que los usuarios pasen tiempo, y eso dificultad la vía de ingresos más inmediata, la publicidad en la web.
  • En el área de los early adopters, malas noticias también para delicious. Hace tiempo que me pasé a Google Reader y su sistema para guardar páginas ¿por qué? Porque me pide mucho menos esfuerzo, se integra en el servicio con el que leo la mayoría de las páginas y tiene un sistema de búsqueda bastante bueno detrás.

Servicios de éxito entre geeks que no acaban de «explotar» entre usuarios comunes, que aparecen en miles de posts y artículos sobre la web 2.0 pero que no acaban de dar con la fórmula para ser adoptados de forma masiva. El nuevo delicious con buen criterio le da más protagonismo a la búsqueda, pero es una batalla perdida. Si hablamos de buscar en mi «universo personal», mucho más adecuados acaban siendo los sistemas de lifestreaming, otros que cosechan hoy aplausos y atención del público geek pero que habrá que ver si son capaces de salir de esta esfera.

Diigo por del.icio.us

diggoPues eso, me he pasado a Diigo como gestor online de favoritos, sustituyendo a del.icio.us. El motivo es en parte por la extensión que proveen para Firefox (hay un plug-in para Explorer) que es realmente buena, en un par de clicks te permite buscar en cualquier herramienta un texto seleccionado de la página y en parte por las funcionalidades extras que provee como es el permitir anotaciones a páginas o a fragmentos de las mismas.

Diigo también aporta cierto cierto carácter social ya que ofrece los comentarios que otros usuarios hayan hecho a la página que estoy visitando, en la praxis viene a ser un sistema de comentarios para las páginas que no admiten comentarios.

Además hay varios detalles que me han gustado. Al guardar un enlace te permite hacerlo simultáneamente en muchos otros sistemas como del.icio.us, Furl o Yahoo My Web 2.0, por lo que dejar Diigo y volver al anterior sistema no tiene coste alguno. Es el tipo de práctica respetuosa y amigable con el usuario que me gusta en un servicio: si al final no estás contento con nosotros o encuentras algo mejor, te lo vamos a poner lo más fácil posible para que te cambies.

Sitio oficial: Diigo.