El marco sobre el que quieren que debatamos sobre propiedad intelectual, internet y descargas

House of cards

Ayer estuve en la presentación de una campaña que, a priori, prometía: Atresmedia la comenzaba con una vocación, decían, de dar un cambio de rumbo a las típicas campañas de gobierno y SGAE sobre las descargas en internet y la propiedad intelectual, buscando sumar todas las visiones sobre este tema «poliédrico». Lo ha contado muy bien Jorge Segado:

“La propiedad intelectual es un asunto complejo y sentimos que debemos abrirnos a muchos caminos para defenderla y mantenerla viva”, dice Silvio González, Consejero Delegado de Atresmedia. Y añade en su comunicado enviado hoy: “No defenderemos que el copyright es el único camino, porque hay productos culturales con licencias copyleft y merecen todo el apoyo, pues además suponen una aportación valiosa a la sociedad.”
[…]

Hemos vuelto al debate simplista de igualar descarga con ilegalidad y hemos rubricado la acción haciendo sentir al consumidor, al fan, al usuario que hay que mimar, culpable de unos efectos que se generan cuando una industria no se adapta: que el empleo se transfiere. Es un argumento mentiroso e infantil, de mal estudiante que no hizo sus deberes.

También lo ha comentado Borja Adsuara:

El verdadero problema no es “bajar” contenidos culturales, ni las “descargas”, ni las “copias”, ni los intercambios de archivos, porque la tecnología lo permite y la gente lo va a seguir haciendo, porque la tecnología no se puede “desinventar”. El problema es la ausencia de modelos de negocio (y de gestión) generalizados.

Una vez que eres quien inicias un debate siempre tiendes a crear el «frame», el marco de discusión. Esta vez han ido por la vía apelar a la moralidad y la gente que trabaja en la industria del entretenimiento, por lo que el debate probablemente gire en torno a esos dos puntos ¿se destruye trabajo, cuánto? ¿es moral una descarga «no autorizada»?

Nno sólo por el spot, sino porque creo que el debate debería empezar por otros puntos: ¿Qué derechos tenemos en internet los ciudadanos? ¿a la privacidad y al secreto de las comunicaciones? ¿a la libertad de información sin censura? ¿a la de expresión que incluya enlazar? ¿hasta dónde y cómo?

Y a partir de ahí se dibujará un marco de debate, en mi opinión, razonable de qué reglas se deben cumplir y que modelos para las industrias (y los «creadores» que no son industria) son posibles. Sin embargo se sigue en el empeño de que primero se defina cómo los actuales actores y modelos se sostienen y forzar por vía legislativa o por la vía del intento de adoctrinamiento.

Por supuesto, ante estos intentos la gente salta. No por lo que creen Sgaes, gobiernos, editoras o discográficas, porque «se quiere todo gratis», porque «los españoles tienen un problema cultural»; el mayor y más importante motivo que estos intentos sean rechazados es que suponen una alteración de algo mucho más crítico para gran parte de los ciudadanos que el entretenimiento y sus «creadores»: la vía por la que ejercen la libertad de expresión y de información, la vía por la que entienden que se están haciendo con «la opinión pública»

Creo honestamente que cada vez hay más «orgullo de pagar en internet», que la gente aplaude y abraza a los Spotifys, Filmin o Netflix porque se sienten escuchados y comprendidos y que obsesionarse con el extremo de quien nunca va a pagar es perder la foto de la mediana de usuarios.

Por lo que escuché Atresmedia va a dar más pasos y posibilitará debates menos maniqueos. Ojalá, aunque el marco está creado y el mayor impacto – su emisión por televisión – que puede ofrecer la organización, está hecho.

No pagar cuando el libro cuesta apenas un euro

Al hilo de este mensaje de Juan Gómez Jurado sobre uno de sus libros y el hecho de que a pesar del precio y la ausencia de DRM siguiese habiendo gente que lo bajara gratis desde páginas desde descarga surgieron varios debates / intentos de explicación.

Desde que hay gente que teme meter la tarjeta todavía en el proceso de compra hasta el posible desconocimiento de que estuviese a ese precio, sin olvidar que es muy difícil saber cuánta gente lo descarga y luego, además, lo lee (hay mucho síndrome de bajar todo lo que se pueda «por si acaso»)

Yo añadiría como esbozaba Raúl que también hay un reto no logrado en el libro, que es el de que la experiencia de comprar sea mucho mejor que la de la conseguirlo desde páginas de descarga.

Cierto que Amazon y Kindle están muy bien hechos, pero la sensación para el usuario es que es una tienda sólo para usuarios de esa plataforma. Y el hecho de que no haya un «Spotify» o sitio reconocido con una gran experiencia para conseguir el contenido refuerza ese prejuicio de que «en el sitio de descargas sé que me funciona» (hábito) y es más fácil de facto.

En todo caso, hay un punto que creo que toca destacar. Cuando he visitado páginas de descargas y había libros de Juan Gómez Jurado, un patrón ineludible era la presencia de comentaristas defendiendo la compra frente a la descarga. En parte por la comunidad de seguidores que Jurado se ha granjeado, en parte por la cada vez más desarrollada cultura de orgullo del pago y recompensa al escritor.

Google: «la piratería es un problema de disponibilidad y precio»

House of cards

Torrent Freak recoge las alegaciones de Google ante el gobierno australiano en el proceso legislativo «anti piratería» en el que se encuentra:

Creemos que hay evidencia significativa y creíble de que la piraetría es sobre todo un problema de disponibilidad y precios. Queremos alentar al Gobierno a promover nuevos modelos de negocio y un mercado libre para la compra legal de contenidos.

No voy a quitar la razón a Google – de hecho es la tesis que muchos llevamos años apuntando – pero creo que aproximación a la variable «precio» es incompleta.

De hecho creo que hay un punto en el que los gobiernos y las industrias que les presionan en la legislación de propiedad intelectual saben de sobra que el futuro en internet pasa por ofrecer el contenido y encontrar una fórmula de servicio y precio que convenza.

¿Dónde está el punto de fricción? En el precio y el mantenimiento de ventanas de explotación. De hecho la industria ya sabe que va a ser casi imposible acabar con las descargas y el intercambio, pero sí que puede empeorar la experiencia de las mismas dificultando el descubrimiento (fin páginas de enlaces, fin de los megavideos, cierre de los Series Yonkis, etc…) o creando una amenaza para quien descargue o copie convirtiéndolo en delito (en España todavía no están proponiendo cárcel, pero sí que están matando la copia privada).

A mayor precio a pagar para conseguir la descarga gratis (precio en tiempo de espera, de búsqueda, de peor experiencia) más posibilidades de que la oferta desde la industria pueda plantear el mantenimiento de ventanas (estreno en cines, pay per view, tele de pago… ídem en series) y precios decrecientes en el tiempo pero empezando en un rango alto.

En resumen, sí, es un tema de precio y disponibilidad, pero eso ya lo saben. Lo que están buscando es la forma de que el precio sea alta en la disponibilidad temprana (primera ventana de explotación) y el esquema de intermediarios heredado de la era pre internet (derechos por países, teles como intermediarias, etc..) no se caiga a pedazos.

Unión Europea y enlaces: bien para agregadores, muy mal para páginas de links de descargas

kim dot com

Llevo desde ayer leyendo sobre la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea sobre el caso Svensson. En Genbeta:

Los enlaces que apuntan a contenido que los autores han publicado libremente en Internet (pensemos en Google News) serían los primeros, los legales, mientras que otros que sirven para saltarse protecciones y acceder a otro material publicado sin permiso (pensemos en las típicas páginas de descargas), ya estarían vulnerando lo dispuesto en las leyes.

En el caso Svensson, la página web demandada enlazaba a contenido protegido, sí, pero contenido a que cualquiera podía acceder desde la página web oficial. Es decir, simplemente redireccionaba a los lectores a la fuente original. Esto con las páginas de enlaces no es exactamente así.

Para empezar, el contenido no se ofrece gratuitamente por el poseedor de los derechos de autor (normalmente el que lo sube es un tercero). En esta situación, y al haber un “acto de comunicación pública”, para que el enlace se considere legal tendría que estar autorizado por el propietario de los derechos. Si no hay autorización, se estarían vulnerando los derechos de autor.

Esta lectura me chirriaba al compararla con la que hace Javier de la Cueva:

La respuesta del TJUE es clara: enlazar no supone una infracción cuando las obras enlazadas «pueden consultarse libremente en otra página de Internet».

Las consecuencias de esta sentencia van mucho más allá que la mera relación entre periodistas y páginas web enlazadoras. La resolución afecta a la reforma del Código penal planteada por el Sr. Gallardón, así como a las relaciones bilaterales entre los EEUU y nuestro país.

Tras leerme los puntos de la sentencia, sobre todo teniendo en cuenta el contexto del caso al que se hace referencia varias veces en ella, mi impresión es que la lectura más acertada es la que hacía Genbeta y que reafirman Andy Ramos y Maeztu: buena noticia para los agregadores (si el propietario de los derechos lo cuelga no hay que pedir permiso para enlazarlo), mala para las páginas de enlaces con links a descargas que no han subido los propietarios de derechos.

Relacionado: Contra el Kimdotcomismo

Cosas que merecen seis años de cárcel

Un gota más para el vaso de amenazas y tanteos de reforma del código penal y de la ley de propiedad intelectual que el gobierno filtró a El País.

Hasta seis años de cárcel por enlazar a contenidos «piratas», algo que si se revisa desde el punto del principio de proporcionalidad deriva en esperpentos como el que recoge David Bravo en El Diario.

En cualquier caso, lo interesante del tema es la construcción de lo que los americanos llaman el «frame» alrededor del tema. Conseguir que el marco de discusión sea ya «cuánta cárcel» por enlazar descargas a contenidos con derechos y ganar dinero con ello y no ya cómo de razonable es endurecer la ley de propiedad intelectual y seguir con el cambio de modelo de permitir la copia privada a otro en el que se considera delito hacer algo así

Adicional: ¿Qué significa la reforma del Código Penal para las webs de enlaces y para el ciberactivismo?, Objetivo: empeorar la experiencia en el P2P (hace cuatro años de eso, ouch)

«Con Libranda no quieren vender libros». Entrevista al creador de Papyrefb2.net, primera parte

Papyrefb2.net

En el panorama del libro electrónico en España lleva mucho tiempo destacando entre los sitios de enlaces a descargas Papyrefb2.net. Se distingue de los «generalistas» con enlaces a otros tipos de contenidos en la especialización de su comunidad, que cuida y exige una buena maquetación de los libros para su disfrute en lectores de libros electrónicos. Esta entrevista es a su fundador, que firma con el pseudónimo de «Darklooker» y prefiere mantener su identidad real en secreto. Os dejo con sus respuestas

No hacemos moderación en el sitio, el mérito de las correcciones y la maquetación de los libros es de la gente.

¿Cómo es el proceso desde que alguien tiene un libro digital hasta que aparece colgado el enlace en Papyrefb2.net?

Es un proceso colaborativo. La gente se busca sus libros, muchos en formatos Word (antes se utilizaba PDF, pero ya no tanto porque el PDF es muy difícil de remaquetar al ser un formato para impresión y mete mucho código para eso), los maqueta con algunos programas (casi todos libres) que hay para ello en formato fb2. Algunos maquetan mejor, otros peor, cuelgan los enlaces en la página directamente, sin ningún tipo de filtro o moderación, y ya están disponibles para todo el mundo. Los ficheros están siempre en sitios de descarga tipo Megaupload, no hospedamos ninguno en el sitio.

Papyrefb2 está cogiendo cierta fama de web para «gourmets» del libro electrónico. Un sitio donde el usuario va con la idea de descargar un libro bien maquetado, en contraposición de lo que venía siendo la descarga de libros que suele tener una calidad infumable. ¿Cómo se consigue diferenciarse, conseguir esta calidad que no hay en el P2P o en sitios de enlaces a descagar generalistas?

Por el compromiso de la gente. Yo, por ejemplo, soy un maquetador horroroso, los primeros libros que se subieron, los maqueté yo bastante torpemente. La gente va descargando los libros y ve que «está mejorable», mal maquetado. Lo coge, lo remaqueta y queda la versión nueva, eliminando la anterior. Verás que en muchos libros de Papyrefb2.net aparece «versión 1», «versión 2», etc… el mérito es completamente de la gente. Nosotros no hacemos ningún tipo de moderación al respecto.

Pensé que había más filtrado en la gestión del sitio

Sólo se pide que sean libros con ISBN para impedir que llegue alguien copie cosas de un foro y lo cuelgo. Al principio tuvimos algún problema de ese tipo y optamos porque finalmente fuesen libros publicados, ya sea en formato papel o en formato electrónico o en ambos.

Mi mayor objetivo, es que mi página llegue a ser irrelevante.

Papyre¿Por qué centrados sólo en el formato fb2? ¿Os planteáis soportar el ePub que está pegando ahora muy fuerte?

Empezamos con fb2 básicamente porque yo tengo un Papyre y es el formato nativo que soporta. Se ha sopesado en el foro tener un rincón para el formato ePub. El problema que le veo a este formato es que no es directamente editable: si coges un fichero en fb2, desde cualquier editor de texto tienes el libro con sus etiquetas, lo que te permite convertir el libro en lo que quieras. ePub necesita programas específicos y no encuentro solución en el mercado para crear ePubs de una manera fluida. Ni Quarkxpress ni Adobe InDesign (que hace unos ePubs horrorosos, con mucho código basura).

Con fb2 tenemos que al final el pasarlo a formato .mobi para Kindle es inmediato y trivial. Gran parte de nuestros usuarios son de Kindle, utilizan Calibre para convertirlo sin problema. A corto plazo no tenemos intención de meter ePub, a medio plazo ya veremos por donde van los tiros.

Con la gente de Grammata (la empresa que distribuye Papyre en España) ¿Tenéis relación? ¿os han dado algún toque? ¿están cómodos con que exista un sitio como el vuestro

No hay ningún tipo de relación con la empresa Grammata, más allá de unos correos que intercambiamos al principio sobre el produco. Al no hacer análisis de lectores de libros electrónicos tampoco tenemos más relación. Ellos además han montado su propia librería online asociada a Libranda, así que imagino que tampoco les hará mucha gracia nuestra web.

Nuestro usuario medio es un gran lector de papel. Hay algunos que son coleccionistas, con cierto síndrome de Diógenes digital (hay quien presume de tener hasta 50 gigas en libros, que no podrán leer ni en 100 vidas)

Hablando de vuestra comunidad, ¿cómo entiendes que es vuestro usuario medio? ¿utiliza lector de libro electrónico o dispositivos no especializados? ¿sigue comprando en papel?

Ahora mismo estamos en plena evolución. Cuando compré el lector – en 2008 – no conocía a nadie más con un dispositivo de este tipo. Lo compré porque siendo un gran lector de papel, me gustaba leer ciencia ficción de los años 50 descatalogada y para dejarme los ojos en una pantalla de ordenador, mejor me compraba un lector con tinta electrónica. Ahora cada vez se ve más gente con lector de libros, no hay más que ver el metro de Madrid. El iPad de Apple, que no es un lector de libros bueno, pero para lecturas cortas vale muy bien, ha venido a darnos un gran empujón.

Nuestro usuario medio es un gran lector de papel. Hay algunos que son coleccionistas, con cierto síndrome de Diógenes digital (hay quien presume de tener hasta 50 gigas en libros, que no podrán leer ni en 100 vidas). Hay de todo un poco, pero sobre todo grandes lectores. Pensemos que un lector es una inversión cara para solamente leer. Gastar 300 euros por un dispositivo de este tipo sólo lo hace gente lectora.

Antes han mencionado a Libranda. Al margen de la opinión que nos merezca, crees que, como muchos apuntan, cuando haya una oferta de pago razonablemente buena tanto en precio como en experiencia de usuario, todo el tema de las descargas disminuirá. O, por el contrario, no ves posible competir contra todo el gratis de internet.

Yo desearía, mi mayor objetivo, es que mi página llegue a ser irrelevante. A mi me gustaría algo parecido a lo que ha hecho Amazon con el Kindle, coger un catálogo con decenas de miles de libros, permitir navegar desde el lector por esta librería y cuando vea uno que quiera, lo descargo y lo leo. Eso es una forma de intentar vender libros, lo que se ha hecho en España, estoy convencido, no tiene nada que ver con querer vender libros. Están totalmente cerrados. No se puede tener «Los pilares de la tierra» en papel en edición bolsillo a 10.40 euros y en edición electrónica a 9.99, que además tiene los problemas de DRM, no lo puedes copiar, no lo puedes mover, no lo puedes prestar… mucho más fácil es irse a una página como la mía, buscarlo y descargarlo.

La gente no quiere estar todo el día gastando tiempo en buscar libros por internet. Si los libros se dan en unas condiciones normales de precio y de poder comprar, la gente paga. Ahí están Amazon y iTunes.

Continuará…