El cifrado y el secreto de las comunicaciones

Opciones de privacidad en Facebook

Andamos de vuelta en el debate «seguridad Vs libertad y el control de internet». Al hilo de lo de Charlie – pero no sólo por ese acto, ya en los últimos meses habíamos tenido una aceleración en tanteos de medidas restrictivas – vamos a ver una aceleración de las propuestas y, tal vez, una bajada del perfil de la oposición a las mismas.

Entre ellas me ha interesado especialmente la justificación dada por el gobierno británico cuando proponer prohibir las comunicaciones cifradas en 2016:

En nuestro país, ¿queremos permitir métodos de comunicación entre personas que no podamos leer, incluso en un caso extremo con la firma del Secretario de Estado? Hasta ahora, los Gobiernos de este país han dicho «no, no debemos tener esos métodos de comunicación». Por eso, en casos extremos, es posible leer la carta de alguien. Por eso, en casos extremos, es posible escuchar las llamadas. […] La cuestión sigue siendo si vamos a permitir métodos de comunicación que no permitan hacer esto, y mi respuesta a esta pregunta es no, no los vamos a permitir. El primer deber de todo Gobierno es mantener a su país y a sus ciudadanos a salvo.

no es algo que sólo esté en su discurso, ayer mismo sin ejemplo mi compañero de Teknautas, Borja Adsuara mantenía en conversación con Julio Alonso que

merece la pena en ambos casos leer las piezas y conversaciones completas.

El argumento de que el cifrado impide «igualar» las comunicaciones online a las tradicionales del correo o el teléfono tiene algo de trampa. Por un lado no es cierto que las cartas o incluso las conversaciones telefónicas no se pudieran cifrar, sí que era mucho más laborioso y vulnerable a ser descifrado; por otro estamos ante un caso típico de desear mantener restricciones que tecnologías anteriores nos imponían porque el uso de las mismas nos obliga a repensar/replantear o renunciar a según qué cosas.

Pero el quiz de la cuestión es que la medida de prohibir el cifrado es una medida peligrosa. Cifrar las comunicaciones en internet es más que recomendable no para estar ocultos a los estados – o no sólo – sino porque al igual que hay un cambio tecnológico respecto a hablar por teléfono las comunicaciones en redes abiertas tienen el peligro de que son mucho más fáciles de interceptar. Nos encontraríamos en un escenario en el que estaríamos obligados a estar desprotegidos en las comunicaciones personales y profesionales. Un disparate con el que además la presunta conquista de la seguridad ante la cesión de libertad y privacidad que haríamos no está nada clara.

Sobre el tema recomiendo leer a Javier Pastor, ¿Un mundo feliz?

Actualización, Doctorrow tiene una pieza sobre el asunto, «Lo que David Cameron acaba de proponer pondría en peligro a cada británico y destruiría la industria de TI»

La base de datos de ciudadanos que consumen porno online made in Cameron

Reino Unido censura

Hoy hemos tenido un intenso debate sobre la propuesta de Cameron en Reino Unido para que los proveedores de internet censuren el porno por defecto. Los ciudadanos que quisiesen acceder deberán solicitarlo explíciticamente (opt-in) en lugar del mecanismo que se había planteado hasta ahora, de activación del filtro anti porno bajo petición (opt-out).

La medida se engloba junto a otras (prohibición total de cierto tipo de pornografía extrema, control de ciertas búsquedas) en un paquete que se propone «para proteger a la juventud» y «luchas contra la pornografía infantil», lugares comunes en las estrategias por el control de internet.

El caso es que estas nobles causas consiguen que muchos aplaudan tareas como la creación de bases de datos de ciudadanos que consumen porno online o, lo que es lo mismo, estigmatizar a la población en base a criterios morales desde los cuáles te atreves a decidir por ellos. Es más, hay una suerte de infantilización y de descarga de responsabilidad de los padres a la hora de tutelar a qué pueden acceder sus hijos.

Hay a quien esto del estado censurando y controlando quien accede a contenidos hasta ahora legales en base a una decisión moral le parece una buena idea.

La opinión pública no es lo que era (bis)

El gobierno pierde un asalto en el intento de aprobar la ley Sinde, derrotada en el congreso después de un proceso tragicómico de atrasos, negociaciones semipúblicas y enmiendas varias. Al margen de que no es una victoria final sino un episodio más de una guerra (la del control de internet por los estados) y de que estos días vayamos a flotar en una nube de proclamas sobre el poder de la red y de los ciudadanos (por favor, al menos no digan «internautas»), lo que me sigue sorprendiendo es la poca capacidad de este gobierno para entender la realidad de la nueva opinión pública.

Una vez más – y van varias – han subestimado la capacidad de movilización desorganizada y distribuida de la red y del impacto en el deterioro de la imagen de las críticas por parte de la sociedad civil que percibe que están tocando un espacio de libertad propio como es internet. Eso hace mucho más caro conseguir aliados que voten esperpentos como la ley Sinde y acaban encontrándose como los artículos favorables a la causa (la mayoría han intentado reducir la cuestión a «piratas Vs creadores») y su entendimiento de la política en red (emito mensaje en redes sociales y Twitter) no consiguen aplacar a la bestia.

Me alegra de que haya caído la ley Sinde, ojalá fuese una oportunidad para legislar mirando al futuro y aterrizando en modelos para que los creadores ganen dinero por el consumo de sus obras y los intermediarios que aportan valor, también. Creo que no va a ser así, también creo que sería necesario una reflexión para que pueda haber un debate razonable, sin representantes de «creadores» practicando el matonismo ni linchamientos en 140 caracteres a cualquiera que discrepe y hable en favor de la ley Sinde.

El gobierno apunta al control de internet

El gobierno apunta a la implantación de una ley de tres avisos «a lo Sarkozy», por la que los proveedores de internet deberán espiar las comunicaciones de los ciudadanos y advertir del corte de la conexión – que menoscabaría su derecho a la información – a los que compartan material sometido a los derechos de autor. El último FICOD ha servido para escenificar el poder del lobby de la industria de los contenidos exigiendo el control de internet para maximizar sus ingresos y a los representantes del gobierno más dispuestos que nunca a cumplir – sea cual sea el precio – sus deseos, empezando por una campaña vergonzosa de propaganda financiada por todos al servicio de la SGAE (David Bravo).

Algunos enlaces al respecto:

  • El Mundo: «El Gobierno baraja que las operadoras avisen a usuarios que descargan contenidos protegidos».
  • Enrique Dans: un impecable análisis de la situación y las motivaciones de las medidas de este gobierno.
  • Versvs: esto va mucho más allá de las descargas, hablamos del control de internet.

Relacionado: Los ISP traicionarán a los internautas, necesitamos nuevos políticos.

Votar sobre el control de Internet

Desde Informática Verde me avisan de una espeluznante iniciativa que se votará el próximo lunes en el comité de Mercado Interno y Protección del Consumidor del Parlamento Europeo. Las enmiendas presentadas por el partido conservador británico apuntan a:

  • Fin de la neutralidad de la red, con limitación de la calidad de servicio para los programas P2P.
  • Que los proveedores de internet filtren contenidos, con control de los que tienen derechos de autor.
  • Corte de conexión por intercambiar contenidos, siguiendo el modelo francés.

Por otro lado hablan de una cuarta propuesta, que con la excusa de luchar contra la pornografía infantil, exigiría la instalación de un software que espiaría todas las comunicaciones del usuario para acceder a internet.

Espeluznante, el lunes vota el comité, pero será necesario que el parlamento refrende en Septiembre. En caso de que salgan airosos en esta primera votación, tendremos unos meses calentitos por este nuevo intento de controlar internet. En Informática Verde tienen un listado de eurodiputados a los que podemos escribir al respecto de las votaciones de pasado mañana.

En definitiva, se trata de votar sobre matar la internet que conocemos por una dominada y controlada por los lobbys de la industria de los contenidos y las asociaciones de derechos de autor.

Más información en ffii.org, la asociación de Internautas.

Actualización: Según Partido Pirata, la mayoría de estas proposiciones han sido aprobadas por el comité. Les queda el trámite del Parlamento Europeo.

Reino Unido se plantea el control de internet por la industria de los contenidos

Reino Unido se plantea seguir los pasos de Francia, los proveedores de internet tendrían que espiar las comunicaciones de sus usuarios y cortar el acceso a internet a aquellos que descarguen contenido con copyright de redes P2P si son reincidentes (primero habrá un aviso). Se trata de un nuevo episodio de la lucha por controlar internet que están desarrolando las discográficas y gestoras de derechos de autor.

Anoche, charlando con algunos blogueros de barcelona, algunos se sorprendían de como algunos actores de la industria cultural se obcecaban en resistirse a la adaptación del nuevo escenario que supone un internet libre. Los motivos, en mi opinión, son que sencillamente adapatarse tiene un coste y prefieren confiar en su poder de lobby. El culturetariado confía en que se legisle a su favor, adoptando su habitual (y penosa) actitud de llanto. Los resultados ya comienzan a verse en Europa, gobiernos dispuestos a eliminar el derecho al secreto de las comunicaciones y al acceso a la información para echarles una mano en su camino a la criminalización de millones de usuarios.

Más información en Paidcontent.

Los intentos de los gobiernos por controlar internet. Tendencia 2008

A toda acción le sigue una reacción contraria, y a la explosión de libertad de información de internet le están siguiendo sucesivos intentos de someterla, controlarla y anularla. Lo más grave es que ya no hablamos de países sin libertad de expresión, como China, Arabia Saudí o Irán, sino de las democracias occidentales que, con el argumento de «luchar contra el terrorismo y la peidofilia» o «para proteger de la piratería», empiezan a legislar contra la libertad de expresión y el secreto de las comunicaciones en internet.

Tenemos varios casos sobre la mesa: Japón, cuyo ejecutivo actual tiene la intención de introducir los cambios necesarios en su legislación para poder controlar qué tipo de páginas y qué contenidos consumen los nipones cuando navegan por la Red (más información en Abadía Digital) o Australia, que aboga por la provisión para sus ciudadanos de feeds de Internet previamente filtrados y limpios de pornografía y materiales considerados inapropiados (Dans) y, sobre todo, tenemos el caso de Francia.

La apuesta francesa es la que más nos atañe, por estar en Europa y la posibilidad de convertirse un referente para la Unión Europea, que ya aboga por revisar el concepto de copia privada. La Francia de Sarkozy decidió permitir el espiar las comunicaciones de sus ciudadanos y eliminar su derecho a la información y comunicación por la red en el caso de compartir ficheros con derechos de autor, el mayor intento en una democracia para acabar con la libertad en internet, que rápidamente ha sido bendecido por la SGAE: que los ciudadanos paguen el canon por si «copian», pero que si les pillamos copiando, que les sea retirado el acceso a internet.

Y en 2008 tenemos el debate sobre la mesa, los intentos de los gobiernos por controlar internet van a seguir y el caso francés va a ser enarbolado por la industria de los contenidos y las asociaciones de derechos de autor para que se legisle una internet a su medida. Lo peor es que, con la mediocridad que les caracteriza, nuestros políticos pronto se refugiarán en que «lo ha decidido la Unión Europea» y trasladarán el debate allí, lo más lejos de los ciudadanos posible y luego vendrán con una ley que habrá que aceptar como si se tratara de mandamientos traídos del Sinaí. Ahora que se habla mucho del debate de políticos en la web (eCuaderno, 10 preguntas, Arsenio Escolar, Caspa.tv), personalmente no voy a votar a ningún partido para el que la defensa de internet como un espacio de libertad no fuese una prioridad.