“Ya no eres independiente, no dices siempre lo que pienso”

comentarios en medios

Me he acordado de este artículo de Jabois con la cita, “Ya no eres independiente, no dices siempre lo que pienso” al leer esta pieza de Cervera como defensor del lector en El Diario. Merece la pena leer los comentarios, los ataques y la defensa de la línea del medio de su director, Ignacio Escolar.

Mi impresión es que, en algunos casos, el peligro de que “los anunciantes y acreedores” condicionen la línea editorial del medio se ha exagerado y el de que la propia comunidad exige más sectarismo y posturas que continuamente reafirmen sus prejuicios y visión del mundo se está infravalorando. Tengo la sensación de que las redes sociales han fortalecido el uso del medio para la reafirmación ideológica: ahora cumplen además el rol de ser el instrumento con el que comunicamos nuestra identidad, a quién y qué apoyamos, contra quien estamos. Cuando el medio se abre, recoge posiciones diferentes, realiza una crítica contra “los suyos”… entonces es cuando se viene la catarsis de comentarios que podemos englobar en el patrón “Ya no eres independiente, no dices siempre lo que pienso”.

Sucede en todos los ámbitos, sea en la política sea cuando criticas al proveedor de informática de alguien. Ese contexto en el que alguien descubre que un periodista, columnista o bloguero discrepa de su visión del mundo, identifica el hecho invariablemente con “tiene que estar vendido porque si no lo estuviera, coincidiría conmigo, que sé la verdad sobre esto” y luego deja un comentario anónimo acusando de engañar se ha hecho tan cotidiano que a los que escribimos en internet hace años que ha dejado no ya de escandalizarnos, sino de siquiera sorprendernos.

Gráfico / ilustración: Remoquete

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Medios sin comentarios

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Se ha discutido mucho – bueno, tampoco demasiado fuera de los círculos del mundo de las publicaciones tecnológicas y de medios – el movimiento de Re/Code de quitar los comentarios de los usuarios a los artículos en su web. Sus motivos, apuntan, es que la gente ya comenta en “redes sociales” y que como esto está en crecimiento no merece la pena tener sistema de comentarios propio en el medio.

Javipas ha comentado a fondo la cuestión y Remoquete ha desarrollado el gráfico que ilustra este artículo defendiendo la tesis de que hay entornos en los que los comentarios aportan mucho valor y otros en los que casi nada. Como es habitual, ando un poco en desacuerdo con las diversas posturas, aunque ando lejos de tener una posición definitiva.

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Por favor, lean los comentarios

Jeff Atwood en Coding horror:

Soy un fan de los comentarios. Hay ruido, seguro, pero por propia experiencia sé que la multitud produce conocimiento al agregar comentarios. Entiendo la presión del tiempo, pero si quieres la foto completa, de la misma manera que se deben seguir todos esos pequeños enlaces de citas en artículos de Wikipedia, debes leer los comentarios.

Atwood recoge buena parte de los argumentos en contra de los sistemas de comentarios y hace una buena defensa sobre seguir buscando la señal, la meritocracia y el crear una comunidad que aporte valor. Y de que el diseño del software impacta de forma muy fuerte aquí.

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Los comentarios de mis artículos son una basura

Informáticos que se quejan de que su jefe no sabe diferenciar una grapadora de un datacenter, diseñadores que se quejan de que las tipografías de un cartel no son las adecuadas, investigadores poniendo el grito en el cielo porque su pescadera no sabe hacer 10€-4,57€ de cabeza. Y profesionales de escribir y opinar que se sorprenden al ver que mucha gente por la calle no tiene su misma pericia argumentativa.
Todos esos, y muchos más… son casos que pasan. Y que tienen bastante o mucha razón. Nos convertimos en expertos en algo, nos rodeamos de gente que, más o menos, hace sus pinitos en ese tema (incluso nuestros familiares y amigos, que no se dedican a nuestra profesión, por influencia nuestra). Y un día salimos a una calle nueva y descubrimos que la gente en general no sabe lo que dice. Y nos llevamos un disgusto. Nuestra primera reacción es de ira, claro, pero ahora pienso que no es culpa de la gente que nadie le haya explicado ciertas cosas.

Quiero pensar que de esto los periodistas y opinadores sabrán sacar la lección de que la sociedad necesita mejorar su formación en lógica, razonamiento, y debate. Igual que los científicos llevan ya un tiempo combatiendo el anumerismo. Igual que los escépticos llevan un tiempo combatiendo la superstición.
Los lectores son lo peor. Pero siempre lo fueron. Simplemente, ahora esto ha dejado de ser invisible. Si esto hace que la gente con experiencia en la comunicación y el debate se animen a ayudar a cambiarlo, lo consideraré algo bueno.

Esta vez la cita y el enlace se los lleva un comentario de un post de Mi mesa cojea, que a su vez parte de las respuestas de Enric González en una entrevista.

Algún día tocara analizar más a fondo la participación de usuarios en comentarios, la visibilidad y los incentivos, así como los mecanismos para mejorar la señal / ruido. Hoy me quedo con las tres lecturas – entrevistado, bloguero / periodista y comentarista – y mi experiencia, que realmente es muy diferente (y no es por hacer la pelota pero el nivel de los comentarios en Error500 es sobresaliente, excepto cuando el artículo se populariza y llegan no habituales, cuando es más irregular)

El sistema de comentarios de Facebook y la comunidad de los medios

Esta semana TechCrunch anunciaba su decisión de dejar de utilizar el sistema de comentarios de terceros y abrazar otra solución – Livefyre – para intentar recuperar participación y comunidad.

El balance con los comentarios de Facebook parece bastante atractivo a priori: la gente suele utilizar su identidad real, lo que suele llevar a menor presencia de “trolls”, y además por defecto comparten lo que comentan en su perfil de la red social, lo que trae tráfico. A eso hay que sumar que hay un ahorro de costes en varios órdenes – menos moderación, menos consumo de recursos en el hosting, menos coste de desarrollo propio – como en cualquier sistema de comentarios de un tercero.

Los tres factores se han cumplido con Techcrunch y a pesar de ello, renuncian a Facebook e incorporan un sistema que permite desligar la actividad en su página del perfil de la red social: tenían menos trolls pero también habían conseguido una caída masiva de la partipación. Básicamente, su comunidad se había ido a otra parte – sospecho que a Twitter – a comentar los artículos de Techcrunch.

Creo que hay muchas variables que no suelen tener en cuenta, pero para mi dos son críticas en este tema: el contexto (Facebook es una herramienta de ocio y TechCrunch no está en esa categoría) y que la comunidad y la conversación no pueden ser secundarias nunca para un medio online… sino más bien al contrario. Por ambas creo que TechCrunch hace bien en cambiar de sistema, aunque con los recursos que tiene AOL me sigue extrañando que no apuesten por comentarios propios y hacer un desarrollo optimizado para su público.

Responsabilidad legal por los comentarios de usuarios. El Supremo y la Audiencia Provincial de Madrid se manifiestan

Dos sentencias muy importantes en los últimos días para los que llevamos tiempo preocupados por los problemas legales derivados por comentarios en nuestros foros y blogs con la LSSICE. Hoy se ha conocido la de la Audiencia Provincial de Madrid, que da la razón Rankia por la denuncia que hizo Ausbanc, hace unos días otra del Tribunal Supremo en el caso QuejasOnline. En ambas sentencias se refleja que los prestadores de servicios de alojamiento no son responsables de los comentarios aportados por terceros y que por tanto no deben erigirse en jueces de los mismos.

Un respiro para muchos de los responsables de webs con participación de usuarios (blogs, foros, comunidades) y que vienen sufriendo una suerte de “matonismo judicial”: amenazas de meterte en litigios si no se borra todo lo que la marca aludido considere gravoso.