En busca del seat 600 autónomo

coche autónomo

En Google presumen de que sus prototipos de coche autónomo ya circulan por California. A pesar de todo el ruido y las iniciativas alrededor del mismo concepto, en cada anuncio Google parece ir por delante y, cuando clarifique como piensa enfocar el mercado, es quien más papeletas tiene para lograr algo así como un «seat 600 autónomo«.

Mientras que en el coche eléctrico la propia limitación de la tecnología ha forzado que el modelo icónico – Tesla Model S – sea de gama muy alta, con el coche autónomo en el que la clave en gran parte estará en el software, la llegada a las masas sería – si lo consiguen – más rápida, sobre todo si Google es quien está al mando. Uno tiene la sospecha de que en algún lugar de Mountain View hay una hoja de cálculo que recoge cuántas horas más usaría la gente internet si no condujera y cuando dinero significa eso para Google vía publicidad. Todo un incentivo para empujar el coche autónomo al gran público.

Y, aunque todo esto parezca lejano, sería interesante ir abordando los debates éticos alrededor del coche autónomo. Hace un par de años los adelantamos en Xataka, hace unos días En el Confidencial lo preguntaban de forma más directa: «¿Debería tu coche autónomo matarte si así salva la vida de más personas?»

Ojalá sea así el coche del futuro

mercedes-benz-f-015

Javier Álvarez de Motorpasión ha «catado» el F-015 de Mercedes y nos ha dejado una toma de contacto con fotos y vídeos.

Este coche es más un prototipo experimental que un concepto de diseño, pero sobre todo me interesa por como plantea el futuro de la experiencia en el coche una vez que sea autónomo: el giro completo de los asientos, el empezar a plantear cómo se interactuará, qué servicios se demandarán en un coche autónomo y conectado.

Ojalá sea así el coche del futuro me digo, cuando pienso en atravesar media España y emplear seis horas conduciendo para ello, sólo que el mundo puede ser demasiado complejo para el coche autónomo:

El «futurólogo»de Mercedes-Benz, Alexander Mankowsky, responsable de estudios de futuro e ideación, comentaba durante el evento que han de pasar al menos diez años para que muchas de las tecnologías incorporadas en este prototipo lleguen finalmente a la calle. Hay mucho camino por recorrer y muchos avances que realizar, así que no es cuestión de hacer las cosas con prisa.

El mundo puede ser demasiado complejo para un coche autónomo

Coche autónomo de Google

En Slate hacen una lectura bastante escéptica con que el coche autónomo sea capaz de gestionar situaciones en el mundo real más allá de las muy controladas

Cada pieza inacabada de la tecnología de – cada prototipo, que es lo que el coche de Google es – tiene un montón de ítems a marcar en su lista de tareas pendientes. Pero el mayor problema con el coche de Google es uno que ha acosado a los investigadores informáticos desde el momento en que las computadoras han estado existido: cómo dotar a las máquinas con el tipo de conocimiento cotidiano que los seres humanos adquieren y usan desde la niñez.

Debido a que Google está prometiendo al mundo un coche totalmente sin conductor, necesitará un ordenador en el vehículo que pueda tratar no sólo con todas las tareas obvias de conducción, sino cualquier otra cosa que el mundo le ponga por delante, ya sea en una calle congestionada ciudad o una carretera con un límite de velocidad de 85 mph.

En otras palabras, la aleatoridad del mundo – ya sea estricta si es que existe, ya sea de facto por la tremenda complejidad – presenta tal volumen de casos de uso que o conseguimos entornos muy controlados (carreteras casi perfectas con todo muy bien señalado) o nos tendremos que conformar con escenarios intermedios entre conducción manual y autónoma durante mucho tiempo.

En Error 500, el coche autónomo

Coche autónomo + coche compartido = muchos menos coches en la ciudad

Coche autónomo Google

En The Atlantic

Calcular cuántos coches necesitará una ciudad del futuro con conducción autónoma es un desafío, pero, por suerte, un equipo de investigadores del MIT, Stanford, y la Alianza Singapur-MIT para la Investigación y la Tecnología han realizado una aproximación que nos da, al menos, un sentido preliminar de lo dramático que será el cambio. Su conclusión: Sólo necesitaremos alrededor de un tercio del número de vehículos que tenemos ahora.

Al principio, del tema del coche autónomo, me interesaron los debates éticos (todavía abiertos). Ahora lo hace sobre su potencial para cambiar la forma en que vivimos la ciudad: desde descongestionarla de coches hasta la erradicación del problema del aparcamiento.

Relacionado: Google, coche autónomo y modelo ARM

Google, coche autónomo y modelo ARM

Coche autónomo Google

Esta semana ha circulado mucho un artículo de Amir Efrati sobre las conversaciones de Google con suministradores de componentes para coches para acabar fabricando su propio coche autónomo y, en un futuro no demasiado lejano, articular una flota de «robots taxis».

El debate está centrado, con sentido, en el rol de Google en el proyecto (su comienzo con la investigación ya chocaba en su momento). Si para teléfonos y tablets se apoyan en fabricantes especializados, ¿en coches van a encargarse del ciclo completo de diseño, fabricación, distribución, venta y soporte? Parece mucha complejidad para un Google sin experiencia en estos temas.

Desde fuera uno diría que les encaja mucho mejor el modelo ARM (véase Anandtech, Xataka), por el que se encargarían de la licencia de una tecnología que ellos diseñan, pero muchos otros pueden fabricar con distintos modelos de acuerdo (por ejemplo si el fabricante puede modificar sobre el diseño base la implementación para optimizar como hace Qualcoom), pero en Google seguramente están valorando dos aspectos: cuánto les está costando fabricar los prototipos (de momento sobre Toyota Prius) y dónde estará el núcleo del negocio con el coche autónomo.

Dos bolas extra: pensar en el futurible servicio integrado con Google Now es pensar en que la máquina anticipa por ti cuánto vas a tardar en llegar a tu próxima cita, cuándo tienes que salir y además llama al coche para que te recoja en el momento justo; de un servidor, Coche autónomo y debates éticos

El futuro de las ciudades con el coche autónomo

Coche autónomo de Google

En Bits del NYT:

Esa ciudad del futuro podría tener calles más estrechas debido a que las plazas de aparcamiento ya no serían necesarias. Y el aire sería más limpio porque la gente conducirá menos. Según la Administración Nacional de Seguridad Vial, el 30 por ciento de la conducción en los distritos de negocios se gasta en la búsqueda de un lugar de estacionamiento y la agencia estima que casi mil millones de kilómetros de conducción se pierde de esa manera todos los años.

Si mi coche se conduce sólo me puede llevar a un punto de la ciudad, irse a buscar un sitio donde esperarme que no tiene por qué estar necesariamente al lado y volver a buscarme cuando se lo pida.

Hace tiempo hablamos de ello en Coche autónomo y debates éticos

La locura de dejar conducir a un ser humano

Coche autónomo de Google

¿Chirría el titular de esta entrada? Quizás dentro de 30 o 40 años no lo haga, o al menos esa es la hipótesis con la que he abordado el tema del cochea autónomo y los debates éticos que traerá consigo. Si el robot – el coche – conduce mejor, es más eficiente y tiene menos accidentes ¿acabaremos prohibiendo que conduzcan humanos?

Hay mucho más en el artículo porque el tema es – para un servidor – fascinante. Para completar la pieza, MotorPasión Futuro glosa el estado actual de la tecnología y las expectativas de cara a futuro, mientras que Motorpasión reivindica el placer de conducir y la convivencia de la intervención humana con la automatización.

Lo dicho, un tema de lo más interesante que además no está aislado. La aceleración de la robotización de muchas tareas es uno de los desafíos de las próximas décadas

La explosión de tecnologías necesarias para el coche autónomo de Google

Coche autónomo de Google

Merece mucho la pena echar un vistazo a «cómo funciona el coche autónomo de Google«, un repaso a las tecnologías que han tenido que cristalizar para permitir que en un horizonte de décadas podamos ver como proyecto real un automóvil que se conduzca sólo.

Quedan muchos debates aquí: cómo regularlo, si será aceptado culturalmente, el recibimiento de los primeros accidentes… pero hasta entonces toca maravillarnos de la evolución de un puñado de tecnologías que, al integrarlas en un proyecto así, dan casi vértigo por su potencial.