El tema del manifiesto del empleado de Google nos ha venido grande a los medios

Esto es el trabajo de días de mi compañero Javier Jiménez. No es tanto sobre el caso del manifiesto del empleado de Google como sobre el debate de fondo: si existe el dimorfismo sexual en el ser humano, si hombres y mujeres somos diferentes más allá del físico y en qué.

Esta pregunta a su vez, “abre” otras muchas: qué ciencia debe responder acerca de la naturaleza humana, por qué los consensos actuales en biología, psicología y sociología responden de manera diferente. Se podría seguir durante días: si la evolución termina cuando aparece el ser humano en el que todo es social por la plasticidad de su cerebro o por el contrario nuestra mente sigue siendo en parte un juguete de los incentivos evolutivos; cómo explicamos los universales que se detectan en todas las sociedades y cómo se llega a una consilencia científica en la que encajan lo que sabemos a través de la genética, la psicología y sociología (cuando se practican con un método científico), la antropología, la etología, etc, etc….

El tema del manifiesto del empleado de Google nos ha venido grande a los medios, a los tuiteros y, sospecho, a todo bicho viviente que se ha metido en él. Y lo hemos capeado con lo que teníamos a mano: ideología, el mejor atajo para cuando la realidad es tan compleja que nuestra misión (contar la verdad) está muy por encima de lo que somos capaces de explicar.

Apunte adicional: algo que refuerza las explicaciones “culturalistas” es que es mucho más fácil para un periodista, incluso para los que suelen tratar con temas de ciencia, el crear un relato con ellas, llegar a conclusiones fáciles y simples, con una causa clara. ¿Que por qué hay tal desigualdad? Porque hay una cultura de la discriminación que [aquí viene un ristra de interpretaciones, algo parecido a hechos y citas seleccionadas para que encajen en el relato y el trabajo de contar el mundo se reduzca a lo que a la mayoría de periodistas actuales nos gusta hacer, comentario de texto]

De difteria, antivacunas y el estado

Antivacunas

He aquí un partidario de proteger la libertad individual y la potestad de lo padres frente al estado ante el dilema de la vacunación y los antivacunas. Un caso que tiene a un niño – seis años, de la edad de mi hijo – en el hospital con difteria.

Hay un tema del que estoy orgulloso: la cobertura del fenómeno antivacunas que hemos realizado en Weblogs SL. No sólo por lo publicado estos días, sino porque es un tema con el que llevamos años tocando: Hay vacuna contra los antivacunas: leer. 31 artículos, libros y vídeos sobre inmunidad y vacunación, Antivacunas y regreso de enfermedades, una historia de miedo e irracionalidad, Así era el mundo al que nos quiere devolver el movimiento antivacunas, etc…

De todo ello lo que creo que tiene más valor es lo que venimos contando sobre vacunas en Bebés y Más, una web con un tráfico brutal en el que el patrón habitual el de padres con dudas y lagunas de información y con una postura editorial pro lactancia materna y colecho. Esto último no es baladí, parte de la ideología subyacente en los antivacunas radica en la supremacía de lo natural, de lo que derivan que la inmunización a la que ayuda la leche materna sustituye a las vacunas y que los “químicos artificiales que ponen la industria farmacéutica” son el mal. Llevamos años luchando por deshacer ese nudo y, creo, hemos aportado mucho a favor de una visión científica del tema.

El caso es que los signos de los tiempos – esa creencia en lo natural, el rechazo a la “industria y los mercados”, esa necesidad de tener un malvado al que culpar del autismo – apuntan a que a pesar del caso los antivacunas no se van a mover. No se va a producir ese proceso de “concienciación” que reclaman los políticos para evitar tener que meterse en el charco del debate que la sociedad está empezando a tener sin ellos: si debemos obligar a los padres a vacunar a sus hijos.

Y aquí uno es cuando empieza a sentirse incómodo con la facilidad con que despachamos el tema. Creo que en poco valoramos la violencia que ejerce un estado cuando obliga a unos padres a hacer a sus hijos algo que ellos consideran lesivo. Que el estado te amenace con quitarte la custodia, con llevárselos mientras te detienen por la fuerza y, eso crees, inyectarles productos que estás convencidos que le van a perjudicar.

Uno es de los se violentan con cada concesión que nos empuja a que los niños cada vez son más propiedad del estado y menos custodia de sus padres. Cada paso en esa dirección me desasosiega y me sumerge en nuevas preocupaciones sobre la libertad individual sometida a las ficciones que son las identidades colectivas.

Y sin embargo creo que acabaré aceptando, o más bien, siendo también partidario de que haya mecanismos que o bien fuercen a vacunar o bien aislen a los que no lo hacen. Pocas cosas ayudan más a un liberal a convertirse en un conservador que el tener hijos. Un conservador no en lo ideológico sino en lo vital, alguien que a fin de cuentas lo que más le preocupa es que le pueda pasar algo malo a sus hijos: un contagio grave provocado por la estúpida inconsciencia de unos pseudorebeldes acientíficos.

Imagen: Fotomontaje de Armando Bastida basado en fotos de Zaldylmg y Lars Plougmann

Actualización: Jorge Segado también ha escrito sobre el tema

Sub reddit de ciencia: negacionistas del cambio climático, no gracias

En Grist:

Cuando el 97 por ciento de los científicos sobre el cambio climático están de acuerdo de que el hombre está cambiando el clima, esperamos que los comentarios serían, al menos, capaces de reconocer si no reflejar ese consenso generalizado. Dado que no era el caso, necesitábamos algo más que un enfoque “ad hoc” para corregir la situación.

La respuesta se encontró en medio de la moderación proactiva. Hace aproximadamente un año, los moderadores se hicieron cada vez más exigentes con los negacionistas. Cuando se publica una comunicación potencialmente controvertida, se emite una advertencia que indica las reglas para comentarios (la más importante: que tu comentario no sea una teoría de la conspiración) y advirtiendo que futuras violaciones de las normas podría dar lugar a la expulsión del foro del usuario.

Varias “tensiones” superpuestas: los negacionistas que parten de teorías de la conspiración añaden ruido y molestan a quienes se aproximan desde la ciencia ortodoxa, los sistemas de karma y comentarios por mucho que ayuden a uniformar comunidades no son capaces de articular la meritocracia de la ciencia y el estudio y, por último, hay una decisión última de qué tipo de conversación quieres albergar y que límites establecer.

Armas, gérmenes y acero de Jared Diamond. Biblioteca Error 500

armas gérmenes acero Diamond
Armas, gérmenes y acero es ya un pequeño clásico que junto a “Colapso” y “El mundo hasta ayer” conforman la trilogía sobre civilizaciones del científico americano. Su punto de partida no puede ser más sugestivo, un líder tribal de Nueva Guinea le pregunta a Diamond ¿Por qué los blancos desarrollastéis tanto tecnología y fuisteis capaces de traerla a Nueva Guinea pero los guineanos tenemos tan poca tecnología propia y nunca hemos salido de aquí?

A partir de ahí Diamond comienza un tour de force intentando dar una respuesta al desarrollo, auge y caída de civlizaciones (este último punto será el protagonista de “Colpaso”). Fija la mirada de partida en los encuentros entre ellas (la llegada del hombre occidental a Nueva Guinea, la de los europeos a América con el ejemplo de Pizarro en Cajamarca) para luego intentar desarrollar una justificación del diferente grado de desarrollo de cada una (no sólo armas y poderío militar, también desarrollo de la escritura, de la navegación, de la burocracia y organización del estado) que junto al diferente impacto que los gérmenes que cada una trasladó a la otra posibilitaron la conquista de unas civilizaciones por otras.
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¿Por qué es divertido el sexo? de Jared Diamond. Biblioteca Error500

Por qué es divertido el sexo, portada

¿Por qué es divertido el sexo?” no es probablemente el título esperado para un libro a reseñar en la Biblioteca Error500, pero sí que es una obra definitivamente recomendable para los que les interese la ciencia y la evolución. Jared Diamond demuestra – además de cierto talento para escoger títulos llamativos – que la biología evolutiva es una disciplina apasionante y fundamental para entender al ser humano.

¿Por qué es divertido el sexo?” es una obra ligera, escasa en tecnicismos, que trata de desentrañar las causas de la excepcional sexualidad humana, tan distinta de la del resto de especies, incluso nuestros parientes cercanos. ¿Por qué surge el sexo recreativo en los humanos incluso cuando saben que no puede producir nuevos individuos? ¿por qué la ovulación femenina no se traduce en rasgos visibles como ocurre en otras especies? ¿por qué existe la menopausia? ¿por qué no se da la lactancia masculina? ¿por qué las mujeres y los hombres viven la sexualidad y la crianza de forma diferente? ¿por qué los hombres preferían irse de caza a pesar de ser mucho menos eficientes que las mujeres recolectando?

Es uno de esos libros perfectos para “abrir el apetito” a disciplinas diferentes a las que uno frecuenta. Biología evolutiva en diálogo con la antropología, genética y ecología con un buen equilibrio entre divulgación y rigurosidad. Muy recomendable para iniciarse en un autor creciente en popularidad con su último libro “Colapso”, sobre el que dejo una charla del propio Diamond en TED:

“Por qué es divertido el sexo” se puede comprar en Amazon, aunque no en formato libro electrónico.

Contra las tijeras en la ciencia y el I+D en España

Ciencia tijeras España

Sólo un apunte para sumarme a la campaña “La ciencia española no necesita tijeras” contra el recorte en los presupuestos de las partidas destinadas en innovación y desarrollo en España. En la aldea irredcutible está la información sobre este tijeretazo injustificable sino se hace desde el populismo: la ciencia y los científicos españoles no salen en la tele, no tienen fans, no mueven votos. Un terrible error estratégico que nos puede costar muy caro como sociedad.