Chromebooks

Chromebook Toshiba

Desde verano he estado probando un Chromebook – el Toshiba CB30 – que nos ha servido en Xataka para realizar un especial completo sobre la «nueva categoría» y un servidor para poner a prueba el escepticismo con el que recibí la propuesta.

De hecho casi recomiendo leer las impresiones de tres actores muy relevantes (gran distribuidor, pequeño comercio y fabricante) que reunimos en una pieza sobre «el difícil arte de vender Chromebooks». Creo que apuntan a lo principal con este tipo de portátil: hay que tener muy claro lo que uno se lleva a casa, las limitaciones son muchas y las ventajas adquiridas más allá del precio no demasiadas.

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Google, ese fabricante hardware

Chromebook Pixel

Ayer hicieron público el Chromebook Pixel con el que Google lleva su sistema Chrome Os a la gama alta. El dispositivo tiene unas características – sobre todo la pantalla – excelentes, y el precio va en consonancia, 1300 dólares, aunque no es eso lo más relevante en este caso sino que – a diferencia de otros portátiles con Chrome Os – no se han apoyado en otro fabricante.

Es un portátil «made in Google», que si bien en móviles y tablets se sigue apoyando en terceros para la gama Nexus a pesar de ser la dueña de Motorola, en portátiles ha dado un paso aparte. Como con Microsoft con Surface está el debate de si estamos ante una apuesta fuerte por virar el modelo de negocio o se trata de sacar un dispositivo que «muestre el camino» a otros a la hora de crear equipos con este sistema.

Tratándose de Chrome Os apostaría el segundo escenario, pero en estos tiempos en el que la cadena de valor se está desplazando y cada actor está intentando abarcar más, no descartaría nada en absoluto.

Y sí, el debate con este sistema operativo sigue estando en su valor añadido frente a otros (Windows, Mac Os, Linux) que lo igualan en los puntos fuertes (arranque rápido, acceso a la nube) y además permiten aprovechar mejor la potencia local con aplicaciones instaladas. Pero esto ya lo hemos hablado no una, sino dos y hasta tres veces… y seguimos viendo el mismo escenario: parece que Google sí que necesita un sistema propio, pero no aparecen los argumentos que den sentido para el usuario a la hora de comprarlo

Google se empecina en Chromebook

No se puede negar a Google la perseverancia con los Chromebooks. Anuncia nuevo modelo fabricado por Samsung y con la filosofía de ChromeOS que servidor no acaba de ver: el resto de sistemas operativos también permite aprovechar la nube sin las limitaciones de la propuesta de Google.

Un punto que sí tienen a favor es el precio, 250 dólares, para un equipo ligero, bien diseñado (en la línea de los ultrabooks que lidera Macbook Air) y cuya potencia habría que examinar al ir sobre arquitectura ARM con un SoC Exynos. De momento en la convergencia móvil / escritorio me parece una propuesta más débil la de Google que la de Apple y Microsoft.

Portátiles con Chrome OS: sobran 300 euros, faltan sus puntos fuertes

Esta semana ha visto la luz el Samsung ChromeBook Serie 5 y tras leer varios análisis y artículos de «primer contacto», sigo manteniendo mis dudas sobre si sale demasiado tarde o demasiado pronto. Mi impresión es que de momento no soportan la comparación con portátiles de sistemas operativos «normales», que también permiten aprovechar «la nube» sin estar atados necesariamente a ella ni a una conexión de datos permanente.

Siendo así, es difícil justificar pagar un precio similar al de mercado actual y no recibir a cambio algunas de las ventajas que debería ofrecer un equipo «más simple»: no hay una gran ganancia ni en autonomía ni en peso. Si acaso en tiempo de arranque, que difícilmente va a justificar por si solo una decisión de compra. Quizás considerando la opción de pago en suscripción pueda tener alguna justificación en la empresa, pero es algo que sólo consideraría en algunas con poco histórico de aplicaciones y documentos con el que lidiar y siempre y cuando mejoren mucho el funcionamiento sin conexión de los ChromeBook.

ChromeBooks ¿demasiado tarde, demasiado pronto?

Confieso que desde su anuncio soy algo «Chrome OS excéptico«, no porque la propuesta de Google me disguste – un planeamiento basado en la web, la conectividad y la nube que encaja perfecto con el 95% de mi labor con un ordenador – sino por el momento en que llega. Por una lado aparece cuando la venta de los netbooks cae en picado frente al auge de los tablets, lo que invita a pensar que, de alguna manera, llevan dos años tarde a su fiesta. Por otro, porque la cobertura y la conectividad que tenemos realmente no encajan con un dispositivo que se basa en su uso y se plantea a su vez como una gran solución para la movilidad. Desde ese punto de vista estos Chromebooks me dan la impresión de que llegan demasiado pronto.

Y ojalá me equivocase respecto a Chrome OS y los portátiles presentados hoy porque la aproximación basada en la web frente al modelo de plataforma cerrada de las tiendas de aplicaciones tiene la ventaja de la ausencia de una entidad centralizada que controle qué se puede ejecutar. Pero ahí también tengo grandes dudas de que sean capaces de hacer funcionar su Web Store con un modelo que genere ingresos reales a los desarrolladores… aunque si tiene alguna posibilidad es integrada en estos Chromebooks.

En definitiva, habrá que probarlos. Sobre todo su comportamiento offline, aspecto que afirman haber trabajado a conciencia para permitir manejar documentos, correo y calendario (y jugar a Andry Birds), y que va a ser la mayos objeción que de entrada tengan los posibles compradores.

Chrome como el caballo de troya de Google

Chrome Web Store

A bote pronto lo de una tienda de aplicaciones web a través del navegador chirría. Primero porque la frontera entre aplicación y «web normal» no está muy clara, el intermediario no facilita descarga o instalación ni incide en que esa aplicación funcione mejor. Segundo por la propia naturaleza de la web, multiplataforma y abierta, por lo que todo intento de fragmentación resulta contraproducente: compro el acceso a una aplicación web que podré utilizar con un navegador, pero no con otros.

De hecho en la salida de la tienda de aplicaciones web de Google Chrome vemos dos posiciones claras por los desarrolladores, una es que en las aplicaciones gratuitas el acceso es igual en otros navegadores (en Chrome la diferencia es que te ponen un enlace destacado como el de la imagen), la otra es que la mayoría ha invertido muy poco en esto, siendo la «aplicación» apenas un enlace a su web actual (incluida la de Google Reader). La Web Store de Chrome me sigue pareciendo una apuesta más a futuro que algo con valor real a día de hoy…

… aunque con los planes confirmados de Chrome OS sí que tendría más sentido. Las tiendas de aplicaciones han funcionado en móvil por varios motivos, entre los cuales están la integración y el control sobre la plataforma en que se ejecutan, pero también el plantear una experiencia superior a la del navegador. Todo eso con el incentivo para desarrolladores de ofrecer un entorno de mayor cultura de pago. Conseguir todo eso con aplicaciones web (HTML5, Flash) a través del navegador (de un sólo navegador) y con una tienda que tiene demasiadas propuestas que no son sino enlaces a las páginas de siempre se antoja harto complicado. ¿Dónde podría tener más sentido? En un entorno donde el navegador sea la única opción, ofrezca la mejor experiencia dentro del dispositivo y sea fácil acceder y pagar.

Chrome como sistema operativo: todo por la nube

Si su apuesta de Chrome como sistema operativo funciona, entonces su tienda de aplicaciones cobraría sentido como una fórmula para empujar el desarrollo hacia aplicaciones web. Y no sería mala cosa, la economía de las aplicaciones para dispositivos móviles beneficia a los grandes (recursos para afrontar varias plataformas) y produce una gran fragmentación del mercado. Desde que lo anunciaron hasta este nuevo recordatorio han cambiado algunas cosas (los tablets amenazando canibalizar al PC) y ¡todavía queda al menos medio año para que tengamos equipos con él en el mercado!. La impresión es que va a llegar algo tarde, tras el «momento dulce de los netbooks» y que el espacio de los tablets quedará para Android.

Desde esta perspectiva, Chrome es una especie de caballo de troya por parte de Google. Primero su posicionamiento como navegador web, luego este paso ofreciendo un «marketplace» para desarrolladores aunque con poco valor para los usuarios… finalmente debería ser un sistema capaz de ofrecer un entorno completo en el que todo lo que se ejecuta lo hace con tecnologías web. El primer paso lo dieron con mucho acierto, el segundo lo acaban de presentar… ya veremos que resultados obtienen con el tercero.