Lo de «economía colaborativa» se merece todos los premios de marketing que pueda ganar

Piso Airbnb

Afirma Versvs

Pese a lo que mucha gente suele pensar, Uber y BlablaCar solamente difieren en cuanto al tipo de trayecto que introducen al mercado de transportes (corta distancia y con horario no previsible, algo tipo taxi, frente a media distancia o larga distancia organizado con planificación previa, más como un autobús o tren intercity), pero son idénticos en cuanto a lo que hacen respecto del sistema de transporte público de una ciudad: habilitan como transporte de pago a vehículos y prestadores que antes no formaban parte de ese ecosistema empresarial

De forma que la economía colaborativa no es ni más ni menos colaborativa que la de toda la vida. Lo que conocemos como economía colaborativa tiene en común que son sistemas con la audacia suficiente para concebir como comerciables bienes con los que nadie jamás ha comerciado antes.

Hay un punto (en otros no tanto) en el que no puedo estar más de acuerdo con José, cada vez que leo o escucho «sharing economy» o «economía colaborativa» para referirse al alquiler menos regulado no hago sino sorprenderme con lo bien que han hecho marketing alrededor de lo abierto, desintermediado y el compartir.

Fomento: ¿a por Uber o a por Blablacar? O a por los dos

Blablacar

En la web de Fomento:

Para garantizar que la totalidad de los servicios de transporte que se ofertan y proporcionan a la ciudadanía cumplen dichas exigencias legal y reglamentariamente requeridas, la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres establece:

Que las personas o empresas que materialmente realicen esos servicios con sus vehículos careciendo de la preceptiva autorización, incurrirán en una infracción muy grave sancionable con multa de 4.001 a 6.000 euros, que podría aumentar hasta 18.000 en caso de reiteración.

Que aquellos usuarios que contraten los servicios de transportistas no autorizados incurrirán en una infracción grave sancionable con multa de 401 a 600 euros.

Que las personas que contraten o facturen en nombre propio la prestación de servicios careciendo de autorización, aunque no los presten por sí mismos, incurrirán en una infracción muy grave sancionable con multa de 4.001 a 6.000 euros, que podría aumentar hasta 18.000 en caso de reiteración.

Que quienes oferten la prestación de esos servicios sin disponer de autorización, tanto si dirigen su oferta de forma individual a un único destinatario como si la hacen pública para conocimiento general a través de cualquier medio, incurrirán en una infracción grave sancionable con multa de 801 a 1.000 euros.

Ya sabíamos que a Airbnb (y a la economía P2P) le quieren poco los legisladores, pero precisamente con Blablacar que limita el lucro de los que comparten coche por diseño de su plataforma y en la que está tan claro que se trata de compartir gastos de viaje…. ¿necesitan los usuarios que acuda Fomento a protegerles? Otro caso bien diferente es Uber

PS, para el contexto, mi entrevista a Vincent Rosso, director para España y Portugal de Blablacar

Actualización: ya parece bastante claro que la amenaza va por Uber y no Blablacar. Todo el proceso y trasfondo legal en BlaBlaCar en el laberinto legal: por qué Fomento va tras Uber y permite el compartir coche