Bandcamp, ingresos de los fans a las bandas desde nuevas claves

Hablamos de Bandcamp hace más de dos años (MySpace era todavía relevante, ha llovido desde entonces) y ahora creo que toca hacerlo a la luz de las cifras de negocio que han publicado. Su modelo de página para las bandas con las que estas pueden modelar de forma flexible el negocio que quieren hacer (dar gratis, cobrar por canción o album, dejar el precio abierto, vender merchandising) parece que funciona incluso con usuarios que venían buscando el contenido gratis pero que acaban pagando bastantes veces.

Bandcamp juega en el terreno al que apuntaba el experimento de Radiohead, en un escenario en el que se compite con la descarga gratis, pero en el que se pueden jugar dos bazas: la mejor experiencia (descarga fácil, en formato y calidad que uno quiere, funciona y listo) y la conexión emocional de los seguidores respecto a las bandas que puede llevarles a desear recompensar la descarga. En cualquier caso, los números de Bandcamp son muy buenos (un millón en ventas en Diciembre) pero es la foto de la agregación, los ingresos para cada pequeño grupo son un escenario bastante diferente.

Vender música o vender merchandising

Nuevo last fm

Dos movimientos interesantes sobre cómo se están posicionando nuevos actores de la industria de la música. Uno es Bandcamp, que en poco tiempo se ha convertido en uno de los mejores servicios para bandas con ganas de darse a conocer. En su blog anuncian nuevo modelo: seguirán ofreciendo una página personal sin publicidad para cada grupo, consiguiendo ingresos sólo cuando la banda consigue vender canciones (entre el 10% y el 15%) o merchandising. Su idea sigue partiendo del concepto de venta por descarga o del disco físico frente a los modelos de suscripción y, de paso, posicionarse como herramienta para quienes quieran desintermediar a la discográfica

El otro es el caso es el de una discográfica, Sub Pop, que no es las grandes pero lleva a grupos como The Shins o Low. Su planteamiento gira en torno a pasar de regalar merchandising por comprar la música a lo contrario, dar gratis los discos y canciones a quienes compren «el juguete», ya sea camiseta, posavasos o llavero del grupo en cuestión.

Por cierto, si alguien no tiene que escuchar, puede darle una oportunidad al bandcamp de Mittens y de paso probar el servicio.

Bandcamp y cosas que no hace MySpace por un grupo de música

Bandcamp es un proyecto para grupos de música con una muy interesante alternativa a MySpace. Lo he descubierto gracias al uso que le da Cohete (vía en la crítica de Cohete en Hipersónica) y el planteamiento me parece impeclable: como grupo puedes subir tus canciones, ofrecer que se puedan embeber en otras páginas, determinar si permites la descargas (en multitud de formatos, mp3, AAC, FLAC, Ogg) y si cobras por ello, la posibilidad de añadir metadatos (letras, portadas) y todo en ello en una página limpia en la que destaca tu marca y no la publicidad y diseños de otros. Tal como está diseñado, está planteado para hospedar y distribuir grupos y no como sitio donde pasar de uno a otro pasando muchas horas (valor diferencial respecto a iMeem).

Bandcamp resuelve perfectamente el problema de la distribución, pero no el del marketing, que viene a ser el elemento clave toda vez que cada vez hay mayor abundancia de grupos y propuestas musicales (en contra de lo que se sostiene desde voces interesadas y su «internet mata la música»). En este punto, estar en MySpace, Last y sitios similares sigue teniendo un valor diferenciado porque son sitios donde la gente conoce grupos. Bandcamp, por otro lado, te da la ventaja de permitir que cualquier pueda acabar siendo agente / recomendador de tu música y la pueda embeber en su página o dar un enlace en una red social.

El negocio viene cuando el grupo pone a la venta la descarga de canciones, de cuyo precio se lleva un porcentaje. No está nada mal este Bandcamp para músicos sin discográfica o con una muy abierta a esquemas de distribución con streaming gratuito por toda la red. Al final de la cadena, tenemos que los derechos de explotación de las obras están en manos de la discográfica, esa empresa de marketing