Tipos de aplicaciones que la gente acaba usando (y el sitio para los medios ahí)

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En Monday Note tienen una buena aproximación contra la idea creada en torno al «como la gente en el móvil pasa mucho tiempo usando aplicaciones, mi sitio ahí está en hacer otra aplicación». Ellos se centran en los medios y en cómo no requieren de mucho del valor que se obtiene al hacer una aplicación local (GPS, cámara, procesamiento) ni están consiguiendo aportar el valor necesario para conseguir espacio en los muy competidos primer, segundo y tercer «swype» del móvil.

De hecho hay otra confusión habitual, el identificar tiempo de uso con valor. El estadio de fútbol de una ciudad se usa una vez a la semana, pero tiene mucho valor para gran cantidad de gente; en el móvil hay aplicaciones de uso ocasional pero que los usuarios consideran críticas y necesarios. El caso es que tampoco está claro el espacio para los medios bajo esta casuística.

Su reflexión, de hecho, me ha recordado un heurístico que tengo para valorar aplicaciones que la gente se instalaría: son un juego, son una utilidad de gran valor (mapas, procesamiento de fotos, cloud) o a través de ellas se conectan a gente, se ven caras del grafo social de cada uno. El resto, me temo, lo tiene muy complicado.

¿Hay sitio para los medios o el sitio para ellos está en el navegador o condenados a la intermediación de los Facebook, Flipboard y otros agregadores? No soy optimista. Para la inmensa mayoría de medios, sabiendo el patrón cada vez más promiscuo respecto a las fuentes de información, mi impresión es que no; otro escenario es aquél en que un medio consiga aportar un valor tan diferencial como para que merezca la pena usar su aplicación y darle un lugar de privilegio en las pantallas iniciales. Y creo que para eso, no debería ser sólo la app de un medio, debería ser una la puerta de entrada a mucho contenido seleccionado y filtrado desde una visión de calidad y el interés que puede suscitar.

Economía de las aplicaciones para móvil

Fifa 14

Dice Marco Arment:

Estoy seguro de una cosa: el mercado de las aplicaciones en modelo «pago por adelantado» para el público masivo ha desaparecido.

Es interesante leer a Arment, que viene de vender Instapaper tras un razonable éxito como aplicación de pago para iOS, aunque siendo superada finalmente por la más completa y gratuita Pocket (anteriormente Read It Later).

El tema de la economía de las apps lo hemos tratado anteriormente por aquí, por un lado para advertir de la visión mítica basada en sesgos por notoriedad de éxitos, por otro para indicar su cada vez mayor parecido economía de la web:

sobreabundancia de oferta, competición desmesurada por obtener visibilidad (tanto para destacar en las tiendas de aplicaciones como fuera) y negocio basado en la publicidad

En este último apunte faltaba sumar la tendencia a pagos dentro de las aplicaciones, que es el fenómeno en alza y al que apunta Arment para evitar acabar en un modelo de gratis con publicidad.

Hay, sin embargo, en esa fórmula aspectos que también pueden acabar causando un gran rechazo. Por ejemplo si uno descarga el FIFA 14 para Android que se presenta como «gratuito» se encuentra luego, una vez instalado y jugando, que gran parte del valor se encuentra oculto tras un cobro de más de cinco euros. Lo que has descargado es una demo a no ser que hagas este pago dentro de la aplicación, pero muchas veces este punto no se refleja en la descripción a la que uno tiene acceso previamente.

Creo que el perfil de usuarios a los que el cada vez más habitual «pseudo free to play» nos causa rechazo va a ir creciendo conforme se reafirme en el sector que es lo que tiene sentido en la economía de las aplicaciones móviles. No se si eso nos devolverá a un modelo con mayor presencia de «pago antes de usar», pero sí a que se elimine la incertidumbre antes de la instalación.

Relacionado: Las apps de pago son un esquema Ponzi, que justo se ha publicado hoy

Google Now es el producto más importante de Google en años

google now

Si tuviésemos que elegir un producto clave para Google en los últimos años posiblemente Plus sería el primero en que pensaríamos, después de todo con él parece que se juegan el subirse al tren de lo social.

Sin embargo, yo apostaría también por Google Now, del que ya ya hablamos por aquí y que ahora presenta novedades bastante interesantes, entre ellas la de almacenar entradas y tickets de viaje «a lo Passbook».

Al contrario que en lo social, esta vez Google si que está ejecutando bien en un momento temprano de la tendencia del «descubrimiento y el contexto», además de favorecerse del control que le ofrece Android como puerta de entrada al usuario.

De lo más interesante y con más potencial entre lo aparecido en 2012 este Google Now.

Actualización: llegará también al navegador Chrome

Contra los mitos del mercado de apps: concentración de quienes ganan dinero

Angry Birds

Merece la pena echar un vistazo a un estudio de Canalys sobre negocio en las tiendas de aplicaciones móviles porque su conclusión – 25 empresas acumulan la mitad de todos los ingresos – se enfrenta a uno de los mitos instaurados alrededor de estos entornos, aquello de que casi no hay barreras de entrada y de que es una oportunidad inmejorable para los pequeños.

Lo cierto es que la abundancia de aplicaciones lo que provoca es una fuerte necesidad de marketing para tener visibilidad y eso requiere de recursos; la dificultad de tener éxito a la primera (y a la segunda, tercera…) es otro de los aspectos minusvalorados y que también favorece a quienes tienen músculo financiero para intentarlo una y otra vez. El boom de las apps puede derivar en una suerte de visión mítica tipo “voy a hacer un Angry Birds” que no es realista, por mucho que exista una larga cola y se haya dado – excepcionalmente – algún caso.

Aplicaciones, costes y barreras de entrada

¿Cuánto cuesta hacer una aplicación para móvil? En plena ebullición de la fiebre (¿burbuja?) «pro apps», merece la pena leer sobre la analogía desarrollada por darwinapps: una aplicación cuesta lo mismo que un coche, dime los requisitos que quieres cubrir y te diré de qué gama es.

En el debate de «aplicaciones Vs Web» pocas veces metemos en la ecuación la gran barrera de entrada que supone apostar por las primeras, sobre todo si se busca la multiplataforma, y el empobrecimiento que supone esto. En ocasiones se plantean atajos como el uso de HTML5 embebido dentro de la app, otras veces la migración de una plataforma a otra es un proceso complejo y costoso (véase el caso de Airbnb que publican en TNW).

Google Now: cuando el descubrimiento y el contexto importan más que las búsquedas

En Search Engine Land analizan las novedades de un producto – Google Now – al que creo que habría que prestar mucha atención. Si en su momento hablamos de Siri como una posible amenaza a Google como buscador, Now es una apuesta por un modelo de descubrimiento contextualizado.

La idea es anticipar las necesidades de información, sugerir y ayudar a descubrir y no tanto ayudar a encontrar. Si estoy en un sitio y a una hora, qué me pueden ofrecer en distintas dimensiones: oferta de ocio, restauración, transporte, lugares que visitar o fotografiar, resultados de mis equipos preferidos, donde tengo que ir luego y cómo puedo hacerlo, cómo está el tráfico si es hora de ir al trabajo o volver… todo ello aprovechando lo que Google ya sabe de mí, desde mi agenda hasta donde está mi casa pasando por el historial de búsquedas (esto quien lo tenga activado, servidor lo canceló hace tiempo)

Buscar sin hacer búsquedas o encontrar antes de tener que buscar. Google anticipa un escenario en el que el valor de su negocio tradicional desciende mientras otros modelos crecen en importancia, siendo el ayudar a descubrir y el ofrecer valor a partir del contexto dos de ellos. El resultante es que con esta visión, el control del dispositivo del usuario se antoja crítico: en iOs podrían jugar a ser una aplicación más, pero la gracia de Google Now es ser la primera experiencia al encender el teléfono. Quizás así se pueda explicar mejor su agresiva estrategia de subvención de los últimos Nexus

New York Times en Flipboard, la tercera vía en el debate «web Vs apps»

FlipBoard
En el debate «aplicaciones o versión web para publicaciones en el tablet» esta semana nos descubrimos con una encuesta que apuntaba – para sorpresa de muchos – que había más usuarios (41%) que preferían acceder desde el navegador que los que se decantaban por la aplicación específica del medio (30%).

Es interesante preguntarse por la causa de estas preferencias. ¿Es por la experiencia de usuario de estas aplicaciones? ¿por diferentes modelos de negocio? ¿por las ventajas intrínsecas del navegador? (a la hora de compartir contenido por ejemplo o abrir enlaces) Y digo que es interesante porque el anuncio del acuerdo entre el New York Times y Flipboard abre una tercería vía en la experiencia que se plantean los medios para tablets y móviles.

Los usuarios de Flipboard accederán a los contenidos del NYT con las mismas pautas que los que van a la versión web, cobrando a partir de un umbral de consumo de contenidos, dejando la lectura de los primeros artículos gratis. La ventaja del modelo Flipboard es que permite controlar esto mucho mejor que en el navegador (borrado de cookies, uso de varios navegadores). Adicionalmente compartirán ingresos publicitarios provenientes de las lecturas del NYT dentro de Flipboard

Al final lo que tenemos es a New York Times abrazando a un intermediario. Difiere con lo que hicieron otros cmo The Guardian en Facebook en que en Flipboard a priori no se arbitra sobre la visibilidad de cada fuente sino que es el usuario el que se organiza. ¿Qué ganan? Básicamente integrarse en una de las mejores experiencias de usuario en el móvil y, sobre todo, en el tablet donde los medios tienen puesta muchas esperanzas de poder articular modelos de negocio basados total o parcialmente el pago.

¿Sombras? Sigue siendo un intermediario que comisiona y además en el caso de Apple no hay relajación de sus pretensiones de comisionar por la adquisición de contenidos desde el iPad, por lo que la implementación tendrá que ser muy cuidadosa con este punto.

El boom de las apps y el peligro de la visión mítica de «voy a hacer un Angry Birds»

Angry Birds
A pesar de lo dudoso de la metodología – una encuesta – los números revelados por App promo no han hecho sino confirmar lo que muchos desarrolladores y compañías llevan experimentando varios años: detrás del boom de las apps hay una realidad de negocio muy dura. ¿El problema? La creación de unas expectativas desmesuradas porque la atención mediática la concentran los grandes éxitos, los números de Angry Birds o el precio de venta de Instagram, mientras que la realidad de la «larga cola» de aplicaciones es bien diferente.

Incluso me aventuraría a decir que los datos comparten en la infografía son optimistas, con un 59% de aplicaciones que no cubren siquiera los costes de desarrollo y un 80% de desarrolladores que no pueden mantener un negocio con las aplicaciones desarrolladas, porque la mayoría de ellos no tienden a valorar el tiempo invertido propio a precio de mercado. Dificultades como la visibilidad (llegar a los más descargados en la app store está muy caro, cada vez técnicas para posicionar en ella con las palabras clave más utilizadas por los usuarios) y expectativas de volumen desmesuradas tanto en compra como en stock y precio de la publicidad (confundiendo descargas con utilización, la tasa de abandono es muy alta), son sólo algunas a afrontar por parte de los desarrolladores.

Con todo, hay negocio en el mundo de las aplicaciones para móviles y tablets, pero hay que empezar a desmitificar este mercado como esa especie de «El Dorado» con que a veces se confunde. En Ars Technica comentan los datos más a fondo.

¿Android primero en la estrategia de aplicaciones móviles?

FourSquare
Hasta ahora casi todas las estrategias con aplicaciones en el móvil que he conocido han priorizado iPhone: por volumen de usuarios (no de terminales, sino de gente que se descarga e instala aplicaciones) y por negocio al haber «mayor cultura de pago» que en el resto de plataformas. Eso viene siendo una ventaja competitiva poderosa para Apple, motivo por el cual creo que es relevante el movimiento de FourSquare (blog oficial, TC) de actualizar antes Android en sus nuevos cambios.

Esta vez desde FourSquare se apunta a que esto les permite probar sobre un subconjunto menor de usuarios antes de ir a iPhone, además de darle algo de «cariño» a sus usuarios en la plataforma de Google… pero creo que para muchas compañías cada vez tendrá más sentido dar prioridad al desarrollo Android por volumen de usuarios, sobre todo en aquellas en que el modelo de negocio sea de gratis con publicidad.

Relacionado: FourSquare y el difícil camino hacia el usuario normal

Angry Birds y su modelo de negocio en Android

Angry Birds

Angry Birds se ha convertido en la referencia obligada cada vez que se habla del «mundo de posibilidades que suponen las aplicaciones en el móvil para los pequeños desarrolladores». Aunque servidor disiente un tanto – sobre todo porque muchas veces se analiza la generalidad a partir de la excepción, hay muy pocos Angry Birds – reconozco que la gente de Rovio han hecho mucho y lo han hecho todo bien. Uno de los movimientos más interesantes ha sido su aterrizaje en la plataforma Android, sobre todo por el cambio de modelo respecto a lo que habían hecho en la App Store de Apple: en lugar de cobrar por descarga, apostar por dar el juego gratis e insertar publicidad dentro de él, anunciando un sistema de pago por bienes virtuales o por la versión sin banner.

Lo más interesante es que en Android van a un modelo más web, buscan el volumen de descargas y de uso del juego, seguramente a partir del patrón de uso del juego en iPhone: basta con hacer las cuentas de cuánto habrían ganado con tanto tiempo de juego y comparar con lo obtenido por el cobro con descarga. Los números en Android apuntan a día de hoy a un millón de euros de ingresos al mes (TC), lo que no está nada mal.

Para anotar son sus planes de futuro, que incluyen el poder pasar a una versión sin anuncios pagando en Android (con lo que tienen lo mejor de los dos modelos, pasando a ser freemium) y el ofrecer la compra de bienes virtuales dentro de Angry Birds… sin pasar por el Market de Android, sino a través de las operadoras de telecomunicaciones. Lo explican en GigaOm y supone un nuevo quebradero de cabeza para Google (alguno de los anteriores), que necesita mejorar en el pago, modelos de suscripción y pagos dentro de las aplicaciones para que le crezcan las alternativas.