Bit.ly y la alerta temprana de crisis de reputación

Por aquí hemos comentado alguna vez el potencial de los acortadores de URLs para utilizar la cantidad de información que son capaces de captar. Bastantes – los más cutres y odiosos en mi opinión – han optado por el camino de abrir un iframe con su web (y a veces publicidad) y dentro el contenido, para intentar construir una especie de «barra de navegación personal». Pero Bit.ly siempre ha sido un poco más ambiciosa y estos días ha anunciado dos pasos interesantes, un buscador social basado en la información de enlaces compartidos con su sistema y una herramienta de monitorización de keywords.

En lo primero – el buscador – ya ha habido varios intentos de jugar en el espacio del tiempo real y construir una jerarquía en función del filtrado de «la inteligencia de la multitud», desde Technorati en sus primeros tiempos hasta Wikia y Twitter y hasta el propio Google. En lo segundo – la monitorización – bit.ly entra en un mercado para el que ya existen decenas de herramientas, desde las más simples y gratuitas hasta los «trasatlánticos» para grandes cuentas.

¿Qué pone de novedoso sobre la mesa? Algo que otros también venden pero servidor no ha visto funcionando bien todavía: medición del sentimiento (poder clasificar las menciones en positivas, negativas o neutras respecto a la marca mencionada) y alerta temprana de posible problemas. Lo llaman predecir el futuro y básicamente es estudiar el patrón de como se comporta un determinado enlace en sus primeros minutos / horas para determinar si va a «viralizarse» y constituir un posible problema de reputación de la marca. Suena bien – como suenan bien la mayoría de las promesas del resto de herramientas de monitorización – pero bit.ly no deja de tener un fuerte sesgo (la mayoría de los usuarios de medios sociales utiliza otros acortadores o no los usa) y, como siempre, habrá que verlo funcionando.

PD: por cierto, bit.ly ya intentó replicar el modelo digg, un movimiento con sentido pero que luego no fue demasiado lejos

Karmacracy y la dificultad de los incentivos en forma de rankings e insginias

Ranking de Karmacracy

Durante unos días he estado probando Karmacracy, un acortador de URLs desarrollado en España y que viene a proponer un par de cosas interesantes a este tipo de servicios. Una es la opción de descubrir a «tu círculo», otros usuarios del servicio que comparten las mismas páginas y a los que puede interesar seguir; la otra es el «premiar» a los usuario con insignias en función de los enlaces compartidos y su éxito a lo FourSquare y con la aparición en un ranking que refleja la popularidad medida en clicks hechos en los enlaces compartidos.

Al margen de la opinión que nos merezca a cada uno esto de hacer rankings (y ya de paso, los acortadores), el caso de Karmacracy va a ser uno de los ejemplos de adopción de insignias y de intento de incentivar al usuario con este tipo de mecanismos popularizados por Foursquare. A fin de cuentas se trata de convertir la funcionalidad en un juego, algo que parece va a ser una tendencia para intentar diferenciar a cada servicio de la competencia.

Ya presentes desde hace años en los foros, el problema para servicios tipo Karmacracy es que Foursquare sí que logra incentivar a todos los usuarios, cada uno puede ser «major» de algún sitio y jugar contra un pequeño grupo. En la aproximación global de este acortador de URLs, las posibilidades de un usuario nuevo de conseguir aparecer en una posición destacada del ranking son muy pocas, convirtiéndose entonces en un incentivo negativo (como sé que no puedo salir nunca porque tengo pocos seguidores ¿para qué utilizarlo?) y la parte de insignias tiene un recorrido limitado: es el mismo juego siempre y contra uno mismo. Ahora mismo con un par de servicios que utilicen insignias no parece que vaya a aburrir, cuando sean decenas los que lo incluyan, será otro cantar (y vamos camino de eso). En todo caso, algunos elementos muy positivos son su buena integración en sitios de terceros, la disponibilidad de un API para utilizarlo con dominio propio y la integración con TweetDeck.

Están en beta a la que se puede pedir acceso en karmacracy.com/beta

Relacionado: FourSquare y el difícil camino hacia el usuario normal

El acortador de URLs oficial de Twitter frente a bit.ly

Bit.ly

Desde Twitter anuncian un nuevo paso en pro de «completar el servicio» con funcionalidades hasta ahora cubiertas por terceros. Si primero fueron los clientes de móvil – algo que se leyó como ataque a su ecosistema – luego vino el veto a los sistemas de publicidad en el timeline y ahora presentan un acortador propio que ocupará el rol de Bit.ly. Se trata de t.co y no sólo acortará las «URLs largas», sino también las que vengan de otros acortadores, y cuando sea posible (no dentro de un SMS), mostrarán la web destino salvando uno de los inconvenientes de estos servicios.

Estadísticas para anunciantes, obtener información para valorar e intentar articular una meritocracia en su contenido (importante para resultados de búsqueda) y hasta un sistema de recomendaciones basado en lo que se comparte, lo que hacen los contactos y lo que es más popular. Basicamente, han externalizado la innovación en bit.ly y ahora toman el control de lo que sucede en la plataforma, con un nuevo ejemplo de tensión entre los que controlan una plataforma y quienes construyen servicios encima de ella y son dependientes. En la piel de los responsables de Twitter es probable que casi todos hubiésemos tomado la misma decisión, intentar aprovechar los datos que se comparten en nuestro servicio para dar y obtener más valor. Eso sí, la moraleja para bit.ly y todos los que construyen sobre Twitter es que al final, si encuentran un nicho con mucho valor, desde Twitter acabarán ocupándolo.

Bit.ly como acortador de URLs en Twitter

Bit.ly

El concepto de «acortador de URLs» nunca me ha hecho demasiada gracia: se introduce un elemento más que puede fallar (si el servicio acortador no funciona, adiós a llegar al enlace destino), a largo plazo queda la duda de si los enlaces funcionarán (de nuevo, dependemos de alguien) y encima hay algunos que en lugar de redirigirte al destino original te atrapan dentro en una especie de framing con publicidad.

Todo esto – que comentó también hace tiempo Eduardo en Alt1040 – viene a cuento de que Twitter ha apostado por Bit.ly como nuevo servicio acortador de URLs por defecto. De hecho, si hay un contexto en el que entiendo hasta cierto punto el empleo de estos servicios es en Twitter, donde el tamaño del mensaje está tan acotado y el consumo es más bien efímero. Bit.ly es, de los acortadores que he probado, el que más me ha convencido desde que lo descubrí gracias a Tecnorantes. Las estadísticas de empleo que ofrece de cada enlace compartido me resultan muy útiles para luego entender qué han encontrado los contactos en Twitter y Facebook interesante. A eso hay que sumar el API que ofrecen, lo que ha facilitado su integración en multitud de clientes.

Otro tema es el posible negocio de los acortadores de URLs. Por un lado tenemos una primera derivada: framing y añadir publicidad mientras se redirige a la dirección destino, sería una solución algo tosca. El punto fuerte de Bit.ly y compañía debería estar en los datos, en la agregación no sólo de cuáles enlaces son compartidos cuantas veces, sino también de clicks sobre ellos. En el usuario bitlynow comparten esos enlaces más compartidos, pero a buen seguro que hay muchas más formas de poner en valor tanta información. La primera, ayudar a dar un poco de jerarquía a ese universo caótico que componen los resultados de búsqueda en Twitter.