Modelos de negocio para servicios web

Last.fm Youtube

Hace unas semanas, Oscar planteaba una tendencia que conviene analizar: las aplicaciones web que evolucionan a servicios web en el sentido estricto de esta última expresión, sistemas que no interactúan con usuarios finales sino que intercambian datos con otros sistemas. Y no porque haya alguien que los haya «trucado» sino porque ellos mismos lo impulsan facilitando APIs para desarrolladores.

¿Ejemplos? pues ahí tenemos a Last.fm para el que han creado múltiples clientes (y mashups), Twitter al que gran parte de sus usuarios no accede por la página oficial o Youtube como solución integral de vídeo para terceros. ¿Más? Del.icio.us integrado en sistemas de favoritos o Google Calendar en distintas agendas, hasta el New York Times se plantea permitir el acceso a sus datos desde sitios de terceros. Incluso Facebook Connect y Google Friend Connect van de convertir la identificación y la red social en un servicio. En todos los casos el resultado es el mismo: gran parte de tus usuarios ya no accederán a los datos a través de la web de la aplicación sino que lo harán por otras vías.

Claro que muchos de ellos se guardan en la manga cierto margen de maniobra. Youtube se puede integrar en otras webs, pero la posibilidad de integrar publicidad en sus vídeos permanece intacta; pero en otros casos la conversión en servicio web no lleva aparejada el aumento de páginas vistas sino todo lo contrario: si desde el navegador ya sincronizo con mi gestor de favoritos o si desde otro software manejo mi agenda, tendré menos razones para ir a las webs de cada uno de ellos.

Claro que hay un balance positivo para todos estos servicios web, que no es sino el de reforzar su rol de repositorios de datos de los usuarios. Cada vez que un tercero integra Twitter, Last.fm o cualquier otro, realiza una acción de marketing en favor del mismo. El problema, por tanto, para cada uno de ellos es el de evolucionar de un modelo basado en las páginas vistas o conseguir ingresos ofreciendo valor a partir de los datos. Eso y el complicado escenario de las condiciones de uso de las APIs de terceros, a las que conviene echar siempre un vistazo con lupa antes de utilizar.

Y así llegamos al mismo escenario que tenemos con las redes sociales: multitud de servicios planteándose como plataformas para tener el máximo de datos, pero sin saber hacer dinero con ellos. Y es por eso que ninguno quiere oír hablar de portabilidad de datos realmente en serio.

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