La inacabable lucha entre señal y ruido en internet

Twitter, seguidores falsos

En «Renfe, horarios y ser cuñado por un rato» Jorge Galindo hace un acto de contrición poco habitual:

Mientras, muchos advertían (antes que yo, o al mismo tiempo) que nos estábamos pasando de listos. Otros seguían y siguen con las risas y quejas, adaptando el caso a sus manías personales: desde que esto es cosa del Estado depredador hasta que solo pasa en España, como si esto fuese algo que Renfe y otras operadoras no hacen desde tiempos inmemoriales.

La moraleja es doble. Por un lado, que todo es muy complicado. Nos olvidamos demasiado a menudo de lo enormemente complejo que es cualquier problema que implique coordinación social, y la solución de parar los trenes en todo país durante una hora es, en realidad, elegante en tanto que sencilla y parsimoniosa (lo cual no quiere decir que sea la mejor de las posibles, claro. Solo que no es tan mala). Por otro, que en realidad el hecho de que nos pasemos dicha complejidad por el arco del triunfo, o de que nos acordemos de ella y nos pongamos a investigar un poco antes de opinar, no cambia por tener acceso infinito a información ilimitada. Simplemente todo se vuelve mucho más rápido e inmediato, y uno puede pasar de, digamos, cuñado a prudente en una fracción de tiempo mínima.

El problema no es que Jorge se meta a opinar un tema que desconoce – eso, más tarde o más temprano lo hacemos todos y además tiene el beneficio de sacar las ideas a pasear y que nos puedan poner en nuestro sitio – sino cómo sigue siendo tan difícil encontrar la señal entre el ruido: nuevas plataformas que rebajan la barrera de entrada para distribuir en internet no hacen sino amplificar el problema de encontrar la señal (en el caso que nos ocupa la gente que conoce el sector ferroviario) y el ruido (los miles de listos que en dos segundos ya han arreglado cualquier tema aunque tengan un conocimiento y experiencia cero sobre el mismo).

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