El futuro de las ciudades con el coche autónomo

Coche autónomo de Google

En Bits del NYT:

Esa ciudad del futuro podría tener calles más estrechas debido a que las plazas de aparcamiento ya no serían necesarias. Y el aire sería más limpio porque la gente conducirá menos. Según la Administración Nacional de Seguridad Vial, el 30 por ciento de la conducción en los distritos de negocios se gasta en la búsqueda de un lugar de estacionamiento y la agencia estima que casi mil millones de kilómetros de conducción se pierde de esa manera todos los años.

Si mi coche se conduce sólo me puede llevar a un punto de la ciudad, irse a buscar un sitio donde esperarme que no tiene por qué estar necesariamente al lado y volver a buscarme cuando se lo pida.

Hace tiempo hablamos de ello en Coche autónomo y debates éticos

Julien Oliver y la ciudad sin publicidad

En el debate sobre el espacio que pueden y deben tener las marcas en lo público (patricinios, nombres de localizaciones, publicidad visual y sonora) uno viene siendo cada vez menos abierto a propuestas colonizadoras, en las que las empresas pierden oportunidades de ser percibidas como quienes vienen a ayudar y a aportar valor a la sociedad y escogen el camino de «comprar» la visibilidad sin que haya un trasfondo o justificación más allá de que «con su dinero los servicios acaban resultando más baratos a los ciudadanos». Este fue el caso de Samsung y estación de metro de Sol en Madrid, cuya aproximación no me gustó nada por lo que hemos venido explicando.

Es por eso que el artículo en Xataka sobre The Artvertiser y el trabajo de Julien Oliver sobre realidad aumentada para sustituir la publicidad de las marcas con obras de arte gracias a una solución tecnológica. Como todo lo relacionado con la realidad aumentada, mi impresión es que la experiencia aún no está lograda, que todo es demasiado obtuso y que hay más valor en soluciones menos espectaculares tecnológicamente… pero me interesa mucho el proyecto y la visión de este creador.

Smart cities y cuando se cambian sensores por cámaras

Detrás del concepto marketiniano de «smart cities» hay a veces nuevos servicios realmente interesantes. Tengo dudas de que el hoy comento en Xataka de «Smartquesina» o parada de autobús digitalizada y conectada lo sea, pero sí que creo que merece la pena detenerse en la tendencia que se ha evidenciado en los dos últimos días en el Móvil Fórum de Telefónica: la apuesta por las cámaras en lugar de sensores para armar «los sentidos» de la ciudad.

La propia parada de autobús tendría una cámara capaz de reconocer si hay gente, si ve los anuncios y de perfilarla / segmentarla de cara a mostrar unos anuncios u otros según edad o género. ¿Qué queremos detectar plazas libres en una zona azul para que los ciudadanos sepan antes de llegar si hay plazas? Podría apostarse por sensores, pero también por cámaras, cuyas imágenes se procesan para detectar espacio, personas… y analizar, obtener patrones, segmentar, etc…

El cambio tiene razones tecnológicas, por la mayor riqueza de información que se puede captar con una cámara, que ahora empieza a ser viable económicamente ante el abaratamiento del almacenaje y procesamiento, sobre todo cuando se lleva a la nube. Pero también abre las puertas a usos futuros que cristalizan lo que muchas veces se ha debatido sobre vigilancia, privacidad y tecnologías de control en la ciudad.