
Lo del cine y televisión en 3D parece ser una apuesta bien pensada en el mercado de contenidos actual. Con las descargas gratuitas, los servicios por suscripción a bajo coste y la competencia de otras formas de ocio, la televisión en tres dimensiones se plantea como una forma de vender una experiencia superior, que es la forma de competir con el todo gratis.
Claro que tiene problemas asociados, de entrada que no está ni mucho menos amortizada la inversión que mucha gente ha hecho en televisión en alta definición: escasos contenidos disponibles (pocas cadenas, sobre todo hay que tirar de Blu-ray o descargas) y ya se quiere comercializar una nueva generación tecnológica. La Jungla Digital hace un análisis de este frente, al que hay que sumar el de la experiencia en sÃ, estamos en plena celebración de las tres dimensiones en el cine (de las que muchos tampoco somos especialmente amigos más allá de cierta curiosidad inicial) y las expectativas de que las gafas para ver 3d sean como el iPod y que cada televisor ofrezca tridimensionalidad llegan con más pretensión de intentar comerse algo de un momento álgido de compra de teles (el mundial de fútbol) que con una propuesta de valor real.
¿Y si hablamos de contenido? ¿O de lo que cuestan las autonómicas? ¿Para qué quiero ver 9 televisiones estatales grabando al mismo señor o señora para emitirlo en los respectivos telediarios? ¿Para qué quiero ver en 3D el jeto de Belén, la barba de Mariano o las cejas de José Luis?