El ocaso del reproductor MP3. Tendencia 2009

La era dorada del reproductor MP3 portátil ha pasado ya. iPod seguirá siendo un icono generacional, pero hasta la misma Apple ha dado el paso de evolucionar el producto – iPod Touch y iPhone – hacia un dispositivo multipropósito. Teléfono, navegador web, aplicaciones, juegos… y todo ello sin que los “iPod-adictos” hayan acusado la pérdida de experiencia a la hora de escuchar música. De hecho el punto de inflexión para Apple no se produjo con su lanzamiento, sino con la AppStore, mostrando como podían tener muchos más ingresos que si mantuviesen sólo la faceta de reproductor de música portátil.

Quien más lleva navegando en esa dirección ha sido Nokia, empujando todo lo que ha podido la música en el teléfono móvil e intentando ampliar su línea de negocio con su Comes with music. Creative hace tiempo que se replegó y hasta hace accesorios para iPod, mientras Sony continúa con su línea y el más perdido parece Microsoft con Zune: no sólo se quedan sólos con una plataforma cerrada con DRM, sino que además sufren fallos y siguen muy por detrás con un dispositivo especializado. Ballmer ya ha apuntado a su jubilación como recoge Ft, hablando que son tiempos para dispositivos de propósito general.

Claro que quedan y quedarán quienes prefieran su reproductor MP3 y que no es un mercado que vaya a desaparecer de la noche a la mañana. Hay mucho teléfono que, o no tiene capacidad para usarlo como tal o la experiencia es tan mala que hasta da pereza cargar música e intentar reproducirlo. Pero la tendencia es clara, llevaremos menos cacharros encima.

Zune y los servicios alrededor de la música

Zune

Zune supuso una gran decepción, no porque uno esperara un producto a la altura de iPod u otros reproductores en su primera versión, sino porque constituía una apuesta por un dispositivo capado que ensuciaba los ficheros con DRM. Con el tiempo, Microsoft se ha mantenido en esta filosofía – incluso ha profundizado en ella con acuerdos como el de Universal – pero ha mejorado técnicamente en cada versión; la 2.0 cosechó criticas bastante positivas y Zune 3.0 acaba de presentarse con algunas propuestas interesantes de servicios alrededor de la música.

Son tres principalmente las que destacaría:

  • Sistema de recomendaciones basadas en nuestros hábitos de escucha.
  • Canales a modo de playlists creadas por usuarios especiales o prescriptores.
  • Comprar una canción que estemos escuchando en la radio.

Aunque son un avance tímido hacia modelos como Last.fm y su radio personalizada o las playlist que abundan en muchos servicios – por ejemplo, en Yes.fm son las protagonistas – lo cierto es que son una evolución respecto a la simple venta por descarga y/o suscripción. Se trata de ofrecer servicios alrededor de la música, dar valor añadido y dejar de pensar en la música sólo como producto.

El problema es que la tendencia a cerrar los dispositivos lleva a encerrar a sus usuarios en servicios en manos del fabricante, en este caso Microsoft. ¿Lo deseable? Una plataforma abierta a desarrollos de terceros que me permitiera elegir qué motor de recomendaciones o que servicio de playlist deseo utilizar. Por lo demás, Zune sigue siendo un ejemplo de por donde está evolucionando Microsoft: copia de la estrategia de Apple de cerrar por completo un producto buscando la mejora en la experiencia de usuario y limitaciones en los dispositivos al dictado de la industria de los contenidos. Todos los detalles sobre Zune 3.0 en Xataka.

Zune, Microsoft siempre llega

Nuevos Zune

El Zune original fue una decepción, tanto para los que esperábamos un dispositivo que permitiera habilitar redes ad-hoc para compartir ficheros en movilidad y nos encontramos un dispositivo capado que ensuciaba los ficheros con DRM, como para los que esperaban un competidor del iPod en diseño e interfaz.

Pero los nuevos Zune están cosechando críticas bastante mejores que su primera versión y se empieza a ver como un serio competidor: Wired, Xataka, MS- Watch (y ninguno de los tres firmantes de las comparativas se puede calificar como un “fan” de Microsoft precisamente). ¿Conclusión? Microsoft siempre llega a los mercados a los que apunta porque tiene un músculo financiero que se lo permite y puede tirarse varios años afinando hasta entrar en un mercado, sin descontar con que la unidad de consumo de Redmon ya tiene éxitos en dispositivos como la XBox.

En el caso de Zune, Microsoft se ha olvidado de su estrategia clásica y ha calcado la de Apple: nada de plataformas, apuesta por la experiencia de usuario controlando todos los factores del producto. Muchos nos seguiremos sintiendo defraudados por las capacidades inalámbricas capadas y la apuesta por un DRM incompatible con el resto del planeta (incluso con su propio Play for sure) y la mayoría seguirá decantándose por iPod (es un fetiche generacional, eso no va a cambiar), pero Zune ya juega en su liga y eso es bastante más de lo que la mayoría creía que Microsoft iba a conseguir.

Eso sí, mientras Microsoft corre en este mercado, Apple ha entrado a saco en el de la telefonía móvil con iPhone con una estrategia clavada a la que siguen en ordenadores personales: experiencia de usuario.

Los nuevos Zune

Nuevos Zune

Después de la expectación creada con el primer Zune, luego tornada decepción por capar su potencial y llenar de DRM las canciones que se compartían vía Wi-Fi, Microsoft obtuvo unos resultados bastante modestos de ventas. En experiencia de usuario tienen complicado para competir con Apple y los iPod y si a eso sumamos sumamos limitar la funcionalidad estrella – creación de redes Ad-hoc para el intercambio de música en movilidad – obtenemos que Zune estaba condenado a un papel muy secundario. Pero Microsoft parece que está dispuesto a mantener la apuesta y hoy presentan los nuevos Zune.

¿Y qué ofrecen los nuevos Zune? Pues más capacidad, distintas modalidades (basadas en disco duro o memorias flash) y algunas mejoras en el software como soporte para podcasts y sincronización inalámbrica con el PC. Lo más interesante es que en la tienda de canciones de Zune empezarán a vender canciones sin DRM, por lo que Microsoft sigue los pasos dados por, entre otros, eMusic y AmazonMp3. Más información en Windows Connected.

Pero lo más importante, lo que podría convertir a Zune en algo realmente diferente a lo que hay en el mercado, sigue siendo desechado. Compartir canciones en movilidad con otros usuarios de Zune continúa estando capado, añadiendo DRM a las canciones para que no se puedan escuchar más allá de tres días, lo que reduce todo su potencial a la nada. Vale que el iPod Touch tampoco aprovecha su conectividad Wi-Fi, pero es que Apple está en una situación en que puede permitirse muchas cosas ¿o no, quien sabe si lo del iPhone le pasará factura). Habrá que esperar a ver el Blusens G14 o quedarse con propuestas como las de Sansa Connect para atisbar el futuro de los reproductores de música portátil.

¿Por qué Microsoft perjudica al usuario – como hace Apple con el DRM y limitando el Wi-Fi – en lugar de permitirle el uso de todo el potencial del dispositivo? Por una más que presumible sumisión a las grandes discográficas, sin ellas no hay Zune Marketplace, su iTunes, y parte del gran negocio del ecosistema que quieren copiar – el de Apple – lo perderían. Un ejemplo de esa penosa sumisión de la industria tecnológica frente a la industria de los contenidos lo tenemos en el hecho de que cada Zune vendido dará dinero a Universal.

iPod Touch

Aunque a uno haya cosas que no le gustan de las estrategias de Apple, no puedo dejar de reconocer al iPod como una referencia tecnológica generacional, un producto no sólo clave para entender el presente y futuro de la industria de la electrónica de consumo, sino cuya importancia ha trascendido ese reducto. Hoy en la keynote, Apple ha presentado el iPod Touch que supone un verdadero relevo generacional en la línea iPod (nada que ver con esos cambios en los que se adelgaaz al cacharro un centímetro y le añades unos gigas).

Y es que el iPod Touch es la evolución natural del iPod. Innovación de nuevo en el interfaz de usuario – se trae la pantalla táctil del iPhone – y evolución en la conectividad y las posibilidades del cacharro: ahora trae conexión Wi-Fi y el navegador Safari (Applesfera). Muchos dicen es un iPhone sin teléfono, pero no llega a tanto. Es, eso sí, un dispositivo con un gran potencial si empezásemos a contar con redes Wi-Fi municipales.

¿Críticas? Claro. Al igual que los Zune, el potencial del iPod Touch es limitado por razones industriales. Un dispositivo de estas caracetrísticas sería genial para armar redes Ad-Hoc y compartir música y vídeos con quien nos encontremos por la calle. Pero la visión de Apple es muy diferente, la conexión Wi-Fi la ven como un medio para conectarse a la nueva iTunes y pasar por caja.

En cualquier caso, y aunque a uno esta catarsis de comentarios cada vez que Jobs se saca el pañuelo para sonarse la nariz empieza a parecerle hasta obscena, iPod Touch es la noticia del día

Blusens G14, Wi-Fi sin limitaciones

blusens g14
Mucho hablar del iPhone, ese pretendidamente “teléfono revolucionario” que viene con un buen montón de limitaciones de serie, cuando hay nuevos productos que sí que aportan novedades más que interesantes para los usuarios. Hablo del Blusens G14, un reproductor de música portátil del que ya hablamos por aquí, y cuya apuesta principal es la de ofrecer conectividad Wi-fi sin limitaciones, por lo que permite a sus usuarios el intercambio de contenidos.

El mayor error de Zune fue la de infectar de DRM las canciones que sus usuarios se pasan a través del Wi-Fi. Los responsables del Blusens G14 (es una empresa española fundada en Santiago de Compostela en 2002) aseguran que el reproductor permite “compartir archivos multimedia sin limitación alguna entre múltiples dispositivos”, tanto a través del Wi-Fi como de Bluetooth. Si a eso le sumamos que soporta Divx de forma nativa, la verdad es que el Blusens G14 es de lo mejorcito que se puede encontrar en el mercado de los reproductores MP3 y vídeo portátiles. Le falta reproducir archivos “.flac”, aunque con MP3, OGG Vorbis y WMA tampoco va mal (además de radio FM).

Vale, tengo que probarlo, quiero saber cuan fácil es intercambiar contenidos con otros usuarios, si realmente este Blusens G14 puede servir de base para las redes de intercambio personales, basadas en la cercanía física y no sistemas a través de internet. Sus responsables (que amablemente han respondido a mis correos, gracias David) aseguran que Blusens G14 permite la conexión del dispositivos con otros equipos, no sólo reproductores MP3, sino con capacidades WiFi y Bluetooth de manera que es posible interactuar con un PC, un reproductor de música, el autorradio…).

En definitiva, sería un reproductor centrado en los usuarios y no en deseos de los sectores más reaccionarios de una industria que insiste en criminalizarlos. Algo que hoy en día es noticia, aunque resulte absurdo.

Blusens G14, reproductor MP3 con Wi-Fi

blusens g14
Dentro de unos días se celebra la CES en las Vegas y uno de los “cacharros” más interesantes que se va a presentar es un reproductor de música portátil BluSens con conectividad Wi-Fi y Bluetooth y cuyo precio de venta en España estará entre los 180 y los 199 euros (La voz de Galicia, vía Menéame).

En la web podemos encontrar algo de información del reproductor BlueSens G14 (blusens), y, aunque no es demasiada, sí que hay algunas características la mar de interesantes: autonomía de batería de 20 horas en reproducción, conectividad Bluetooth, soporte de OGG (si hiciese lo mismo con FLAC, sería perfecto), pantalla LCD-TFT de 2″ 256K colores…

Pero lo mejor de los BlueSens G14 es lo que – a priori y por la información que he estado mirando en su web – no tiene: limitaciones artificiales respecto a lo que puedes hacer con la conectividad Wi-Fi o bluetooth como si traen los Zune. Y es que poder conectarse de manera inalámbrica con otros reproductores otorga a estos gadgets la capacidad de articular redes sociales móviles y sistemas P2P personales (lo que cabía esperar de Zune, 1, 2 y no cumplió). Por cierto BlueSens es una compañía española, más concretamente de Galicia.

Zune a la venta y el compartir vídeos

ZuneA la venta Zune en Estados Unidos desde hoy (Xataka) con no demasiados elogios. Todo el mundo ha ido a compararlo con iPod en términos de diseño, usabilidad y prestaciones y – hasta donde uno ha podido leer – el combate se decanta por el reproductor de Apple, que por cierto lleva cinco años en el mercado.

Pero al margen de análisis basados en lo bien o mal que se instala, si el marrón es “cool” o si el interfaz es más sencillo o no, creo que hay algunas consideraciones sobre Zune que justifican que lo que empezó con un planteamiento innovador e interesante se haya desinflado a la mitad:

  • Incompatibilidad con Play for Sure. Microsoft ha dejado tirados a todos los que han sido sus socios en el mercado de la música con DRM. Para el usuario el mismo perjuicio que el monopolio “iTunes – iPod”.
  • Wi-Fi capado. Servidumbre a la industria musical, la funcionalidad estrella de Zune – compartir música con otros usuarios de forma inalámbrica – hundida por las limitaciones del DRM impuesto.
  • Pago a Universal por cada Zune vendido. Cobrar más al usuario para dárselo a quien no aporta a priori nada al producto, lo que nunca debería hacerse.

Por todo ello, el que ahora anuncien que esta salida al mercado del Zune es sólo el comienzo y que lo próximo será la posibilidad de compartir vídeos (Bloomberg) tampoco es para ilusionarse demasiado. Y eso que tecnológicamente podría derivar en una red social móvil de gente que comparte contenidos por la calle, una “P2P física” de un potencial más que interesante… pero las pleitesías hacia la industria con que se planeado el Zune harán que – de nuevo – todo quede abortado por las limitaciones DRM que vendrá impuestas.

Cada Zune vendido dará dinero a Universal

ZuneLo cuentan en NYT, Microsoft entregará a Universal Music un dólar por cada Zune que vendan (y que se espera que cueste 250 dólares).

¿Qué significa esto? Pues que se han plegado a una de las viejas aspiraciones de las discográficas, obtener dinero por los dispositivos que sean capaces de reproducir música sin DRM, y a la que Apple (ni Creative, ni otros) había accedido. En esto – por una vez – estoy con Apple, si las discográficas ya ganan con el pago por descarga ¿cómo se justifica el que ingresen también por el dispositivo que ni fabrican, ni diseñan?

Lo más parecido que se me ocurre a lo que Microsoft va a hacer con Zune es nuestro “querido canon por copia privada”, esa presunción de lo que vamos a hacer con un soporte o aparato que deriva en un impuesto que administra una entidad privada. Lo de Zune y Universal no deja de ser un acuerdo entre empresas privadas, que allá ellos, pero también es un síntoma que unido al DRM, la incompatibilidad y la Wi-fi capadas de Zune retratan una iniciativa en la que prima no el beneficio del usuario (que no puede compartir con Wi-Fi, no puede comprar en otras tiendas y ahora paga de más a cambio de nada) sino en contentar a la industria.

Zune sin Play For Sure y el DRM viral frente a las CC

zune

Muy interesante repasar las reacciones a la presentación de Zune. Mientras que respecto al precio, el diseño y la mayoría de las características técnicas parece que Microsoft si que obtiene cierto beneplácito de la “crítica”, hay dos aspectos polémicos de Zune que están levantando ampollas.

Uno de ellos es que definitivamente Zune no reproducirá canciones con el DRM que Microsoft ha licenciado a numerosas tiendas, el PlayForSure. Con esto imita la estrategia de iPod – iTunes, sólo canciones compradas en la tienda de Zune (o en tiendas que no añadan DRM a los archivos) con el agravante de que Microsoft deja en la estacada a sus socios MTV-Urge, Napster, Rhapsody, Yahoo o Movielink (véase Eff). El “beneficio” es una supuesta “mejor experiencia” consistente en sólo poder acudir a un proveedor en muchos casos, lo cual es siempre antónimo de competencia y mejoras continuas en las condiciones de venta.

El otro punto negro alrededor de Zune. Al compartir una canción mediante la conexión Wi-Fi se añade DRM al fichero de manera que sólo pueda ser escuchada tres veces durante los tres días siguientes. La canción origen podría tener ya DRM o no, por lo que en MediaLoper han bautizado esta funcionalidad como “DRM Viral“, añadiendo que con Zune se violan las licencias Creative Commons, que establecen que si alguien añade DRM a un contenido protegido con ellas, está violando la licencia. En este caso, no tengo claro si la pelota quedaría en el tejado del usuario de Zune o en el del creador del aparato que añade DRM automáticamente al compartir.

Claro que este problema tiene fácil solución: no permitir cambiar canciones a través de Zune que no vengan de la propia tienda. Así estaría mucho más limitado, sí, pero al menos no elegiría por los autores que quieren conseguir la máxima difusión posible.

El problema de raíz es que con Zune no se han atrevido a plantear una tecnología que no fuesen a bendecir las grandes discográficas, que no pondrían las canciones en la tienda. Claro que como comenta Idaho, pagar por una funcionalidad que no te dejan utilizar como quieres y que encima añade DRM a canciones cuyos autores quieren que circulen libremente es pagar por nada.